Ben Affleck (ganador de un Oscar® al mejor Guión Original por El indomable Will Hunting junto a Matt Damon) debuta en la dirección con la adaptación (en compañía de Aaron Stockard) de la cuarta novela de Dennis Lehane, conocido especialmente por Mystic River convertida en largometraje por Clint Eastwood.
En los Estados Unidos desaparecen 2.000 niños cada día. Adiós pequeña, adiós narra el caso de la desaparición de una niña pequeña. Pero la investigación esconde oscuros secretos y un laberinto de desigualdades sociales y corrupción, maldad e inocencia... que apuntan a un solo hombre en un mundo donde los límites entre el bien y el mal son cada vez más borrosos.
Protagonizan la cinta Casey Affleck (hermano del director), Michelle Monaghan, Ed Harris y Morgan Freeman entre otros.
| Casey Affleck | Patrick Kenzie |
| Michelle Monaghan | Angie Gennaro |
| Morgan Freeman | Jack Doyle |
| Ed Harris | Detective Remy Bressant |
| John Ashton | Nick Poole |
| Amy Ryan | Helene McCready |
| Dirección | Ben Affleck |
| Guión basado en la novela homónima de Dennis Lehane | Ben Affleck, Aaron Stockard |
| Producción | Ben Affleck, Sean Bailey, Alan Ladd Jr. y Danton Rissner |
| Producción Ejecutiva | David Crockett |
| Fotografía | John Toll |
| Montaje | William Goldenberg |
| Música | Harry Gregson-Williams |

Manuel Barrero
A priori, la película que nos ocupa ahora, tiene todos los ingredientes para echar atrás al más pintado. El nombre de Ben Affleck como director no es demasiado esperanzador. Y es que su reputación, que se ha ganado a pulso durante estos años, no es la más prestigiosa, ni mucho menos. Considerado, casi de forma unánime, como un actor limitadísimo (por decirlo de forma amable), tampoco ayudan sus horribles elecciones; algo que sí ha cuidado con más esmero su gran amigo Matt Damon. O, incluso, su hermano Casey. No es raro que se le considere el menos aventajado de esta especie de clan. El hecho de tener un (inmerecido) Oscar® por la co-escritura, junto a su amigo del alma, de El indomable Will Hunting (Gus van Sant, 1997) tampoco ayuda a mejorar la opinión sobre él. Más bien, ahonda aun más la sensación de fraude que pueda suscitar el personaje en cuestión.
"Affleck y Stockard construyen un impecable guión, que juega sus interesantes bazas con tremenda habilidad"

Y para su debut en la dirección se presenta con la historia de una niña desaparecida, tema que se puede dar mucho juego, en el peor de los sentidos. Para colmo de males, su estreno coincide con el auge de un mediático caso real, que incluso ha obligado a retrasar su estreno en Gran Bretaña. Como decíamos, la cosa no pinta nada bien. Pero la vida, o el cine, a veces tiene agradables sorpresas. Y una de ellas es esta película, cuya mayor dificultad será conseguir superar los prejuicios y las reticencias que puedan tener algunos, en torno a la figura del director.
Porque esta primera experiencia tras las cámaras resulta ser una sólida y excelente película. Affleck y Stockard construyen un impecable guión, que juega sus interesantes bazas con tremenda habilidad. Sin ninguna prisa, el filme se toma su tiempo, y dosifica la información de forma certera, hasta desvelarnos las entrañas de cada uno de sus habitantes. Quizás de manera un tanto tramposa, pero a la vez rabiosamente efectiva. En los momentos en los que uno piensa que la acción va a decaer de forma inexorable, resurge con más fuerza aun.

Pero es en el terreno moral donde este thriller pone toda la carne en el asador. Cada decisión, de cada personaje, posee una múltiple lectura. Lo correcto y lo erróneo son dos caras de una misma moneda. Affleck consigue humanizar a todas y cada una de sus criaturas, desde la más detestable hasta la más adorable. Todas tienen sus motivos, todas intentan hacerlo lo mejor posible, y todas se equivocan. Desde la desastrosa madre, hasta el (aparentemente) ejemplar y modélico policía.
Entre unos y otros, emerge la figura del protagonista, un detective magistralmente encarnado por Casey Affleck. Magnífica composición la de este héroe de aparente fragilidad, pero de convincentes y sólidos recursos. Con una integridad que va creciendo a medida que se involucra en el caso, y que lo lleva a pelear por la verdad hasta sus últimas consecuencias. Aunque sus decisiones puedan traer nefastas consecuencias (incluso para él mismo), su estricto sentido del deber le otorga la fuerza moral que otros han perdido por el camino. Le corresponde el papel de catalizador de todas las vertientes que confluyen en este amargo retrato de parte de nuestra sociedad actual. Y, realmente, lo borda.
"Magnífica composición la de Casey Affleck, héroe de aparente fragilidad, pero de convincentes y sólidos recursos"

Quizás un tanto obvia en algún momento, demasiado explicativa en algún otro; pero el tono general es duro y sin concesiones gratuitas. La película no deja de plantear preguntas, no juzga a sus personajes, indaga sin tapujos en las fronteras que delimitan el bien y el mal, lo aceptable y lo inaceptable, lo moral y lo inmoral. Los parecidos con la sobrevalorada Mystic River (Clint Eastwood, 2003) son más que evidentes. Ambas, basadas en novelas de un mismo escritor (Dennis Lehane), utilizan el thriller como fondo para hablar sobre la ambigüedad moral y los recovecos del comportamiento humano. Obviamente, Affleck no tiene el prestigio de Eastwood, pero esperemos que esto no sea óbice para que se le reconozca su magnífica labor en esta contundente ópera prima.
31/10/2007
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