Agnès Jaoui: "No sé inventar las cosas, hablo de lo que conozco mejor" - cine | Kane 3

Agnès Jaoui: "No sé inventar las cosas, hablo de lo que conozco mejor"

A los 19 años debutó como actriz (Le Faucon). Una década después se estrenó como guionista (Cuisine et dépendances y Smoking/No Smoking). Fue en el año 2000 cuando dio el salto a la dirección, con Para todos los gustos, película que conseguiría la nominación al Oscar en la categoría de película de habla no inglesa. Agnès Jaoui forma una envidiable pareja artística (y sentimental) con el también actor y guionista Jean-Pierre Bacri. Su tercera película detrás de las cámaras se llama Háblame de la lluvia, y sobre ella charlamos con la directora francesa.



Manuel Barrero.

—Han pasado cuatro años desde su anterior película. El mismo tiempo que pasó entre Para todos los gustos y Como una imagen. ¿Es este período su intervalo ideal o es casualidad?

—Es una casualidad, pero pienso que siempre va a ser así; porque somos lentos, y hacemos otras cosas. Yo canto y soy actriz, él (Jean-Pierre Bacri) es actor... y tampoco necesitamos mucho dinero.

—En Para todos los gustos había una actriz, en Como una imagen un escritor y en Háblame de la lluvia un director de cine, ¿se siente cómoda retratando artistas?

—Sí, me siento cómoda, porque los conozco. Es un punto débil nuestro, tratamos de cambiar, encontrar un trabajo normal, pero fracasamos. Pero yo no sé inventar las cosas, hablo de lo que conozco mejor.

© Rocío Mirón
© Rocío Mirón

—En sus películas, nunca se oculta la miseria humana. Sus personajes siempre tienen un punto muy antipático, pero a la vez también son muy tiernos, ¿cómo consigue esa conjunción?

—Los seres humanos son así. Antipáticos, y también muy cariñosos. Yo soy así también. A veces, me odio. Pero también soy una pobre mortal que intenta sobrevivir. Imagino que es mi punto de vista sobre la gente.

—Me lo parece a mí, ¿o es especialmente crítica con la clase intelectual?

—Sí y no. Me siento más cómoda al criticar mi propio entorno antes que otros que no conozco tan bien. Y cuando los supuestos intelectuales se comportan como el más conformista, como el más burgués; me da rabia. Y quiero criticarlo. Tengo ganas de hablar sobre eso.

—Jean-Pierre Bacri y usted dicen que cuando abordan el trabajo de la escritura de un guión, siempre parten de un tema concreto sobre el que quieren reflexionar; aunque luego la película evolucione. ¿Cuál fue el tema del que partieron en Háblame de la lluvia?

—El tema común es la victimización.

—Y la introducción de una mujer política, ¿qué intención tenía?

—Hacía tiempo que queríamos hablar de política, porque no estamos de acuerdo con la idea común de que la política es una mierda. Yo estoy a favor de las cotas de paridad, a favor de la Ley, a favor del Estado. Es gracioso ver como ahora que hay crisis hasta los americanos piden ayuda al Estado. También hay una broma, porque hay muy pocas mujeres en política, estamos por detrás de Turquía. Y están las cotas de paridad, y los hombres tratan de buscar mujeres...

—¿Está usted de acuerdo con el tópico que dice que el mundo sería mejor si estuviera gobernado por mujeres en lugar de por hombres?

—No. Pero es normal... las mujeres son la mitad de la humanidad. Es normal que estén un poquito más representadas. Como los jóvenes, los inmigrantes... sólo eso.

"Cuando los supuestos intelectuales se comportan como el más conformista, como el más burgués; me da rabia. Y quiero criticarlo. Tengo ganas de hablar sobre eso."


—Los diálogos son una parte muy importantes en sus películas, ¿cómo los trabajan usted y Jean-Pierre?

—Los diálogos son la parte de vacaciones. Viene cuando lo más difícil al fin está hecho. Y casi vienen naturalmente, porque los escribimos después de siete u ocho meses de luchar para tener un guión válido. Entonces, sabemos qué queremos decir con cada escena y ya sabemos el argumento principal. Es un placer, jugamos juntos y hacemos los papeles juntos.

—Actriz, guionista, directora...

—Ser guionista ayuda mucho, porque sé de lo que voy a hablar. Es un apoyo. Cuando algo no funciona, a veces, puedes cambiarlo. Pero ser actriz me relaja, porque es un momento de placer, de jugar.

—¿Cuándo sintió la necesidad de hacer algo más que actuar?

—Yo era una actriz sin trabajo, como muchas. Entonces, me puse a escribir obras de teatro con Jean-Pierre. Llegó el momento en el que quise seguir todo el proceso de la creación, hasta el fin. Hacer mi película yo misma.

—¿Le resulta difícil dirigirse a sí misma?

—No. Primero, cada actor se dirige a sí mismo. Muchas veces, hay directores que no saben nada de los actores. Y, además, mis papeles están muy cerca de mí, entonces...

—Usted ha colaborado varias veces con un grande como Resnais, ¿qué ha aprendido de él?

—Muchas cosas. Primero, que puede ser muy humano, respetuoso, educado, tranquilo... Y segundo, me gusta mucho su manera de crear un ambiente de confianza. Él, primero, ve a cada actor por separado, para leer todo, hablar del papel... Después, repite y ensaya. Todo eso lo he hecho, porque crear esa confianza es lo más importante.

—¿Nos podría hablar de su faceta como cantante?

—Yo siempre canté en grupos de música clásica o tradicional, pero lo hacía en privado. Ahora, es más profesional. Me alegra, me aporta mucha libertad y amor, es muy agradable. Soy muy controladora, pero con la música es diferente. Por fin me he dado cuenta de que puedo improvisar y jugar con la confusión.

—En España se habla mucho sobre la crisis (sobre todo, creativa) del cine español. En Francia da la impresión de que nunca hay crisis, siempre se mantiene un nivel muy bueno.

—Creativamente, pienso que tienen mucho talento, pero la gente no lo sabe. Hice un curso de guión con una chica que ganó el Premio Goya con su cortometraje. Y había otra chica superbuena y superinteligente, pero no encuentran dinero. También hay una película que vi por casualidad, sobre una familia hebrea. Nadie vio esa película, hablé con todos los analistas, pero nadie la vio. Entonces, es una cuestión de distribución también...

—Quizás influya la política de Francia, que protege más...

—Claro. Esa es la segunda parte. También hay y hubo crisis en Francia, pero gracias al apoyo político, podemos continuar haciendo películas. Talento, hay momentos que hay más, y momentos que hay menos. Pero si hay una tradición, se puede continuar haciendo películas. Y también hay que encontrar el público. A veces hay buenas películas, pero que no encuentran su público.

26/02/2009

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