Avatar

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Sinopsis

Jake Sully (Sam Worthington) es un ex-Marine confinado en una silla de ruedas que todavía es un guerrero de corazón. Jake ha sido reclutado para viajar a Pandora, donde las corporaciones están extrayendo un mineral extraño que es la clave para resolver los problemas de la crisis energética de la Tierra. Al ser tóxica la atmósfera de Pandora, han creado el programa Avatar, en el cual los humanos "conductores" tienen sus conciencias unidas a un avatar, un cuerpo biológico controlado de forma remota que puede sobrevivir en el aire letal. Estos avatars están creados genéticamente de DNA humano mezclado con DNA de los nativos de Pandora...los Na´vi.

Ya en su forma avatar, Jake puede caminar otra vez. Ha recibido la misión de infiltrarse entre los Na´vi, los cuales se han convertido en el mayor obstáculo para la extracción del mineral. Pero una bella Na´vi, Naytiri, salva la vida de Jake, y todo cambia. Jake es admitido en su clan y aprende a ser uno de ellos.

  • País:EE.UU.
  • Año:2009
  • Estreno:18 de diciembre 2009
  • Duración:2h.42min.
  • Distribuidora:Fox
  • Web oficial: www.avatarpelicula.es

Intérpretes

Zoe Saldana Naytiri
Sam Worthington Jake Sully
Sigourney Weaver Grace Augustine
Michelle Rodriguez Trudy Chacon
Giovanni Ribisi Selfridge
CCH Pounder Moha
Joel David Moore Norm Spellman
Matt Gerald Lyle Wainfleet

Ficha Técnica

Dirección y Guión James Cameron
Producción James Cameron y Jon Landau
Producción Ejecutiva Colin Wilson
Fotografía Mauro Fiore
Montaje Stephen Rivkin y John Refoua
Música James Horner
Diseño de Producción Rick Carter y Robert Stromberg

Crítica

Absolutamente nada

Rubén García López

Avatar es el film espectacular del año, el film-acontecimiento de la temporada. De hecho, parece como si todavía no hubiéramos visto films de acción real en 3D, o personajes generados en el ordenador a partir de actores de carne y hueso. En efecto, hay que recuperar una inversión del todo descabellada, sobre todo si tenemos en cuenta que la película está protagonizada por gatos gigantes, carece de estrellas en los roles protagonistas y cuenta una historia harto conocida y sin ofrecer sorpresa alguna en su desarrollo. Así pues, lo diré ya, para empezar: a pesar de todo lo que va a decirse y ya se está diciendo, Avatar es al cine espectáculo lo que Matrix (Wachowski Bros., 1999) al de ciencia-ficción o Latex (Michael Ninn, 1995) al pornográfico: absolutamente nada.

Por un lado, tenemos las famosas 3D. A mi juicio, su utilidad cinematográfica (esto es, en lo que va más allá de su aporte al espectáculo) está aún por descubrir. Su profundidad no es menos metafórica que la de las 2D; su aportación al cine espectáculo no reside ahí, sino en el incremento del impacto. Cabe preguntarse, ante Avatar, qué le aportan las 3D aparte de esto. Pues eso, se me dirá: el impacto del relieve en sí. Pero, ahora bien, no otra cosa es el cine habitualmente que 2D y sin embargo las distancias, los volúmenes, posiciones y juegos de profundidad tienen, si el film es bueno, una relevancia plástica y dramática. Y eso no sucede aquí. El relieve, por ejemplo, no juega papel alguno en las escenas de diálogo. Es como si Avatar estuviera rodada sin pensar en el relieve en absoluto, confiando en que éste por sí mismo pondrá la magia que le falta.


En eso como en todo, Avatar es perezosa. Ya dije que su historia se ha visto en muchos films previos y su desarrollo no ofrece sorpresas. Como ciencia-ficción ecológica y ecologista, su pertinente mensaje le salvará ante la mente de algunos, pero eso no evitará que su aporte al género sea nulo.

"Es como si Avatar estuviera rodada sin pensar en el relieve en absoluto, confiando en que éste por sí mismo pondrá la magia que le falta".

Como puesta en escena, pondré un ejemplo: al principio, la voz en off del protagonista de la película, Jake Sully, que nos acompañará abusivamente todo el metraje- me explico: esa voz sirve para no tener que pensar cómo elaborar de forma cinematográficamente eficiente ciertas cosas-, dice algo así como "unos viven, otros mueren", o tal vez "unos sobreviven, otros mueren". Una proposición con dos partes, y dos planos. Primero, del que se queda: Sully, inválido, y después su hermano, muerto. Así de simple. Cameron no hace coincidir cada frase con cada plano: el segundo sigue a la segunda parte de la frase a modo de demostración. Unos viven, otros mueren.

Esto, que podría ser un caso de sencillez, lo es sin embargo de simpleza. El inicio de Avatar asienta las premisas del film, alternando el viaje de Sully con los antecedentes de éste, la muerte del hermano. En medio del viaje liberador, se hace presente la muerte de éste, al que el superviviente sustituye. Pero Cameron de hecho no sabe para qué le puede servir esto. Del hombre que reemplaza a otro pero que acaba escapando a ello para iniciar una nueva vida, esto es, de la negación de la deuda, o hasta del duelo, nada hay. Olvídense de cualquier implicación dramática de la sustitución. Cameron solo llega a insertar la imagen del hermano muerto que se hace cenizas y el vivo que lo mira y "piensa". Un mero intento de dotar desde el inicio de una sustancia interior a su personaje... a través de una sentencia superficial de efecto nulo en el film. En consecuencia, lo que podría ser, en medio de toda la parafernalia tecnológica del inicio, un solitario momento de un hombre que mira arder al hermano al que debe sustituir, se convierte en impostada proposición de una densidad emocional inexistente.

Pero no tiremos a la basura a Avatar sin consignar un hecho valioso: su condena del militarismo por implicar que el seguimiento ciego de las órdenes puede llevar a asesinar a seres inocentes, exterminar hogares y pueblos en nombre de oscuras y económicas razones. Y, en consecuencia, que esta condena lleve, con el lamentablemente hueco personaje de Michelle Rodríguez, a una defensa de la traición. Cosas que siempre alegra ver en una pantalla.

16/12/2009

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