Bibian Norai: "Si todo el mundo fuese tan feliz como lo soy yo, no me necesitarían a mí" - cine | Kane 3

Bibian Norai: "Si todo el mundo fuese tan feliz como lo soy yo, no me necesitarían a mí"

Ex actriz porno, directora de cine X, portavoz del Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona, luchadora, empresaria que se ha hecho a sí misma, stripper, colaboradora televisiva, actriz polifacética... Con todas estas etiquetas podemos catalogar a esta mujer de 39 años cuyo nombre artístico es Bibian Norai, la más internacional de nuestras porn stars. Todo en la vida de esta mujer es vocacional.

Por Patricia Puentes. Fotografía: Jordi Vendrell

— Seguramente siempre le preguntan acerca de sus inicios. Usted empezó haciendo striptease...

— Yo diría que fue una consecuencia de mi temperamento. Desde jovencita me ha despertado mucha curiosidad todo el tema del sexo. Siempre lo he visto de una manera muy abierta, aunque al principio mi profesión fuera otra, la que estudié con mucho sacrificio y muchos esfuerzos. Cuando estaba hasta las narices de trabajar muchísimo me ofrecieron probar a hacer striptease. A mí me daba la sensación de que ésa era una cosa que yo ya había reprimido durante mucho tiempo. Pensé que era una buena vía para ganarme la vida, que me desinhibía, me sacaba algo de dentro, me divertía y me desestresaba. Al final acabé poniendo mi propia empresa de espectáculos.

— ¿Cuál fue su primer contacto con el mundo del porno?

— Ya llevaba tres años con la empresa de espectáculos. Me daba la sensación de que estábamos un poco rezagados y no sabíamos cuáles eran las últimas tendencias en el sector. Fui al Festival Erótico de Barcelona convencida de que allí vería cosas nuevas. Mi sorpresa fue que no sólo me ofreció la oportunidad de ver tendencias nuevas sino que también vi otras cosas que me apasionaron. Comencé a relacionarme con toda la gente del cine porno. Me pareció gente muy humana, que rompía tabúes, que no eran el prototipo que la gente tiene predefinido. Probé en un casting y vi que me gustaba, me reía muchísimo y me divertía.

— ¿Cuál es ese prototipo que la sociedad tiene predefinido sobre la gente del porno? Supongo que se les ve como frívolos...

— No me molesta que se vea desde un punto de vista frívolo, lo que sí que me molesta es que lo vean desde un punto de vista oscuro y sucio. La frivolidad casi es positiva porque fomenta la curiosidad, el morbo, que la gente quiera interesarse y lo consuma. Que lo vean como algo oscuro también fomenta el consumo pero produce que no tengan una imagen clara de cómo somos. Se tiene la imagen preconcebida de que somos gente viciosa, pervertida, que lo hacemos sólo por el dinero, que estamos drogados, que andamos todo el día de bacanal en bacanal, que somos gente marginal... Esto me molesta pero por otro lado pienso que si llega el momento en el que todo el mundo lo vea normal, nos vea tan bien y vea el sexo tan bonito como lo vemos nosotros, se nos acaba el negocio. Siempre he dicho que yo vivo del aburrimiento de la gente. Mi profesión es ésa, la sociedad no tiene por sí misma las iniciativas, ni las válvulas de escape naturales que el ser humano debería tener para buscarse su propio divertimento. Si todo el mundo fuese tan feliz como lo soy yo, no me necesitarían a mí.

"Si te preguntan dónde está la frontera entre la pornografía y el erotismo, la respuesta es simple: En el ángulo de encuadre de la cámara"

— Volvamos a sus inicios. Cuando empezó usted a actuar en cine porno no tenía todos los números para triunfar como lo hizo.

— No tenía ningún número. Me fue bien pero no me fue fácil. Rompía el prototipo. Estábamos en una época en la que se traían muchas chicas checas, se llevaba tener menos pecho, eran muy delgaditas y jovencitas. Yo ya tenía 28 años prácticamente. Era muy mayor, había algunas actrices que con esa edad se habían retirado. Gracias a Dios se fijaron en mí algunas personas a las que les recordaba a la mujer de la época dorada del cine, con curvas y carácter. Además yo no trabajé nunca ni por los focos, ni por los flashes, ni por el dinero sino porque me encantaba lo que estaba haciendo. Cuando haces algo que te gusta, y lo haces porque tú quieres, por vocación, eso se traspasa a la cámara y consigues fidelizar mucho público.

— Dejó usted la actuación porno seguramente en lo mejor de su carrera, justo cuando le habían dado el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona 2003.

— Hubo mucha gente que creyó que me retiraba con chulería y estando arriba, y no fue así. Yo llevaba dos años escribiendo guiones, había hecho algún curso de cine, había trabajado con Jean Daniel Cardinot en iluminaciones y tenía ganas de hacer mis cosas. Lo que dejaba era el sexo activo con hombres porque no tenía ganas de que me dieran por el culo cuando no me apetecía.

— Entonces rodó sus dos películas Mis ocultas fantasías y Mis perversiones...

— Esas fueron las dos películas gordas que todo el mundo vio pero ya antes había hecho como otras 20 cosas pequeñas, entre gonzos*, películas cortas, alguna serie... Las películas eran lo primero importante y yo quería hacerlo metiendo alma, corazón y tripas.

— ¿La industria le dejó hacer lo que quería?

— No. Yo llevaba casi dos años escribiendo los guiones y en cine porno un guión se hace en una semana. Quería montarme unas historias muy cinematográficas, con una carga emocional y erótica muy potente, y con un contenido casi como porno para intelectuales. Que erotizase primero el cerebro y después los genitales. Cuando tú te montas todo ese guión y ves que luego la distribución te veta tanto es muy frustrante. Tu guión de 70 páginas se convierte en otra cosa que no tiene nada que ver porque no pueden ser ni las escenas como tú querías, ni los personajes. En cine porno es muy difícil hacer lo que uno quiere. La distribución, sobre todo la que va a Estados Unidos, te marca cómo tiene que ser la escena, cuántas escenas hay que tener. Pese a la frustración de que las escenas no han sido como yo quería, la esencia de las historias, pese a estar distorsionada en las dos películas, queda ahí y eso sí que se conserva. Pero también dije que después de éstas no haría ninguna más si no podía hacerla como quisiera. O por lo menos haría cosas más frívolas.

— En el libro de Jordi Costa, El sexo que habla, dice usted que su sueño sería hacer una película que se viese en salas convencionales.

— Sí. Me gustaría hacer una película que se viese en la gran pantalla y que no se considerase porno por el hecho de que se viesen unos genitales de mujer abiertos o una penetración explícita. Hoy en día hay películas en la gran pantalla donde hay una carga erótica y de sexo potentísima. Si te preguntan dónde está la frontera entre la pornografía y el erotismo, la respuesta es simple: En el ángulo de encuadre de la cámara. Si se ve la penetración explícita es porno, si no es erotismo y se puede exhibir en el cine. Sería más fácil poder hacer mi producto y exhibirlo en una sala de cine porque mi tipo de cine encaja más en eso, a mí no me gusta hacer seis escenas que empiezan en felación y acaban en eyaculación. Me gusta hacer una historia. Eso en el porno no se puede hacer, se puede hacer en el cine convencional pero yo quiero meter sexo explícito. En cualquier pantalla grande ves a Sharon Stone metiéndose una follada tremenda con un actor pero como están de lado y no se ve la polla entrando en la vagina, pues no se considera porno.

"Si llega el momento en el que todo el mundo lo vea normal, nos vea tan bien y vea el sexo tan bonito como lo vemos nosotros, se nos acaba el negocio. Siempre he dicho que yo vivo del aburrimiento de la gente"

— El porno es limitado en cuanto a productos...

— No. Para mí el porno hoy en día está completo, es un abanico tan amplio como todas las sexualidades del ser humano. Lo que falta es superar esa barrera donde en el cine convencional se permita hacer sexo explícito aunque sea sólo un segundo. Otra cosa es que el consumidor es muy vago. Ahora está acostumbrado a hacer zapping y buscar el porno en los canales de televisión que compran lo más barato que hay. Dicen que todo el porno es igual. Mentira. Hay que mirar en Internet, ver qué directores y productos nuevos se ofrecen. Cuando vamos al cine, queremos ver la película de tal director o con tal actriz y cuando vamos a ver porno nos quedamos con lo primero que hay.

— ¿Cuál cree que es el estado del cine porno español en estos momentos?

— El mismo que el del cine convencional. Andamos buscando presupuesto, cada vez hay más gente que hace de todo, cada vez hay más actores y más actrices, cada vez hay peor producto y, al mismo tiempo, cada vez hay más gente con iniciativas y con ganas de hacer cosas buenas, pero no hay presupuesto. Es un punto de expansión y estancamiento al mismo tiempo. Es un poco chocante.

— Con el agravante respecto al cine convencional de que están ustedes trabajando sin reconocimiento...

— Eso costará muchísimo, creo. Los actores de cine porno no gozan de ningún tipo de privilegio. Ni siquiera de ningún tipo de reconocimiento, somos un sector marginal. No tenemos seguridad social, ni un sueldo fijo establecido de ningún tipo como pueden tener los actores convencionales. No tenemos jubilación ni seguro médico. Por no tener, no tenemos ni el reconocimiento de ser actores. La gente no entiende que somos actores, que separamos el sexo de los sentimientos cuando trabajamos y que ése es nuestro trabajo.

— Háblenos del proceso de producción en el cine X.

— Depende de cómo sea el producto. Para hacer un gonzo se escoge un actor y una actriz, se les lleva a un hotel o a otro sitio, se enciende la cámara y que hagan lo que quieran. Para hacer una película, primero hay que pensársela un poco. Hay directores como Narcís Bosch que ni siquiera la escriben, que ya saben cómo la quieren. Narcís es incapaz de escribirla porque es tan bueno que la tiene en la cabeza y se la explica al productor, y el productor está convencido de que eso va a ser una obra maestra. El rodaje de una película con cara y ojos suele ser de una semana o 10 días, siempre en vídeo. Yo para editar necesito un mesecito y luego en soundtrack y doblaje otro mesecito. En un año se pueden tener varios productos listos para su distribución, siempre en vídeo. Hay varios mecanismos de venta y se utilizan todos: Derechos por países, venta de copias acabadas a países, venta de copias acabadas en sex shops y videoclubs y venta de derechos a canales privados que compran por una mierda.

— ¿Cómo se promocionan?

— Igual que en cine convencional, se hacen promos, convocatorias de prensa, promoción en Internet, en revistas especializadas, se hacen tráileres y se regalan con revistas... Todo menos sacarla en la tele porque no se puede. Pero es verdad que ahora en los programas de televisión les encanta sacar tripas y puedes mandar a una porn star a un Buenafuente, a un Tomate, a un Dónde estás corazón y hablar de la última película que has hecho. Eso ayuda. Otra promoción muy interesante son los festivales eróticos.

— Continúa usted con la empresa de espectáculos que montó cuando empezó en el negocio.

— Eso me da de comer todos los días. Me gusta, disfruto con ello y espero que dure muchos años más. Sigo actuando porque me encanta hacerlo. Me gusta mirar al público a los ojos y ver cómo se emociona, me encantan por ejemplo las despedidas de soltero.

— Háblenos de sus proyectos de futuro.

— Ahora llevo casi tres años trabajando para el Festival de Cine Erótico de Barcelona, estoy en la organización y como portavoz. Llevo la gira del festival por toda España. Todo eso me lleva mucho tiempo. Llevo mi empresa. He estado dirigiendo hace unos días seis películas porno sobre tunning en tiempo récord y con presupuesto nada. Ahora voy a dirigir otras seis de 4x4. Proyectos: Comer cada día y hacer todo lo que tengo que es mucho. Seguir teniendo buenos amigos que hagan cosas interesantes y apostar por apoyarlos. Creo que el mejor proyecto de futuro que uno puede tener, es rodearse de un núcleo interesante, fomentarlo y motivarlo.

*Gonzo: pieza videográfica sin hilo argumental donde únicamente transcurre una secuencia sexual.

Entrevista publicada en el número 11 de KANE 3 (septiembre -octubre 2006)

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