Tercer montaje del clásico de la ciencia ficción dirigido por Ridley Scott en 1982, basado en la novela de Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968).
Año 2019. Los Ángeles. Deckard (Harrison Ford), un Blade Runner (brigada especial de policía) deberá matar a unos robots creados por la Tyrell Corporation conocidos como replicantes. Los replicantes Nexus 6, Leon, Roy Batty, Zhora y Pris han escapado de las colonias. Deckard les busca para su exterminio. Una más, Rachael (Sean Young) no entraba en sus planes.
En 1992 el Montaje del director supuso un cambio radical respecto a la original con la supresión de la voz en off y su final feliz. Este Montaje Final del 2007 incorpora una imagen y un sonido sobresalientes, un par de recortes y la incursión de algunos planos que se integran sin rechinar.
Y la pregunta persiste, ¿es Deckard un replicante?
| Harrison Ford | Rick Deckard |
| Rutger Hauer | Roy Batty |
| Sean Young | Rachael |
| Edward James Olmos | Gaff |
| Daryl Hannah | Pris |
| M. Emmet Walsh | Bryant |
| William Sanderson | J.F. Sebastian |
| Brion James | Leon Kowalski |
| Joanna Cassidy | Zhora |
| Morgan Paull | Holden |
| Joe Turkel | Eldon Tyrell |
| Dirección | Ridley Scott |
| Guión basado en la novela "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick | Hampton Fancher y David Peoples |
| Producción | Michael Deeley |
| Fotografía | Jordan Cronenweth |
| Música | Vangelis |
| Montaje | Marsha Nakashima y Terry Rawlings |

Escribir sobre Blade Runner a estas alturas es tarea engorrosa, principalmente por tratarse de una de las películas sobre las que existe un mayor consenso: tanto la señora del barrio como el crítico más engolado la consideran una obra maestra. En 25 años, de Blade Runner se ha dicho todo, y mucho. Hablar bien de ella resulta redundante, mientras que criticarla suena antes a bravata que a reflexión. Al abordar este film uno no cree que haga falta convencer a nadie de nada, porque el pescado ya está vendido desde hace lustros.

Se ha hablado mucho de su hondo calado metafísico, que eleva las cuestiones filosóficas de los robots de Asimov a una dimensión mayor al plantear, además de la autonomía de los androides, su libertad y sus derechos (humanos). Se ha hablado de los paralelismos entre Roy Batty y Jesucristo, crucifixión incluida. De la seductora música de Vangelis. De su impecable ambientación. De los neones. Del brillante guión que entretejieron Hampton Fancher y David Webb Peoples (12 monos, Sin perdón). De las lágrimas en la lluvia. De su carácter de cine negro camuflado de ciencia-ficción. De las distintas versiones (la oficial, el Director’s cut y el nuevo Final cut), y del valor de cada una de ellas. Y por supuesto, se han vertido ríos de tinta acerca de Deckard y su humanidad.
La influencia de Blade Runner no sólo moldeó los ochenta; su eco todavía resuena en nuestros días
Vista ahora, en una versión reformada de la que ya podría aprender George Lucas, la película resulta inquietantemente profética en lo que se refiere a tecnología, política y estética. Deslumbrante, desde luego, pero no debemos olvidar que uno de los aspectos más interesantes de Blade Runner es su doble condición de película clarividente e instigadora a la vez. Clarividente por su tratamiento de la publicidad, la contaminación ambiental, la ética de la investigación científica o la expansión/invasión oriental. Y también instigadora, porque marcó la línea estética a seguir durante un buen número de años, especialmente en el terreno audiovisual. La influencia de Blade Runner no sólo moldeó los ochenta; su eco todavía resuena en nuestros días.

Felizmente para el aficionado, Blade Runner no palidece ante los repetidos elogios y comentarios que se le dedican, sino que los revalida con cada visionado. No puede decirse lo mismo de la carrera de Ridley Scott, que a partir de este film no hizo más que marchitarse (algo más que comprensible si tenemos en cuenta que tres años antes ya había firmado la enorme Alien, el octavo pasajero). La línea que le dedica Tyrell a su Nexus 6 en la película bien podría aplicarse al cineasta británico: "La luz que brilla el doble dura la mitad de tiempo... y tú has brillado mucho, Roy".
Aunque recurrir a otro remontaje y lavado de cara 15 años después del Montaje del director pueda ser síntoma de decadencia creativa, lo cierto es que uno termina convencido de que este Montaje final merece la pena. La versión de 1992 supuso un cambio radical respecto a la película original mediante la supresión de la voz en off y del final edulcorado, mientras que la de 2007 parte de dicho montaje para, sencillamente, pulirlo un poco. Los cambios se limitan a un par de recortes, la inclusión de algunos planos, el borrado de cables y la sustitución del doble de acción de Joanna Cassidy por dicha actriz superpuesta digitalmente. Las novedades se integran sin llamar la atención, lo cual es de agradecer, pero donde de verdad se luce este Final Cut es en la asombrosa calidad de imagen y sonido que ofrece, resultado de una limpieza meticulosa y una remezcla sonora sobresaliente.

Por mucho que pasen el tiempo, y por mucho que se vaya a retocar, Blade Runner sigue resultando igual de estimulante para aquellos que la vieron nacer como para los que nacieron con ella, conservando intacta su profundidad formal y conceptual. Eso es precisamente lo que la hace merecedora del lugar que ocupa en la historia del cine y la confirma, aunque eso ya lo sabíamos todos, como un clásico indiscutible.
Por Xavi Fortino
¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Kane3 y Cameo sortean cinco DVD -edición especial de dos discos- de una de las mejores películas del 2009, Anticristo de Lars von Trier.
Disponible en venta desde el 20 de enero.
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas