Chris Marker. La capacidad de traspasar barreras - cine | Kane 3

Chris Marker. La capacidad de traspasar barreras

Resulta curioso comprobar como siempre la persona de Chris Marker ha permanecido oculta, con todo el anecdotario que se ha creado a propósito de su invisibilidad. George Sadoul escribía en 1963, poco después de que estrenara su película más conocida, La jetée: "Chris Marker no se llama en verdad Christian, ni su apellido es Marker, y tan difícil resulta averiguar su nombre verdadero, como determinar su fecha de nacimiento, quizá fue en 1921 (¡al menos no cabe duda de que fue un 22 de julio!), tal vez en Garenne-Colombes, en Pekín, en la Isla de los Monjes (en el golfo de Morbihan), o en Ulan Bator (Mongolia). Rechaza por principio las entrevistas, no se deja fotografiar...".

"La Jetée" (1962)

Por Rafael Arias Carrión.

Sólo afirmaba Sadoul con seguridad la fecha de su nacimiento... pero se ha podido comprobar que no es ésa, sino que la persona que se esconde tras Chris Marker, supuestamente Christian François Bouche-Villeneuve, nació una semana después, pero aún así, hoy día, sigue siendo tan desconocido como su propio rostro. No en vano, cuando alguien le pide un autorretrato, envía una foto de su gato. Entonces hay que buscar a Marker en su obra... ésta es la que nos puede dar pistas sobre las persona del autor de La jetée.

"La Jetée" (1962)

En esta película, mejor afirmar que es una fotonovela o un foto-romance, Marker cita implícitamente a Alfred Hitchcock, y a Vértigo en concreto, película que admirada desde poco después de su estreno (Vértigo es de 1958, La jetée de 1962), cuando la voz en off señala: «Se paran ante un tronco de secuoya cubierto con fechas históricas. Ella pronuncia un nombre extranjero, que él no entiende. Como en un sueño, él le muestra un punto más allá del árbol y se oye decir: "Vengo de allí...". Y cae, exhausto». Ese nombre bien pudiera ser Madeleine... o quizá Scottie, a quien vislumbramos veinte años después conduciendo, siempre persiguiendo una sombra, por las calles de San Francisco.

Otra vez la película de Hitchcock paseándose por los mimbres del celuloide markeriano. Ahora estamos, en Sans soleil (1982), un viaje que une Tokio con Guinea Bissau sin que nunca se crucen, solo a través de esas cartas enviadas por un tal Sandor Krasna (otra impostura markeriana), en lo que representa un sobresaliente ejercicio de correspondencia, que se adelanta, y mucho, a las nuevas corrientes de cineastas alejados de la narración y que basan toda la concepción cinematográfica en la sensación y la subjetividad del espectador.

"Hoy día, sigue siendo tan desconocido como su propio rostro. No en vano, cuando alguien le pide un autorretrato, envía una foto de su gato"

"Sin sol" (1982)

Ahora estamos tratando de viajar, no en vano "el pasado es como el extranjero: no es una cuestión de distancia, sino de atravesar una frontera", para recuperar la memoria: "Recuerdo las imágenes que rodé en el mes de enero en Tokio. Ahora sustituyen a mi memoria, son mi memoria". Para no perderla, aunque sólo sea para reinventar el pasado -como Scottie: "Ninguna película había mostrado jamás hasta tal punto que si desajustamos el mecanismo de la memoria, puede servir para algo totalmente distinto del recuerdo. Para reinventar la vida y, en última instancia, para vencer la muerte. Decir que la memoria miente es una banalidad, es más interesante ver en esta mentira una forma de protección natural que podemos regir y modelar. A veces, a esto se le llama arte"- Marker viajó hacia la tumba de Alexander Medvedkin.

Quería con este viaje espacio temporal, recuperar el tiempo perdido, para, por fin, escribirle las cartas nunca escritas, nunca enviadas y que él nunca ya leerá, para poder gritar: Alexander Medvedkin existió y fue un gran cineasta e inventó el cine-tren, primer proyecto de noticiarios de actualidad, en los que se viajaba en tren, se rodaba por la mañana y se montaba inmediatamente para mostrarlo al día siguiente a aquellos a quienes se había filmado. Y así, día tras día, para conseguir que el proletariado fuera una parte activa del proceso de construcción de la Unión Soviética, cuando ya ningún dirigente creía en eso. Pero Medvedkin sí, y Marker también.

Con El último bolchevique Marker traza un asombroso viaje, una de las últimas grandes obras de arte que ha dado el siglo XX. Estamos mirando la vida de Alexander Medvedkin, el último bolchevique, quien creía firmemente en los ideales comunistas y que seguro por ello mismo, fueron prohibidas todas y cada una de sus películas.

"El último bolchevique" (1993)

Pero El último bolchevique no es solo la historia de una persona, ni siquiera de un país, aborda el pasado de una ilusión, es un análisis del pasado cuyo punto de partida es, como en todo Marker, "cuestionar imágenes". Justo lo contrario que Medvedkin. Pero ese cuestionamiento del imaginario produce una reflexión y una película de largo alcance, que abarca el siglo XX como acontecimiento histórico, ese "siglo XX corto" definido por el historiador Eric Hobsbawn, que abarcaba desde la primera guerra mundial hasta la caída del muro de Berlín y sus inmediatas consecuencias.


Pero sus viajes tienen su estancia en el presente, cuando Vietnam y mayo del 68 se cruzaron en su vida, cuando decidió hacer el cine-directo que proponía Medvedkin, a través de su cine-tren, al tiempo que conocía físicamente al cineasta soviético. De ahí nace Loin du Vietnam (1967), coordinada por Marker, aunque él no firmara como director ninguno de los 12 segmentos que la componen. Pero nadie duda que Marker estaba allí, como lo estaba diez años después en el fresco histórico Le fond de l’air est rouge (1977), tanto como observando desde la cercanía cómo trabajaba Akira Kurosawa mientras filmaba Ran (1985), tanto como observando desde la lejanía la agonía de Andrei Tarkovsky, y su feliz y postrero rencuentro con su familia, a la que no había visto en mucho años, separados por la fisicidad del telón de acero pero siempre cercanos en la memoria, retratado en Un día en la vida de Andrei Arsenievich (1999).

"El último bolchevique no es solo la historia de una persona, ni siquiera de un país, aborda el pasado de una ilusión, es un análisis del pasado cuyo punto de partida es, como en todo Marker, cuestionar imágenes"

"El último bolqueviche" (1993)

Veintiún años después, ya en 1989, finalizando el breve siglo XX, moría Medvedkin y Marker le enviaría siete cartas, que nosotros leemos, miramos, desglosamos, analizamos, disfrutamos, mientras su gato Guillaume-en-Egypt, nos interrumpe en mitad de El último bolchevique (1993), como recién salido de las imágenes de Bestiare (1985-1990) -obra incluida en la instalación Zapping Zone, y cuyo primer segmento está interpretado por Guillaume-en-Egypt- inmerso en su plácido sueño sobre el teclado de un piano. ¿Será ese gato Chris Marker?: "Le gustaba Ravel (como a todos los gatos) pero estaba especialmente encariñado con Mompou. Ese día (era un hermoso día soleado, recuerdo) puse el volumen I de la integral Mompou por Mompou en el lector de cedés para complacerle".

El cineasta más heterodoxo publicó en 1998 un CD-ROM, InMemory, que, como tal, es una película, un álbum de fotos, una autobiografía, un libro de memorias, un manual de historia del siglo XX, y un poemario. Todo made in Marker. El pasado 12 de marzo, mientras se inauguraba en el Museo de Diseño de Zurich una exposición titulada Chris Marker. A Farewell to movies, Guillaume-en-Egypt inauguraba en "Second Life" un museo imaginario.



En España, el sello Intermedio ha editado un cofre, supervisado pro el propio autor, con 4 DVD acompañado de un libro de 40 páginas con textos de Chris Marker, Yannick Bellon, Fran Benavente, Gonzalo de Lucas, Isaki Lacuesta, Catherine y Andrew Brighton.

DVD 1

La Jetée

"La jetée" (1962)

Un foto-relato de Chris Marker.

Francia, 1962 · Blanco y Negro · 27 min.

Prix Jean Vigo, 1963.

En el muelle del aeropuerto de Orly, un niño queda fascinado por el rostro de una mujer que ve morir a un hombre. Años más tarde, tras la Tercer Guerra Mundial que destruye París, los supervivientes se han refugiado en cavernas bajo las ruinas donde científicos les utilizan para experimentar el viaje en el Tiempo. Sólo el Tiempo podrá ser la promesa de la supervivencia en este nuevo mundo... Sólo el futuro y el pasado pueden salvar el presente...


"Recuerdos del porvenir" (2001)

Recuerdos del porvenir (Le Souvenir d’un avenir)

Un film de Yannick Bellon y Chris Marker.

Francia, 2001 · Blanco y Negro · 41 min.

A partir de los archivos de la fotógrafa Denise Bellon (1902-1999), Chris Marker y Yannick Bellon, hija de la fotógrafa, reviven sus retratos de la Francia de preguerra, de la África colonial, de sus protagonistas célebres y anónimos, de sus contiendas y revoluciones... Una mirada lúcida sobre la memoria de la historia a partir de los excepcionales retratos de una fotógrafa que supo mirar un presente convulso que contenía las huellas de su porvenir.


"Las variaciones Marker" (Isaki Lacuesta y Sergi Dies, 2007)

Las variaciones Marker

Un ensayo en imágenes de Isaki Lacuesta y Sergi Dies.

España, 2007 · Color · 34 min.

Compuesta especialmente para esta edición por Isaki Lacuesta y Sergi Dies, Las variaciones Marker son un homenaje al cine y al universo de Chris Marker.

+ DVD-Rom: Biografía, Filmografía y Bibliografía de Chris Marker.


DVD 2

Sin Sol (Sans Soleil)

Composición y montaje de Chris Marker.

"Sin sol" (1982)

Francia, 1982 · Color · 100 min.

Tres niños en una carretera en Islandia, una tripulación somnolienta a bordo de un ferry, un emú en Île de France, un bello rostro de las islas Bijagos, un cementerio de gatos a las afuera de Tokio, vagabundos en Namidabashi, los habitantes de la Isla de Fogo, Cabo Verde, un carnaval en Bissau... Así inicia el relato una mujer desconocida que lee las cartas remitidas por un operador de cámara, Sandor Krasna, que a través del registro de las imágenes de sus viajes se interroga sobre la memoria y la función del recuerdo, "que no es lo contrario del olvido, sino su opuesto", para conformar, como Sei Shonagon, su particular lista de "cosas que hacen latir el corazón".


DVD 3

"El último bolquevique" (1993)

El último bolchevique (Le Tombeau d’Alexandre)

Un film de Chris Marker.

Francia, 1993 · Color · 1993 · 2 x 60 min.

Aleksandr Medvedkin, uno de los cineastas más singulares de la era dorada del cine soviético, fue el responsable del extraordinario proyecto de cine popular llamado cine-tren. Su vida empieza con el siglo XX, atraviesa todos los avatares y sinsabores de la Unión Soviética y se apaga con la llegada de la Perestroika. Tras su fallecimiento, el cineasta Chris Marker, que se inspiró en sus insólitas experiencias para crear los grupos Medvedkin de cine de militante, siente la necesidad de decir ciertas cosas que han quedado en el tintero. Lo hará en esta película de dispositivo epistolar cuyo tejido reúne los discursos de la historia individual, la historia del cine y la historia de un gran país a través de la evocación y relectura de las imágenes del pasado.

+ Medvedkin y Dziga Vertov, por Nikolai Izvolov (6 min.)


DVD 4

La felicidad (Schastie)

"La felicidad" (Ivánovich Medvedkin, 1934)

Un film mudo de Aleksandr Ivánovich Medvedkin.

URSS, 1934 · Blanco y Negro · 64 min.

La inusitada historia del pobre campesino Jmyr, su mujer-caballo y su vecino, el último kulak. Jmyr busca la felicidad. Por casualidad encuentra una importante suma de dinero con la que compra un caballo a topos y un arado que carga su esposa cuando el animal ya no puede más. La cosecha es productiva pero el campesino se verá desposeído de todo por la rapiña de las autoridades tradicionales. Jmyr desea poner fin a su vida pero ni siquiera eso puede hacer. Los poderes reaccionarios le acusan de querer morir sin autorización. ¿Quién alimentaría a Rusia? Finalmente triunfa la revolución y adviene la colectivización agraria. Jmyr debe afrontar nuevos sinsabores en su búsqueda de la felicidad.

+Medvedkin y la aventura del cine-tren (40 min.) / Monólogo completo de Medvedkin (extraído de El tren en marcha, de Chris Marker) (17 min.) / Dos reconstrucciones de films desaparecidos de Medvedkin, por N. Izvolov (23 min.).

Igualmente, dentro del mismo sello, y dentro del cofre 1 de la colección "Cine, de nuestro tiempo", se encuentra editado Un día en la vida de Andrei Arsénievich (1999) dirigido por Chris Marker.

22/05/2008

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