Crónica 1. Sitges 09: La gimnasia no da la felicidad - cine | Kane 3

Crónica 1. Sitges 09: La gimnasia no da la felicidad

Probablemente el único ejercicio que practican en todo el año los cientos de aficionados al cine fantástico que visitan Sitges en estas fechas sea subir y bajar la cuesta que separa el Auditori de las otras dos salas de proyecciones. Los rostros de estos aficionados son una muestra palpable de que la gimnasia no da la felicidad.

Pero vamos con las películas que hasta ahora hemos visto. De mejor a peor.


Dogtooth, Yorgos Lanthimos
Dogtooth de Yorgos Lanthimos

Desde Sitges, Nacho Cabana

Canino

Kynodontas de Yorgos Lanthimos (Grecia) / Sección Oficial Fantàstic

La película que ganó la sección Un Certain Regard en el último festival del Cannes y que (afortunadamente) ya tiene distribución en España. Se trata de un cruce entre El Bosque (The Village, M. Night Shyamalan; 2004) y Funny Games (Michael Haneke, 1997; 2007).

En la película de M.Night Shyamalan hay un momento en el que, una vez descubierto el misterio de la aislada comunidad que protagoniza la historia, uno de los personajes se pregunta qué hubiera pasado si un avión hubiera sobrevolado el reciento cerrado en el que viven los protagonistas. Y un avión de juguete es precisamente uno de los (numerosos) objetos recurrentes a los que Lanthimos da protagonismo y a partir de los que organiza los planos de esta cruel visión de la familia.

En la institución familiar, los adultos ponen a los niños una serie de reglas que condicionarán en mayor o menor medida su vida futura. Pero... ¿qué pasaría si estas reglas son absurdas, caprichosas y crueles? ¿Y si además se priva a los hijos de todo contacto con el exterior con el propósito de prolongar hasta el infinito la edad infantil? Esta es la premisa de una película fría y desasosegante en la que el incesto y la semántica construyen una de las más crueles visiones de la familia que se han visto recientemente en la pantalla. Una cinta a la que, lamentablemente, sólo le falta un final más contundente... O más abierto.


Celda 211

Daniel Monzón (España) / Sitges Especials

¡Una película española de género en la que todas las piezas del guión encajan! ¡En la que no se recurre a la casualidad para hacer avanzar la historia! ¡En la que el director controla de principio a fin una puesta en escena llena de figurantes¡ ¡Que consigue la tensión de una buena película estadounidense sin perder las señas de identidad nacionales!

Si a todo lo anterior le añadimos un Luis Tosar que ya estaría en condiciones de codearse con Javier Bardem en un hipotético duelo interpretativo, tenemos una de las mejores películas españolas del año. Una cinta solamente ensombrecida por un (considerable pero único) error de casting. Antonio Resines es demasiado mayor para el papel que le ha tocado jugar, especialmente cuando le toca ponerse a impartir violencia. Ojala encuentre su público, debería arrasar en los Goya de este año.


Alma

Rodrigo Blaas (EE.UU/España)

Es el corto que precedió a la proyección de Hierro y que comparte con ella parte del equipo artístico. Una joya de animación que podría sin problemas preceder al próximo estreno de Pixar.


White Lightnin´

Dominic Murphy (EE.UU, U.K. y Croacia) / Oficial Noves Visions

Ir al pase de una película de la sección Nova Autoría puede ser tan peligroso como gratificante. White Lightnin´ pertenece claramente a la segunda categoría aunque sus hallazgos formales se agotan bastante antes que la historia (real) que se cuenta. Ésta es la del hijo de un bailarín de algo parecido al claqué, adicto desde niño a inhalar gas, que pasa buena parte de su infancia en un reformatorio y que al crecer se dedica a vengar la muerte de su padre.

Murphy elige un formato a medio camino entre la ficción y el mockmentary, sin llegar a construir ni uno ni otro. Lo que al principio está bien aprovechado para hacer un retrato de la América profunda, se revela, según avanza la película, como su principal handicap. La voz en off, los planos en negro y las secuencias de escenas enlazadas a ritmo de tap dancing acaban rebajando la crueldad hacia la que se desliza la historia.


Hierro

Gabe Ibáñez (España) / Sección Oficial Fantàstic

Hay películas que nacen de una novela, de un personaje, de una anécdota, de un acontecimiento histórico, etc. Y hay otras que nacen de un paisaje. En un cine como el español donde los exteriores parecen a veces un lujo prescindible, es tan loable como gozoso una película como Hierro en la que la isla que le da título es el motor que preside todas las decisiones creativas que sus responsables han hecho. El problema es que Hierro cuenta una anécdota tan dramática como escasa para poder inquietar, sorprender y aterrorizar (que es lo que pretende) al espectador. Es una historia que, cuando ya ha mostrado todas sus cartas, te deja con la sensación de que no ha merecido la pena tanto esfuerzo para contar tan poco. Elena Anaya está tan bien como siempre aunque debería ganar unos kilos si quiere poder seguir saliendo de perfil en los planos.

Hermandad de Sangre

Sorority Row de Stewart Hendler (EE.UU) / Oficial Fantàstic Panorama

Slasher lleno de tías buenas y asesinatos. Nada nuevo bajo el sol (es el remake de una película ochentera) pero que tiene un ritmo bastante apañado, un prólogo potente y el mérito de plantear una película de asesinatos en una fiesta llena de gente. Lo malo es que el whodoit no funciona en absoluto. Lo peor es que, al ser de nacionalidad estadounidense, no es todo lo sangrienta que debería ser y sólo se desnudan las figurantes. Ah, y sale Carrie Fisher.

Déjenme, para acabar esta crónica, contarles una anécdota. Iba este cronista ayer por la tarde por los pasillos reservados a prensa cuando se cruza con dos señoras en la cincuentena, generosos wonderbras y el aspecto de esas turistas europeas que se pasan el año entero en la Costa del Sol. Su presencia entre tanta camiseta negra y gafa de pasta me llamó la atención. Un rato más tarde se entregaba al director catalán José María Larraz la María honorífica al conjunto de su carrera. En el clip que precedió al acontecimiento pudimos ver una secuencia de Las hijas de Drácula en la que dos rubias de 20 años se devoraban mutuamente, por supuesto sin ropa. Eran las dos mujeres con las que me había cruzado por los pasillos minuto antes. Estaban esperando a Larraz en el escenario para entregarle el premio. Hacía varias décadas que el director y las hijas de Drácula no se veían. Tras abrazarlas, Larraz dijo: "¡Vaya carnicerías que montábamos.. ¿eh?!"

Estas cosas sólo pasan en Sitges.

04/10/2009

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