Día de pesos pesados en San Sebastián. Pudimos ver los últimos trabajos de Michael Winterbottom o los hermanos Coen. Para completar el día anglosajón, la proyección de Frozen River. Y una agradable sorpresa llegada de la fría Finlandia: Thomas.
Manuel Barrero

La responsabilidad de ser la única representante del cine USA en la sección oficial a competición, le ha tocado a la debutante Courtney Hunt, que se estrena con un largometraje en la tradición del mejor cine indie estadounidense. La directora vuelve su mirada al recurrente tema del sueño americano, y su reverso oscuro.

Con magnífico pulso, narra esta historia de familia(s) rota(s) y de lucha por la supervivencia dentro del salvaje capitalismo. Dos desheredadas que pasan del recelo a la amistad, unidas por un fuerte sentimiento maternal. Melissa Leo, desgarradora, se ha ganado la condición de favorita para llevarse el premio a la Mejor Actriz. La otra, una arrebatadora Misty Upham, da voz a esos americanos olvidados que son los indios confinados en las reservas.
Audio rueda de prensa de Frozen River.
Podríamos decir que Génova es a Michael Winterbottom lo que Vicky Cristina Barcelona a Woody Allen. La ciudad italiana es la gran protagonista de un film que transita una y otra vez estrechas calles, sus sinuosos recovecos o sus atestadas playas. Los extranjeros son un padre y sus dos hijas (Mary y Kelly), que huyen de la tragedia que acaba de golpearles.

Sin llegar al nivel de sus mejores obras, se agradece la sensibilidad con la que el director británico trata temas como la culpa, el rencor, o la superación de traumas. Evitando la tentación del tremendismo, el exquisito tacto se convierte en su mayor virtud. Sin embargo, la película acaba por perderse entre las callejuelas genovesas.
Audio rueda de prensa Michael Winterbottom y Colin Firth.
Quemar después de leer (Burn After Reading) es la delirante propuesta que presentan Ethan y Joel Coen, tras la densidad de No es país para viejos. Una comedia que lleva su inconfundible sello, llena de personajes demenciales. Los directores se ríen sin piedad (y también algo de cariño) de la estupidez humana.
A la altura de sus mejores obras cómicas, la absurda mezcla entre el mundo del espionaje y el culto al cuerpo, resulta explosiva. Impagable su galería de freaks.
Mientras, el debutante Miika Soini presentó una comedia antagónica a la anterior. Thomas sigue las andanzas de un anciano, tras la muerte de su hermano. La soledad y el pasado vistos desde la melancolía, tratados con sutileza y sensibilidad. Pero sin perder nunca ese toque de frío sentido del humor.
22/09/2008
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