Crónica desde San Sebastián 2008 (última) - cine | Kane 3

Crónica desde San Sebastián 2008 (última)

Acabó la 56ª edición del Festival de Cine de San Sebastián. Este año la programación ha conseguido mantener un nivel más que aceptable. Es cierto que muy pocas películas han deslumbrado, pero también hay que decir que se han colado escasos bodrios. Un certamen que, temáticamente, se ha visto marcado por la disección de la familia; casi siempre desmembrada, por un motivo u otro.

© Iñaki Pardo. Tsilla Chelton, Concha de Plata (exaequo) por
© Iñaki Pardo. Tsilla Chelton, Concha de Plata (exaequo) por "La caja de Pandora"

Por Manuel Barrero

En películas como Fear me Not, Camino o Frozen River la relevancia de la familia es vital. Mientras, en otras, Still Walking, Génova o Maman est chez le coiffeur, es el eje sobre el que giran todas ellas. En este grupo también podemos incluir a la vencedora, La caja de Pandora (Pandora´s Box), un film que traza un complejo retrato familiar, teniendo en cuenta a las tres generaciones que lo forman. Una Concha de Oro que sin ser la mejor de las películas a concurso, tampoco despierta demasiadas antipatías. Premio útil (por aquello de encontrar distribución) para un trabajo que, además, trata el complicado tema del alzheimer con mucho respeto, pero sin tapujos.

© Iñaki Pardo. Yesim Ustaoglu, directora Concha de Oro
© Iñaki Pardo. Yesim Ustaoglu, directora Concha de Oro

Impresionante trabajo de la veterana Tsilla Chelton, ganadora de la Concha de Plata a la Mejor Actriz. Un merecidísimo premio, compartido con la excepcional Melissa Leo de Frozen River (la mejor película a competición). No es nada gratuito este premio ex aequo, en un festival que se ha caracterizado por el excelente nivel interpretativo de las féminas (la estupenda Verónica Echegui se ha quedado fuera del palmarés). Y es que este año, ellas han sido claras protagonistas. Cinco directoras en la Sección Oficial, y unos personajes mucho más ricos y variados que los masculinos.

Miren si no, el premio al Mejor Actor. Óscar Martínez (El nido vacío) se ha impuesto en una categoría en la que apenas sí tenía un competidor en el danés Ulrico Thomsen (Fear me Not). Así estaba el panorama en cuanto a personajes masculinos se refiere. Dos buenos trabajos, pero para nada memorables. Por cierto, resulta sorprendente que la mediocre película de Daniel Burman se haya llevado dos galardones, incluyendo un incomprensible premio para su fotografía.

Pero para premios discutidos y discutibles, los que se llevaron Génova y El caballo de dos piernas. El premio a Winterbottom como Mejor Director le queda grande a una película tan claramente fallida. Sobre todo, cuando Still Walking (con una exquisita dirección de Kore-eda) se fue de vacío. Aunque fue la repetitiva película de Samira Mahkmalbaf la que se llevó los mayores abucheos, al llevarse el Premio Especial del Jurado. Las explicaciones dadas por Jonathan Demme no convecieron a la prensa.

"Este año, ellas han sido claras protagonistas. Cinco directoras en la Sección Oficial, y unos personajes mucho más ricos y variados que los masculinos"

© Iñaki Pardo. Samira Makhnalbaf (Premio Especial del Jurado)
© Iñaki Pardo. Samira Makhnalbaf (Premio Especial del Jurado)

Y para completar el palmarés, el sorpresivo premio al Mejor Guión para Louise-Michel. Un premio arriesgado para una película por la que tengo especial debilidad. Por muy imperfecta que sea, que lo es. Por mucho que la crítica, en general, la haya machacado. Una comedia tan libre y tan kamikaze, merecía un reconocimiento. Y no sería de extrañar que en un futuro a alguien le diera por convertirla en película de culto.

Y el cine español se quedó sin nada. Al menos, las tres películas puramente españolas (El nido vacío es una coproducción). Curiosamente, han sido dos películas nacionales las más arriesgadas, las que han provocado más polémica y creado más controversia.

Tiro en la cabeza (que al menos ha conseguido el premio Fipresci) y Camino son creaciones de dos directores con una fuerte personalidad autoral. Se entre o no en sus propuestas, es buena señal que el cine hecho en nuestro país haya creado tanto debate. También ha habido lugar para el cine español más convencional y menos arriesgado, con El patio de mi cárcel, debut en la dirección de Belén Macías.

Rueda de prensa Meryl Streep

Como es habitual, lo más interesante, venía en secciones paralelas. Aparte de los inspirados nuevos trabajos de consagrados como Woody Allen o los hermanos Coen, pudimos disfrutar del deslumbrante talento del británico Steve McQueen (Hunger). El mexicano Fernando Eimbcke, con Lake Tahoe, confirma las excelentes maneras apuntadas en Temporada de patos. Y el presidente del jurado, Jonathan Demme, parece que ha recuperado el pulso para hacer buen cine. Alejado del academicismo, y con aroma de viejo cine independiente, el director construye una desgarradora película.

Y glamour. Decíamos que la mujer ha sido protagonista en este festival. Y tener a Meryl Streep como premio Donostia es un auténtico lujo. Ella es una de las intérpretes en activo más importante (si no la que más). La actriz, en una memorable rueda de prensa, desplegó todo su encanto, metiéndose en el bolsillo a los entregados asistentes.

30/09/2008

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