Crónica Seminci 2007 (sexta) - cine | Kane 3

Crónica Seminci 2007 (sexta)

"XXY" de Lucía Puenzo. © Wanda

El miércoles fue un día intenso en Seminci, con la presentación de varias películas a concurso y alguna que otra sorpresa en las secciones paralelas. XXY, de la argentina Lucía Puenzo, Plaza del Salvador, por el matrimonio polaco formado por Krzysztof Krauze y Joanna Kos-Krauze y Todas las cosas invisibles, del austriaco Jakob M. Erwa fagocitaron la atención de los periodistas en una jornada que terminó con la proyección del insólito documental El paraíso de Hafner en la sección Tiempo de Historia, una obra pequeña de interés mayúsculo.

Por Marcos Méndez

XXY

XXY parte con ventaja a la hora de pelear por los grandes premios del festival. El jurado, siempre proclive a las historias con niño y de vocación marcademente liberal, es probable que vea en esta obra argentina de auteur la afabilidad apropiada para dar una imagen límpida del palmarés. Si el resultado es éste, tampoco quedaríamos descontentos.

"XXY" de Lucía Puenzo. © Wanda

Lucía Puenzo ha escrito un guión magnífico y cuenta con grandes intérpretes para llevarlo a cabo (lo de Ricardo Darín es de órdago, pero es que el trabajo de Inés Efron y Martín Pyroyansky parece el de dos consagrados), los personajes que acompañan a la protagonista (una joven intersexual en el momento más difícil) dotan de incontables matices al discurso y el ritmo está estudiado a la perfección para hacer cómplice a todo tipo de públicos. El filme, dicho sea de paso, no es apto para pensadores radicales o despistados mojigatos, y haría un buen programa doble con la australiana Razzle Dazzle en el retrato de ciertos padres unicelulares.

Plaza del Salvador

La polaca Plaza del Salvador dejó boquiabierto a más de uno ante la dureza de unas imágenes marcadas por la destrucción del hogar familiar hasta sus raíces más profundas. Es el propio concepto de la familia el que cuestionan los cineastas, en tanto llevan al extremo el problema cotidiano de las hipotecas y la masificación de los pisos.

"La plaza del Salvador" de K. Krauze y J. Kos-Krauze

La economía narrativa de algunos pasajes recuerda al mejor Clint Eastwood, las similitudes argumentales con el Nido familiar de Béla Tarr son evidentes y los momentos de enmudecimiento lírico nos traen a la cabeza algunos destellos de las películas de Hirokazu Kore-eda. Un poco menos de duración y estaríamos hablando de triunfo seguro.

Todas las cosas invisibles

Ya por la tarde se presentó la austriaca Todas las cosas invisibles, ópera prima de un jovencísimo Jakob M. Erwa que nos narra una serie de historias paralelas en el submundo de la violencia y la marginación. Al margen del juego temporal que propone el relato, la crudeza de las relaciones paternofiliales (o, mejor dicho, intergeneracionales) pueden incitar al espectador a tirarse por la ventana de cabeza y sin poner las manos. La de Erwa es una Austria de chicos desclasados e hiperviolentos, degenerados, y de adultos prepotentes y avariciosos.

El precipicio ético y físico llega a ser un infierno en pantalla; los problemas son más de discurso que de estructura. Decía Erwa que le interesaba abrir un debate sobre la juventud austriaca para que alguien lo continuase, sin darse cuenta de que su percepción de la decadencia sobrepasa cualquier tentación positiva del asunto. Es la película más áspera que se ha visto en lo que llevamos de Seminci.

El paraíso de Hafner

Günter Schwaiger
Günter Schwaiger

Para terminar, y como comentaba arriba, en Tiempo de Historia los aplausos se los llevó la coproducción austriaco-española El paraíso de Hafner, dirigida por un Günter Schwaiger muy amable con los interesados presentes. Su relato-entrevista con el ex-oficial de las Waffen-SS que explicita el título no tiene desperdicio: desde la negación del Holocausto hasta las teorías más extravagantes (y sé que me quedo corto) en relación a la deportación judía a los campos de concentración.

"¿Los judíos? Esos vivían en hoteles de cinco estrellas en comparación con nosotros, siempre pendientes de los bombardeos aliados. Hitler, en realidad, salvó a los judíos". Estas y otras perlas las suelta Hafner con los ojos semicerrados y una actitud de derrota evidente, pero jamás cede al horror que tiene delante. Y no me refiero a las fotos que le acompañan mientras desayuna, como ese retrato de Esperanza Aguirre que parece decir más cosas sobre la situación actual de la política española que cualquier telediario más o menos subjetivo.

1/11/2007

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