Crónica Seminci 2008 (séptima) - cine | Kane 3

Crónica Seminci 2008 (séptima)

Atom Egoyan presenta Adoration, un retrato sugerente y nada despreciable con temas ambiciosos y exigentes. Terriblemente feliz del danés Henrik Ruben Genz es tan cuadrada y milimétrica que resulta enormemente estimulante, un universo que es mejor no habitar, pues supone internarse en un agujero negro del que nada escapa al exterior.

Rafael Arias Carrión

"Adoration" (Atom Egoyan)

Terriblemente feliz

Frygtelig Lykkeli del danés Henrik Ruben Genz es un intenso y sugerente retrato de las pequeñas comunidades, de las reglas que se imponen y aceptan y de su funcionamiento al margen de la ley. Es el reino de la norma no escrita a la que llega un forastero, un policía. Según intenta resolver conflictos se ve más alejado de su aceptación social. Es curioso que, en su sano juicio, intenta ejercer su trabajo en este pequeño poblado en donde solo hay un policía, él. En este contexto, es un marginado. Sólo comienza a ser aceptado cuando conviene en adoptar algunas de las costumbres comunitarias (cuando le arrea un sonoro bofetón al muchacho por cometer un pequeño hurto, para evitar que el padre le muela a palos).

Un homicidio supone un giro brutal en las costumbres de este policía, al poner en cuestión los límites entre la ley y la costumbre. Es tan cuadrada y milimétrica que resulta enormemente estimulante, al igual que es tan modesta que parece pecar de falta de pretensiones. Es, en el fondo, un sugerente retrato de un universo que es mejor no habitar, pues supone internarse en un agujero negro del que nada escapa al exterior. El plano final es brutal, digno del mejor Egoyan, el de El dulce porvenir (The Sweet Hereafter, 1997).

Adoration

Resumen rueda prensa Adoration

La carrera de Atom Egoyan se está convirtiendo en una errática sucesión de películas con la marca formal de su director.

Adoration es un guión original del propio Egoyan, un retrato sugerente y nada despreciable, con temas ambiciosos y exigentes: la recreación de la ficción y su confusión con la realidad, vista a través de las tecnologías en donde viven los internautas, el dolor de una educación basada en la religión, y como un pequeño acto influye decisivamente en muchas personas.

Todo ello es realmente interesante, el problema se encuentra en que todo ello ha de encajar en la típica arquitectura de las películas del director armenio canadiense, en donde cada plano es una pieza de un puzzle, y el último plano explica la totalidad.


Aquí, lo mejor se encuentra en la intensidad en el retrato del personaje de Sami, cuya percepción va cambiando desde el principio, en que es presentado como un terrorista musulmán, hasta el plano final, que explica la decisión de su hijo Simon de abjurar de su familia materna, de religión judía.

Audio rueda de prensa

El lastre proviene de que son tantas las casualidades que han de organizarse en torno a los temas planteados por Agoyan, que la hacen, a ratos, inverosímil, sobre todo, el personaje de Sabine, que teniendo que ser una tuerca que engrase todo el perfecto mecanismo, resulta estar oxidada. Una pequeña decepción.

31/10/2008

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