Sandro es un chico de doce años hijo único de una familia acomodada de Brescia. Una noche durante un crucero por el Mediterráneo cae al mar. La familia le cree muerto, sin embargo un barco clandestino de inmigrantes le salva. Durante el viaje hacia Italia, donde entabla amistad con dos jóvenes rumanos, descubrirá un mundo completamente diferente y su capacidad para adaptarse a un universo nuevo.
Marco Tullio Giordana muestra a través de la mirada de Sandro un punto de vista inocente de los inmigrantes que no es racista ni solidario todavía sin prejuicios e ideologías. Este director obtuvo un gran éxito con su anterior película exhibida en dos partes La mejor juventud (2003).
| Alessio Boni | Bruno |
| Michela Cescon | Lucía |
| Rodolfo Corsato | Popi |
| Matteo Gadola | Sandro |
| Ester Hazan | Alina |
| Vlad Alexandru Toma | Radu |
| Marcello Prayer | Tore |
| Giovanni Martorana | Barracano |
| Sini Ngindu Bindanda | Vagabundo |
| Kubiwimania George Valdesturlo | Samuel |
| Dirección e Idea | Marco Tullio Giordana |
| Autora de la novela | Maria Pace Ottieri |
| Guión | Sandro Petraglia, Stefano Rulli, Marco Tullio Giordana |
| Fotografía | Roberto Forza |
| Diseño de producción | Giancarlo Basili |
| Vestuario | Maria Rita Barbera |
| Montaje | Roberto Missiroli |
| Productor | Gianfranco Barbagallo |
| Coproductores | Fabio Conversi, Terence S. Potter, Jaqueline Quella |
| Productores | Riccardo Tozzi, Giovanni Stabilini, Marco Chimenz |

Las miserias de una distribución disfuncional han permitido, y sin que sirva de precedente o justificación, que la última película de Marco Tullio Giordana exhibida en nuestro país y estrenada en Italia hace más de dos años cobre una oportuna actualidad que la hace doblemente recomendable. Por un lado, Cuando naces... ya no puedes esconderte significa el regreso tras las cámaras del realizador de La mejor juventud (2003), aquel fresco sociopolítico y familiar que recorría medio siglo de Historia en apenas seis horas y que supuso un fulgurante éxito de crítica y público capaz de sobrevolar fronteras geográficas (España, Argentina, Italia, EE.UU.) tanto como entroncar vías de distribución alternativas (explotación en cine pero también en televisión por cable o direct-to-video).
Por otro lado, la casualidad ha querido que la dimensión temática de Cuando naces... adquiera un sentido pleno de inmediatez a partir del paralelismo que fácilmente podemos establecer entre el argumento de la ficción (los cambios que se producen en la psicología de un niño italiano tras haber sido rescatado por una embarcación de inmigrantes clandestinos) y el testimonio de la realidad que nos circunda (me refiero al "contratiempo" que ha afectado a los integrantes del crucero Jules Verne, obligados por las circunstancias a improvisar un hospital de campaña en algún lugar del Mediterráneo después de encontrarse con los restos humanos de un naufragio en su travesía de ocio).

Aunque la película se mueve por otros derroteros, la metáfora del Mediterráneo como un lugar en el que se difuminan las fronteras entre el Estado de Bienestar y el Tercer Mundo (por más que lo hagan momentáneamente) como una suerte de encrucijada limítrofe sobre la que navegan cada día cayucos con inmigrantes hacinados al lado de cruceros de lujo y yates unifamiliares entre traficantes de seres humanos, se erige como epicentro indiscutible de una trama llena de buenas intenciones, portadora de un discurso humanista de inspiración neorrealista tan caro al cine de nuestro tiempo.
Fricciones generacionales
El desafío estructural que encara nuestra sociedad de consumo ante la ola de inmigración sistémica se transforma en un desafío individual de autoafirmación y descubrimiento que tiene el rostro de un niño (Sandro - Matteo Gadola) cuya inocencia no entiende de "poderes de mercado" o "leyes de extranjería" a la hora de tratar con sus compañeros de singladura, como se manifiesta en una de las secuencias del centro de acogida incorporada a posteriori por Sandro Petraglia, Stefano Rulli y el propio Giordana a la novela de Maria Pace Ottieri: aquélla en la que Lucia (Michela Cescon), la madre de Sandro, regala a la pequeña Alina una bolsa llena de ropa en contraprestación y agradecimiento por haber salvado la vida de su hijo. Los matices interpretativos de Cescon se amplifican ante la candidez de los sentimientos de Sandro y abisman al personaje en la confusión y la vergüenza.

Se trata de la aflicción analgésica que padece el mundo occidental desde hace décadas y que alguien denominó la cultura del remordimiento, a la que Sandro se enfrenta sin más armas que la propia bondad connatural que le atribuye la película. Esta dialéctica generacional que opone a la vitalidad juvenil un aburguesamiento aislacionista que hace oídos sordos a los lamentos ajenos ya la había presentado Giordana, de diferentes formas, en La mejor juventud y Los cien pasos (2000), si bien hasta ahora no la había llevado al presente.
La fórmula de estilo es la misma, con una cámara que se mece suavemente entre el juego de miradas que mantienen los actores, sin variaciones tonales reseñables dentro de un guión resguardado (quizá demasiado) a intrepideces técnicas. Cuando nace... trata la ambigüedad de sus personajes con elegancia, sin caer en juicios de valor y dejando al espectador la continuación de un último plano fuera de foco en el que nos toca redefinir nuestras responsabilidades o, en todo caso, promover un debate crítico que rechace la imprudencia y el extremo.
Por Marcos Méndez
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