Oskar es un chico de 12 años que sufre continuamente el acoso de sus compañeros de clase más fuertes. Su deseo de tener un amigo parece hacerse realidad cuando conoce a Eli, una niña de su misma edad que acaba de mudarse a la casa de al lado.
Pero Eli es una niña misteriosa: es muy seria, está muy pálida, sólo sale por las noches y aparentemente no le afectan las temperaturas heladas. Una serie de desapariciones y asesinatos inexplicables coinciden con la llegada de la chica.
| Kåre Hedebrant | Oskar |
| Lina Leandersson | Eli |
| Per Ragnar | Håkan |
| Henrik Dahl | Erik |
| Karin Bergquist | Yvonne |
| Peter Carlberg | Lacke |
| Ika Nord | Virginia |
| Dirección | Tomas Alfredson |
| Guión | John Ajvide Lindqvist |
| Producción | John Nordling y Carl Molinder |
| Fotografía | Hoyte Van Hoytema |
| Montaje | Dino Jonsäter y Tomas Alfredson |
| Música | Johan Söderqvist |

Jesús A. Palop
Después del visionado de Déjame entrar, uno puede comprender la interminable lista de galardones de las que este filme sueco ha sido objeto durante el pasado año -sin ir más lejos, el Mèlies de Oro en el Festival de Sitges-, al menos en cuanto al novedoso punto de vista que se aporta al ya algo repetitivo género vampírico.

Filmada en helados parajes suecos por Tomas Alfredson -realizador con una ya extensa carrera desarrollada tanto en cine como en el medio catódico, aunque inédita en nuestro país- la cinta propone un acercamiento a la infancia, haciendo un retrato de Oskar, un niño de 12 años, cuya triste vida viene marcada a raíz de la separación de sus padres y por el acoso escolar del que es objeto a través de una pandilla de niños. Todo ello narrado sin un ápice de sensiblería y con un punto de vista más cercano al cine independiente que al estrictamente -aunque en un principio lo sea- comercial. Su encuentro con Eli, una niña recién llegada al vecindario, cambiará el rumbo de su vida, dándole el valor necesario para poder enfrentarse a un entorno hostil.
Partiendo de un rico material, la primera novela de John Ajvide Lindqvist: Låt den rätte komma in (2004), de éxito internacional, que sitúa la historia en Blackeberg, un suburbio de Estocolmo, durante el año 1982, y que él mismo sería el encargado de convertir en guión cinematográfico, la cinta narra de forma realista unos hechos, que por otro lado, entrarían directamente en el ámbito de lo fantástico. Como el personaje de la misteriosa Eli, una muchacha con la apariencia física de una niña de doce años, de misterioso pasado y con unas cualidades que la alejan de cualquier ser humano -su temperatura corporal, destrezas físicas o su alimentación a base de hemoglobina-.
"Un cuento despiadado de enorme belleza, tierna a la par que cruel, que consigue retratar perfectamente la poca humanidad de la sociedad y la atrocidad ejercida sobre el más débil"

Ella es una fugitiva que viaja junto a su padre de pueblo en pueblo, para poder sobrevivir en el anonimato. Ambos, Oskar y Eli son, por tanto, dos seres marginados de la sociedad, que aunque de distinta naturaleza, se unirán en base a este rechazo, consolidando así una estrecha relación.
Alfredson narra los hechos de forma pausada, desarrollando el ambiente que envuelve a sus dos personajes: Oskar, humillado e incluso agredido cruelmente por sus compañeros de escuela, no puede confiar sus problemas viviendo en una familia acabada. Al mismo tiempo Eli, fugitiva tras dejar una estela de crímenes a sus espaldas llevados a cabo por un padre que le administra su dosis diaria de sangría: ambos niños establecerán una estrecha relación de amistad, confianza, e incluso amor.
Por todo ello, el realizador acierta en mostrar los crímenes llevados a cabo, en tercera persona, acentuando así el realismo de la narración y, por tanto, tampoco escatima en los elementos gore propiamente dichos.
En definitiva, Alfredson realiza un retrato completo del pequeño Oskar, a la vez que prefiere conferir un halo de misterio a la niña, ofreciendo breves apuntes sobre su incierto pasado, aspectos de su vida -ese ¿puedo entrar?- o sobre los secretos que esconde en su guarida.

Mención aparte merecen las interpretaciones de ambos protagonistas, Kåre Hedebrant y Lina Leandersson, actores que llevan el peso completo de la obra a través de unos personajes de extrema dureza, y que al igual que nuestra Nerea Camacho de Camino (Javier Fesser, 2008) con la que comparten edad, imprimen un aire fresco al panorama artístico cinematografico al que además hacen aportación de una honda profesionalidad.
Por último, reseñar el plano final en la piscina, impactante y lleno de poesía, con el que se resume la totalidad de la obra, y que funciona como cierre magistral del film- sin duda uno de los planos estáticos con más fuerza visual de la historia-, al que sin embargo le seguirá un correspondiente (aunque tampoco era necesario epílogo.
En definitiva, un cuento despiadado de enorme belleza, tierna a la par que cruel, que consigue retratar perfectamente la poca humanidad de la sociedad y la atrocidad ejercida sobre el más débil.
09/02/2009
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