Película española de animación, dirigida por Jose Pozo, quien ya estuviera al frente de El Cid, la leyenda (2003), y que ha sido rodada durante 56 meses.
Harto de la vida contemplativa que llevan en La Mancha, Quijote decide acudir a una aventura sin límites en compañía de su amigo y escudero Sancho (al que debe dos años de alquiler) y su caballo Rocinante (que ahora se dedica a cuidar de sus gallinas tranquilamente) para afrontar un nuevo reto del caballero de la Media Luna en Barcelona. Si pierde el duelo, deberá renunciar a su amor por Dulcinea.
Por suerte Quijote cuenta con grandes aliados dispuestos a seguirle hasta el final; Rucio el burrito de Sancho, con alma aventurera y aspirante a convertirse algún día en caballo, y si puede ser, de su admirado Don Quijote. Y James Gallo, una mezcla entre 007 y Jackie Chan obsesionado con proteger sus espaldas.
| José Luis Gil | Don Quijote |
| Andreu Buenafuente | Sancho Panza |
| David Fernández | Rocinante |
| Sancho Gracia | Sansón Carrasco |
| Sonia Ferrer | Dulcinea |
| Jordi González | Narrador |
| Dirección | José Pozo |
| Guión | Angel E. Pariente |
| Producción | Julio Fernánez, Sergio Toffetti |
| Producción ejecutiva | Carlos Fernández |
| Dirección artística | Esteban Martín |
| Montaje | Félix Bueno |
| Música | Andrea Guerra |

Manuel Barrero
"De los productores que vieron Shrek". Esta esclarecedora frase promocional que aparece en el cartel, explica por sí sola el espíritu de esta película. Toda una declaración de intenciones. Y es que, la copia es tan descarada, que al menos tienen la decencia de no disimularlo ni un ápice. El burro protagonista es, directamente, un plagio del que aparece junto al ogro verde. Pero no queda ahí la cosa. Si la (supuesta) gracia de la saga creada por Dreamworks, consiste en desmitificar y modernizar los cuentos de hadas, en el caso que nos ocupa se hace exactamente lo mismo, pero tomando la obra de Cervantes como referencia.

Hubiera sido una magnífica oportunidad para acercar nuestra más universal novela a un público que no contempla la lectura como una opción de ocio preferente. A otro nivel, algo que hizo de forma magistral Cruz Delgado con Don Quijote de la Mancha, serie de televisión animada, que aproximaba el mito a los más pequeños de cada casa. Un trabajo hecho desde el respeto y desde el cariño.
Pero nada. Donkey Xote (el título también se las trae...) es un batiburrillo sin pies ni cabeza, que se dedica a saquear todo lo peor del modelo hollywoodiense que toma como referente. El humor desenfadado o escatológico; y esa pretendida transgresión, que no es más que una manera facilona de ganarse a cierto sector del público. Y, a partir de ahí, todo vale. Que el Quijote sea un jovencito, que en plena tierra manchega aparezca un león, que algún castillo o posada sirva como improvisada pista de baile en la que los protagonistas bailen patéticamente algún tema discotequero... en fin, una concatenación de absurdos despropósitos. Pero es que, para colmo, ni los chistes tienen gracia. Incluso para hacer el humor más primario, son necesarios unos mínimos resortes.

Tenía la esperanza Julio Fernández, productor de la película, de que éste fuera el gran éxito que la industria española necesita en el terreno de la animación. Según sus palabras, que este fuera su Toy Story (John Lasseter, 1995). No sabemos cómo funcionará económicamente, pero el nivel artístico no resiste la más mínima comparación con la obra maestra de Pixar. Si es que, hasta en eso se han equivocado. Ya que vas a copiar de forma inmisericorde, hazlo con los buenos, con los que saben. Y en el terreno de la animación, Pixar está varios pasos por delante de sus competidores, que ni se acercan a oler el rastro que deja.
"Donkey Xote es un batiburrillo sin pies ni cabeza, que se dedica a saquear todo lo peor del modelo hollywoodiense que toma como referente"

Se agradece el esfuerzo de Filmax por impulsar este género en nuestro país. Sin ir más lejos, este año han estrenado Nocturna (Adriá García y Víctor Maldonado, 2007), película que sin ser el colmo de la originalidad, al menos presentaba un punto algo más atrevido en su forma y contenido. También se agradece el esfuerzo y el tiempo invertidos en este proyecto, que ha llevado más de cuatro años de duro trabajo. Algo que se nota en el acabado técnico impecable, que hace que el envoltorio se nos presente atractivo. Pero, lo que de verdad se agradecería, sería un poco de originalidad, algo de personalidad, y mucha más imaginación. Se agradecería que el segundo acto no fuera tan farragoso, que el giro final no fuera tan obvio, o que se explotara más el juego metalingüístico entre película y novela.
Aparte de buscar el dinero y los éxitos de taquilla, tampoco estaría mal buscar contar historias. Explorar las infinitas posibilidades de la animación, un género que conoce miles de variantes. Sin ir más lejos, tenemos en las salas españolas una pequeña joya francesa, como es Persépolis (Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, 2007), o tenemos el ejemplo de la imaginativa animación que se hace en la actual República Checa. Y si ya hablamos de Japón...

Pero es muy complicado encontrar en España algo que tenga alma propia, quizás De profundis (Miguelanxo Prado, 2007) sea la más cercana a un estilo original en los últimos tiempos. Donkey Xote es todo lo opuesto a la búsqueda de innovación. Esperemos que si hace una buena taquilla, al menos sirva para que se invierta dinero en otros proyectos mucho más interesantes. Acabo con el otro motivo promocional del cartel. "Desternillante... una obra maestra realmente inspiradora". La firma de esa sentencia lleva el nombre de Miguel De Cervantes. Sin comentarios.
05/12/2007
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