Impecablemente conjuntados en color gris, una de las tonalidades estrella de la temporada, Nicole Kidman y Hugh Jackman han pasado por Madrid, en su gira europea, para presentar Australia, "un gran banquete de cine", en palabras de Baz Luhrmann, el director, un tipo abiertamente simpático que contagia pasión por su oficio.
Nuria Dufour

Junto a ellos, Catherine Martin, la diseñadora de vestuario, coproductora y esposa de Luhrmann, hacia cuyo trabajo los actores no escatimaron halagos. Hugh Jackman recordaba en tono divertido "no sabéis cómo están cuidados todos los detalles. Tenía tres pantalones de montar: uno con las perneras más largas para galopar, otro para andar y otro para que se me marcase bien el culo". En la misma línea pero más recatada, Nicole Kidman resaltaba la importancia del vestuario a la hora de elaborar papeles y rodar historias. "Aunque yo preparo el personaje desde dentro, la ropa ayuda mucho a darle forma".

Para Kidman ponerse a las órdenes de Luhrmann es un placer. "Me gusta mucho cómo trabaja Baz porque, desde que pisas el set hasta que te vas tienes dentro tu personaje y sabes que en cualquier momento te puede grabar". Australia es la segunda colaboración de la actriz con el director (Moulin Rouge, 2001) y la primera con Jackman, aunque sus voces coincidieron hace un par de años en Happy Feet. La química que la pareja desprende en cada fotograma de la película es real. "Tener al lado a Nic[ole Kidman] ha sido un honor. Hay electricidad allá donde esté. Con ella no hay errores", aseguraba el actor para a continuación matizar que "no habría podido pasar de la comedia al drama en minutos sin su complicidad", comentario ante el que la aludida asentía complacida.
Australia es un enorme melodrama ambientado en la costa septentrional del país durante la Segunda Guerra mundial, en la línea, según el director, de clásicos como Lo que el viento se llevó, Memorias de África o Lawrence de Arabia, tres títulos que salen varias veces más a lo largo de la rueda de prensa. "Es muy distinta a todo lo que se hace ahora. Baz investigó mucho y cuidó todos los detalles", apuntaba Jackman, el rudo vaquero de la historia, y recordaba entre risas que la secuencia de la ducha en medio de la nada ayudado por un cubo de agua "está totalmente documentada". Ya más serio, reveló haber disfrutado mucho haciendo de vaquero. "Era como un juego y he tenido la sensación de hacer varias películas en una".

Al director le gustan las obras épicas, románticas... "con personajes que emprenden un viaje a tierras lejanas, se transforman y descubren a sí mismos". Tras tararear los primeros acordes de Over the Rainbow, la canción que inmortalizara Judy Garland en 1939, Luhrmann justificaba la metáfora de El mago de Oz, explicando que la protagonista, lady Sarah Ashley (Kidman), sufre una gran cambio en ese viaje a las antípodas y añadía, "pero también quería una gran canción".
"Tener al lado a Nic[ole Kidman] ha sido un honor. Hay electricidad allá donde esté. Con ella no hay errores. No habría podido pasar de la comedia al drama en minutos sin su complicidad"—Hugh Jackman.

A propósito de la otra gran historia que el guión desarrolla a través de los recuerdos del pequeño aborigen Nullah sobre los orígenes de la conocida como "generación perdida", el cineasta afirmó que "es una gran cicatriz que no está curada, algo que le hubiese ocurrido al Presidente electo norteamericano [Barak Obama] si hubiera nacido diez años antes en Australia. Estoy orgulloso de nuestro Primer Ministro por haber pedido disculpas". [Kevin Budd se disculpó en nombre de su Gobierno a comienzos de 2008 por la indignidad y la degradación infligida a un pueblo y a una cultura]. La actriz, que admitía saber poco de esta historia, añadió que lo bueno de la película es que enseña a las nuevas generaciones a conocer algo que pasó.
Lo que no podía obviarse es el título que la revista People acaba de otorgar a Hugh Jackman proclamándole el hombre vivo más sexy del mundo. "Me dan un poco de vergüenza estas cosas, pero lo más difícil son las llamadas de madrugada de George Clooney (distinguido en dos ocasiones) diciéndome que le he quitado el título, que ni piense que voy a salir en Ocean´s 14..., creo que estaba bebido", concluyó bromeando.
La película es una producción cien por cien australiana. Para Kidman, participar en Australia "ha supuesto volver a encontrarme con mucha gente con la que ya había trabajado antes y con iconos del cine de mi país, como Bryan Brown (uno de los malos de la historia)". Para Jackman poder hablar con su acento tras ocho años rodando fuera y también confesó que le hacía mucha gracia que Kidman tuviera "en casa" un "dialog coach para su tono inglés". El director probó varios desenlaces, entre ellos uno trágico y otro feliz, con boda incluida. "En un mundo con miedos, vi claro que el final debía decir que si estás con la gente que quieres, mañana será otro día".
05/12/2008
Fotografías de la rueda de prensa en Sidney
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