Michael Berg (David Kross/ Ralph Fiennes), un joven de 15 años, cae enfermo en su camino a casa. Hanna (Kate Winslet), una mujer que le dobla la edad, le ayuda. Posteriormente, Michael la busca para darle las gracias. Y comienza una relación secreta y pasional donde él descubre que a Hanna le encanta que le lea fragmentos de La Odisea, Las aventuras de Huckleberry Finn o La Dama del perrito. Pero un día ella desaparece.
Ocho años después, Michael, convertido en un estudiante de derecho, vuelve a encontrarse con su antigua amante en un tribunal donde se está juzgando a colaboradores de la Alemania Nazi. Hanna está acusada de un horrible crimen y rechaza defenderse a si misma. Michael, gradualmente, se va dando cuenta de que el amor de su juventud guarda un secreto que considera aún más vergonzoso que el asesinato.
Film de Stephen Daldry basado en el best seller de Bernard Schlink The Reader de 1995.
Rueda de prensa en el Festival de Berlín (eng).
| Kate Winslet | Hanna Schmitz |
| Ralph Fiennes | Michael Berg |
| David Kross | Michael Berg joven |
| Lena Olin | Rose / Ilana |
| Bruno Ganz | Profesor Rohl |
| Dirección | Stephen Daldry |
| Guión basado en la novela "The Reader" de Bernhard Schlink | David Hare |
| Producción | Anthony Minghella, Sydney Pollack, Donna Gigliotti y Redmond Morris |
| Producción Ejecutiva | Bob Weinstein y Harvey Weinstein |
| Fotografía | Chris Menges y Roger Deakins ASC, BSC |
| Montaje | Claire Simpson |
| Música | Nico Muhly |
| Diseño de Producción | Brigitte Broch |

Nuria Dufour
En los años de la segunda posguerra europea los textos de La Odisea, Lady Chatterley, Huckleberry Finn, La dama del perrito, Tintin o Guerra y paz se convierten en el vínculo pasional entre el estudiante de bachillerato Michael Berg (David Kross) y Hannah Schmitz (Kate Winslet), una mujer extraña, huidiza, que le dobla la edad. La casualidad ha dispuesto que ambos personajes se encuentren en un portal, el de la casa de ella, y la casualidad determinará, varios años después, que sus destinos vuelvan a cruzarse.

Basada en la novela (El lector en voz alta) del alemán Bernhard Schlink, la película que dirige Stephen Daldry (Billy Elliot y Las Horas), a partir de la versión de David Hare (repite con Daldry), sigue, como en la turbadora Las horas, una estructura asimétrica en la que las idas y venidas temporales en la acción logran articularse de manera nítida, permitiendo así que el relato pueda seguirse con comodidad, aunque, a diferencia de aquella, el resultado dramático vaya perdiendo empuje, sobre todo en el último tramo, en el que tendría que haber explotado la amargura que se ha ido acumulando en los minutos previos.
Porque El lector hace, a modo de metáfora, una lectura susurrada de la Alemania de aquellos tiempos, en la que el silencio y el miedo a expresarse libremente se apoderaron de una sociedad que ya comenzaba a dar síntomas de un marcado carácter individualista. El rechazo de Hannah hacia sí misma y una actitud hermética son el resultado de su propia vergüenza. (Hannah guarda un secreto que la condenará). La conducta de Michael hacia la mujer que le fascinó es asustadiza y cobarde. El muchacho esconde la cabeza, como el avestruz, bajo del ala, impidiendo egoístamente evitar la sentencia de una acusación que sabe injusta. (Michael también es víctima de un secreto).

Tres partes dividen un guión irregular conducido por los dolorosos recuerdos de Michael adulto (Raph Fiennes), que despega con fuerza y despierta la curiosidad por una ficción que no tarda en resquebrajarse, a pesar de la impecable interpretación, con marcado acento alemán, de Kate Winslet. La historia se sitúa a mediados de los 90 en un espacioso apartamento berlinés, donde Michael evoca melancólico su decisivo encuentro con Hannah 37 años antes, un encuentro que aviva en ella la pasión por la literatura y acentúa la introversión del bachiller. La relación clandestina de la pareja apenas se prolonga unas semanas hasta que Hannah desaparece con el mismo sigilo con el que llegó, dejando al muchacho sumido en el desconcierto. Los años avanzan y, con ellos, el segundo acto de la historia.
El azar junta de nuevo a los antiguos amantes, pero en unas circunstancias nada placenteras. Michael, estudiante de derecho, acude a presenciar un juicio contra un grupo de mujeres acusadas de asesinato durante la dictadura nazi. Entre ellas, Hannah, sobre la que recae el peso de la pena. Durante el tiempo que Hannah pasa en la cárcel (dos décadas), Michael intenta apaciguar su quebrantada conciencia, manteniendo una curiosa (y extravagante) relación epistolar con ella. Y es precisamente en el tercer tercio de la película donde el guión se hunde por lo previsible de su desenlace (la secuencia a modo de epílogo en un grandioso apartamento neoyorquino entre Lena Olin, superviviente de la barbarie nazi, y Ralph Fiennes es blanda e indulgente) y porque el dilema que estrangulaba a Michael y a Hannah quedó resuelto al terminar el juicio.
"Tres partes dividen un guión irregular conducido por los dolorosos recuerdos de Michael adulto (Raph Fiennes), que despega con fuerza y despierta la curiosidad por una ficción que no tarda en resquebrajarse, a pesar de la impecable interpretación, con marcado acento alemán, de Kate Winslet"

Como la narración abarca casi cuarenta años, para interpretar el personaje de Michael Berg se ha recurrido a dos actores ciertamente parecidos, evitando aparatosas sesiones de maquillaje y peluquería. Sin embargo, en el caso de Hannah Schmitz, esencia absoluta de El lector, el papel lo asume en su totalidad Kate Winslet y esta elección juega en contra de la cinta porque la caracterización que sufre la actriz británica es falsa y fría. Quizá el libro sí guarde entre sus letras la energía que pide a gritos esta sobria adaptación.
06/02/2009
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