Lala (Inés Efron), una adolescente que vive en el barrio más exclusivo de Buenos Aires, está enamorada de la Guayi (Emme), la mucama paraguaya de 20 años que trabaja en su casa. Sueñan con irse a vivir juntas a Paraguay, a orillas del lago Ypoá. El asesinato del padre de Lala apura sus planes.
Este es el punto de partida que apura la huída en la ruta que une el norte de Buenos Aires con Paraguay. Mientras Lala espera a su amante en Ypoá, reconstruyendo su pasado (el misterio de su embarazo y la leyenda de un niño pez que guía a los ahogados hasta el fondo del lago), la Guayi es detenida en un instituto de menores. Ella también esconde un crimen en su pasado.
| Inés Efron | Lala |
| Emme (Mariela Vitale) | La Guayi |
| Diego Velázquez | El Vasco |
| Carlos Bardem | Pulido |
| Pep Munné | Bronté |
| Dirección y Guión | Lucía Puenzo |
| Producción | Luis Puenzo y José María Morales |
| Fotografía | Rolo Pulpeiro |
| Montaje | Jacobo Quadri |
| Dirección de Arte | Mercedes Alfonsín |

Manuel Barrero
Tras su perturbadora ópera prima, Lucía Puenzo vuelve a la carga con un trabajo repleto de intensidad. Basada en una novela escrita por ella misma, en El niño pez la directora vuelve a posar su mirada en el mundo adolescente. Y, de nuevo, sobre la fascinante Inés Efrón recae gran parte del peso dramático de otra muy ambigua película. Sumergida de nuevo en el drama intimista, la película supone a la vez, una apertura hacia otros géneros.

Protagonismo fundamental para la estrecha relación que mantienen las dos jóvenes. Ese fascinante mundo que es el de la adolescencia femenina, en el cual se han desarrollado historias de amor tan profundo que casi se convierte en efermizo. Y es que las relaciones amorosas que se establecen entre aspirantes a mujeres desprenden un halo mágico, una pureza sin igual. Pero, a la vez, una fortaleza rocosa e indestructible.
Como en Criaturas celestiales (Peter Jackson, 1994) o Perfume de violetas (Marisa Sistach, 2001); el sentimiento de soledad e incomprensión empuja a sus protagonistas hacia una relación de necesidad mutua, que las proteja de una sociedad que sienten como agresora. Aunque la pareja formada por Inés Efrón y Mariela Vitale ya tienen edad de consumar su amor de forma más evidente que aquellas.
"Con deliciosa ambigüedad, con una sensibilidad especial; Puenzo trata temas espinosos y controvertidos, pero también otros bellos y dulces. Dificultad máxima que la directora sortea con habilidad"

A pesar de la carnalidad a la que el desarrollo sexual da paso, su relación sigue teniendo muchos puntos en común con ese amor idealizado de la adolescencia más temprana. Dos personalidades tan distintas que se complementan a la perfección. El pesado y grave pasado de la una, con la inocencia de la otra. Aunque las dos en el territorio común de una figura paterna, seductora y amenazante a la vez, que las marca definitivamente.
Pero decíamos también que había cierta apertura hacia otros géneros. De forma evidente, el cine negro de un último tramo en el que las protagonistas se encuentran al límite. Cobra fuerza (más aún) Lala, el personaje más débil en apariencia, y el que realiza un mayor viaje emocional. Un viaje que empieza literalmente con su huída hacia el paraíso imaginado.

Por su parte, la Guayi es el amor dentro de una criatura vejada por la vida. A pesar de una inercia que la lleva por caminos desagradables, su devoción por Lala provoca una demostración de amor llena de sacrificio y bondad. Tras años de penar por el mundo y ser golpeada por lo más mísero del ser humano, se agarra a la pureza de su amante; la cual se convierte también en madre e hija. Una relación completa, en la que la una y la otra se protegen y cuidan por encima de todo.
Con deliciosa ambigüedad, con una sensibilidad especial; Puenzo trata temas espinosos y controvertidos, pero también otros bellos y dulces. Dificultad máxima que la directora sortea con habilidad, pese a que quizás no se desenvuelva tan bien en el terreno del género como en el de los sentimientos a flor de piel.
Lo que sí es seguro es que la adolescencia ha encontrado a una autora que se preocupa por ella, y que es capaz de dar una gran dimensión a sus problemas e inquietudes, aunque estas sean extremos. Y, a pesar del sufrimiento, siempre hay sitio para que sus heroínas se rediman y encuentren esos resquicios por los que se cuela algo de felicidad.
20/04/2009
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas