Francisco Javier Gutiérrez (Córdoba, 1973) ya sabía lo que era disfrutar de las mieles del éxito antes de estrenar su primer largometraje. En la esfera del corto, Brasil (2001) cosechó una infinidad de premios internacionales y estuvo a las puertas de una nominación al Oscar. 3 días, su ópera prima en formato largo, acaba de ganar la Biznaga de Oro en la XI edición del Festival de Cine Español de Málaga. Pocos días antes, este joven talento en plena ebullición compartió con nosotros algunas impresiones sobre la película, sobre sus referencias y sus objetivos.

Por Marcos Méndez.
—¿Por qué una historia de ciencia-ficción para tu primer largo?
—Cuando leí el guión me pareció algo diferente, atrevido: la mezcla de géneros, su complejidad técnica, el potencial visual que encerraba, me sedujo. Soy amante del fantástico y la ciencia ficción, esta peli me permitía tocar ambas de un modo singular.
—Desde el exitazo de Brasil (2001) y el episodio para Diminutos del calvario un año después, hemos tenido que esperar para ver tu primer largo más de un lustro. ¿Podrías explicar los motivos?
—No es fácil levantar un proyecto de género en España. Por mis manos pasaron varios proyectos, propios y ajenos... de aquí y del otro lado del charco (incluso algún remake bastante sonado)... finalmente por una u otra circunstancia no llegaron a concretarse.

—En 2002 ganaste el Premio Universal Studios ¿qué te ha aportado tu experiencia de formación en Los Ángeles?
—Conocí el sistema de producción de un estudio desde dentro. Sus ventajas e inconvenientes. El glamour, el trabajo y la presión que conlleva. Fue una experiencia increíble tanto a nivel profesional como personal.
—Imagino que trabajar con Antonio Banderas siempre facilita las cosas ¿cómo ha sido tu relación con los productores?
—Bastante cómoda. En todo momento me dieron esa libertad que cualquier director desea a la hora de sacar adelante un proyecto. Confiaron, arriesgaron y apostaron pese a la complejidad del proyecto.
—¿Te atreves a adscribirte en una tradición fílmica concreta?
—Soy amante del fantástico, en cierto modo me siento parte de la generación de Sitges y fan incondicional del cine los ochenta, un cine valiente e imaginativo que, por encima de todo, arriesgaba, con sus aciertos (En busca del Arca Perdida, E.T., Regreso al futuro, Dune) y tropiezos (Willow, Howard,...). Todas ellas merecen mi más profundo respeto (personalmente valoro más la "excentricidad" de la irregular Howard que la corrección y convencionalidad de otras producciones más recientes).
"No entendería una película sin participar activamente en el proceso de montaje. En él imprimes algo tan esencial como es el ritmo a la película... es en este punto en el que me siento más cómodo. Concibo el montaje desde el rodaje, ya desde el story, y no dejo apenas margen a la improvisación"
—¿Cuál es la cinefilia de la que bebes? Una de tus características más evidentes es la potencia visual de tus obras, el poder de seducción de muchos de los encuadres que generas.
—Los ochenta [risas], con sus virtudes y defectos, supongo que esas son mis fuentes. El aspecto visual siempre me ha interesado, cada película pide un tratamiento distinto, me resulta estimulante trabajar hasta la obsesión: la atmósfera, el arte, la luz, los colores, texturas, encuadres, montaje... de algún modo me ayuda a sumergirme en la historia y darle un carácter distinto.
—Cuando me enteré de la producción de El verano de la roca -por cierto, un título bastante más sugerente que el nuevo- pensé en una Señales española, una Guerra de los mundos en miniatura. ¿Es el cine de M. Night Shyamalan una referencia para ti?
—Shyamalan me gusta ¿a quién no? (en especial El protegido) pero no lo consideraría un referente (prefiero a Burton, De Palma, Spielberg, Cronenberg,...) aunque sí, admiro sus propuestas, son originales, atrevidas... Lo del cambio de título fue una decisión de última hora de los productores, parece que daba lugar a confusión, siete de cada diez encuestados lo relacionaban con Verano Azul, ya sabéis: una roca, verano, adolescentes, playa...

—Dicen los que han participado en tus rodajes que tienes tendencia a querer fagocitarlo absolutamente todo: la dirección de los actores pero también la fotografía, el vestuario, el montaje... ¿Ha sido difícil delegar esas áreas en otras personas?
—La foto, el arte, vestuario, montaje,... son piezas claves a la hora de crear ese "mundo", esa atmósfera... Disfruto trabajando e involucrándome pesonalmente en esos campos, marco pautas muy concretas, elaboro una paleta de colores, de texturas,... el diálogo con los jefes de equipo resulta estimulante y de algún modo, pese a la complejidad que representa una producción de estas características, permancimos en contacto durante todo el proceso.
—Tengo entendido que realizaste algunos cambios sobre el guión original de Juan Velarde. ¿Qué escenas o personajes tuviste que retocar, añadir o eliminar?
—Básicamente hice "mía" la historia, la adopté como si de un hijo se tratase. Potencié el aspecto visual, eliminé diálogos, personajes (en el original había ocho niños!!!), añadí nuevas secuencias (Lucio aparcado frente a la casa, auroras boreales...) algunas especialmente "oscuras", de género (como las de las vías de tren o la cementera), e incrementé el nivel de intensidad y violencia de la historia.
"Hace unos años hacer una película como ésta en España habría sido impensable... hoy es ya una realidad"
—3 días empieza como un producto cien por cien sci-fi, pero desde que aparece en pantalla el personaje de Eduard Fernández va internándose por el camino del thriller. ¿Constaba esta estructura en el manuscrito de Velarde o es fruto de una reelaboración del guión posterior?
—Sí, estaba ahí, en todo momento traté de respetar la estructura del original.

—Los efectos especiales son magníficos, inauditos en España. ¿En qué ha consistido tu papel a la hora de concebirlos visualmente y cuáles fueron vuestras referencias?
—Fueron concebidos en base al storyboard... trabajé en paralelo junto a los responsables de efectos Manu Horrillo (El Día de La Bestia, Nadie conoce a Nadie) y Roberto Girón (www.elexilio.es) tratando de ajustar/adaptar montaje y efectos, prestando especial atención a la integración, texturas y realismo. En la elaboración de secuencias como la de la cementera, se tomaron referencias de Twister, Deep Impact o Reacción en cadena.
—El montaje de la película corre a cargo de Nacho Ruiz Capillas, un costurero experimentado. ¿Has intervenido en este apartado o te has mantenido al margen?
—No entendería una película sin participar activamente en el proceso de montaje. Siempre me hice cargo de la edición de mis cortos, es parte esencial proceso creativo. En él imprimes algo tan esencial como es el ritmo a la película... es en este punto en el que me siento más cómodo. Concibo el montaje desde el rodaje, ya desde el story, y no dejo apenas margen a la improvisación. Ha sido una experiencia nueva y estimulante compartir charlas, donuts y puntos de vista frente al Avid. Trabajar con un profesional como Nacho ha sido un auténtico placer.
—¿De qué manera encaras una escena? ¿Ruedas desde diferentes ángulos para luego elegir en montaje o haces un trabajo previo de storyboard muy medido?
—Trabajo desde el story y procuro seguirlo; sólo salgo de él cuando las circunstacias me obligan (o cuando surge una idea durante el rodaje).

—Me encanta el plano de las máquinas recreativas literalmente muertas. Además, Laguna es casi pretecnológico, decididamente rural. Seguramente esto confiere a la película un elemento telúrico que de algún modo hace crecer al film en verosimilitud...
—Gracias [risas]. Todo forma parte de esa atmósfera enrarecida preconcebida... como bien dices era imprescindible para la credibilidad de una situación tan improbable como la que plantea la película.
—La fotografía quemada de Miguel Ángel Mora es uno de los atractivos y seña de identidad de la película. ¿Cuál es el objeto que determina una concepción de la luz y el color como esa?
—Desde la primera lectura del guión, el color, los quemados, la aridez, la presencia del sol y su asfixiante densidad tenían que formar parte de la identidad de la película. Son elementos activos e imprescindibles a la hora de trasmitir esa "incómoda" sensación de calor, asfixia y "soledad" al espectador.
—¿Crees que un cineasta con tu perfil, encaminado al fantástico y al thriller sin ningún prejuicio, podría encontrar un hueco en la industria española o, por el contrario, ves Hollywood como algo cercano?
—Algo está cambiando en nuestro cine, se están abriendo puertas, explorando géneros... prueba de ello es 3 días, hace unos años hacer una película como ésta en España habría sido impensable... hoy es ya una realidad.
—Se escuchan ecos de un remake americano, no sé si puedes confirmarnos algo de esto...
—Sí, de hecho se hizo público en la rueda de prensa del Festival de Málaga. Tras el paso de 3 días por la Berlinale distintos estudios americanos mostraron su interés en llevar a cabo un remake "made in USA" (probablemente más amable y políticamente correcto jeje. En la actualidad Antonio Pérez se encuentra en conversaciones.
18/04/2008
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas