Festival de Gijón 2008 (crónica quinta) - cine | Kane 3

Festival de Gijón 2008 (crónica quinta)

Llegó la excelencia en la Sección Oficial. Hermosa Tulpan y turbadora Afterschool. La argentina Salamandra puso la nota negativa, y 9 mm consigue mantener un más que aceptable nivel, a pesar de sus defectos. En otras secciones, Acné nos habla de la adolescencia y el casi inexistente cine macedonio se hace visible con Does it Hurt? The First Balkan Dogma.

Manuel Barrero

"Afterschool" (Antonio Campos)

Fuerza de la naturaleza

Tulpan de Sergey Dvortsevoy. (Alemania/Suiza/Kazajstán/Rusia/Polonia, 2008).
Sección Oficial.

"Tulpan" (Sergey Dvortsevoy)

Hablábamos en la crónica tercera de lo falso que puede llegar a ser un documental (el de Chris Waitt, por ejemplo). Hoy hablaremos de toda la realidad que es capaz de encerrar una ficción. El responsable de este pequeño milagro cinematográfico se llama Sergey Dvortsevoy, que debuta en el largometraje con este deslumbrante trabajo.

Impresionantes planos que son auténticas obras de arte, en las que se capta toda la esencia de los personajes y su entorno. La polvorienta estepa, una tormenta de arena, la espontaneidad infantil, la vida y la muerte (esos dos partos de las ovejas)...

Dvortsevoy nos transporta a ese árido lugar que tan alejado está de nosotros, pero que tan cercano sentimos gracias a un titánico trabajo de dirección. Una apuesta de enorme riesgo, y de resultado sobresaliente. Todos los elementos se combinan con tanta armonía que el resultado es, simplemente, mágico.

Un sencillo hilo argumental del que se sirve el autor para fabricar un impresionante documento antropológico lleno de vitalismo, ternura y humor. Pero sin dejar atrás la dureza de la vida esteparia. Una auténtica joya.



La sordidez

Salamandra de Pablo Agüero (Argentina/Francia/Alemania, 2008). Sección Oficial.

"Salamandra" (Pablo Agüero)

Y si Tulpan se caracteriza por su espíritu amable, el también debutante Pablo Agüero se presenta con una obra de aplastante pesimismo. De nuevo tenemos planos de una duración considerable; pero en esta ocasión, la autenticidad buscada brilla por su ausencia.

Ni esa madre repleta de histriónicos tics, ni unos ambientes recargados de miseria y podredumbre, consiguen conectar con la audiencia. En su afán por perseguir la sordidez; al director se le va la mano con una película demasiado explícita, poco sutil y que se devora a sí misma.



La familia se rompe

9 mm de Taylan Barman (Francia/Bégica, 2008). Sección Oficial.

No es su estructura nada novedosa, aunque sí resulta efectiva. Es tramposo el truco inicial de enganchar al espectador con un disparo que sólo escuchamos. Un recurso que lleva a una resolución bastante discutible, pero que le da cierto aire de thriller inquietante. Y no vamos a negar que sobra algún momento de subrayado innecesario, y algún otro de chanza irrelevante.

"9mm"(Taylan Barman)

Pero el valor de 9 mm radica en mostrarnos las relaciones que mantienen entre sí los miembros de una familia media, sin que casi coincidan en el mismo espacio. Únicamente al principio y al final están juntos, y el mérito del director es contarnos sus miedos de unos respecto a los otros, sin apenas interacción entre ellos. Y es que el gran problema, como no podía ser de otra forma, es el de la incomunicación.

Y una excelente manera de contarlo es viendo sus comportamientos por separado. Con otra colección de largos planos, predilección por los interiores de coches, y el enfrentamiento frontal entre público y personajes, los cuales nos
resultan del todo transparentes en sus pensamientos.



¿Qué estamos haciendo mal?

Afterschool de Antonio Campos (USA, 2008). Sección Oficial.

Estamos ante una de las películas más turbadoras del Festival. Y si me apuran, de los últimos tiempos. Un joven director de 24 años nos desconcierta con esta película-bomba que estalla en nuestra cara.

"Afterschool" (Antonio Campos)

Con total impunidad, el autor se permite experimentar de todo; los enfoques, los encuadres, o las texturas. Y es capaz de recurrir al vídeo doméstico como recurso certero. Y luego está la reflexión sobre Internet. Y el sexo, la violencia, el lavado de manos adulto ante la nula educación... y más. Porque éste es uno de esos films con tanta carga, que es imposible asimilarlo todo en un primer visionado.



Con toda su radicalidad, sin miedo a explorar caminos inhóspitos y poco transitados, Campos nos lleva por sitios complicados; lugares que necesitan de nuestro esfuerzo para ser comprendidos. Y aún así, se nos escaparán muchas cosas.

"Afterschool" (Antonio Campos)

Nuestra desorientación es inevitable y necesaria. Los cambios que se están produciendo en la actual adolescencia no son fáciles de asimilar, y menos aún, la velocidad a la que se producen.

Antonio Campos ha fabricado un artefacto que no siempre funciona a la perfección, pero que sí provoca una extraña y poco agradable sensación interior.



Gris adolescencia

Acné de Federico Veiroj (Argentina/Uruguay/México/España, 2008). Sección Esbilla.

Tráiler

La adolescencia, esa etapa tan querida por el cinematógrafo. El descubrimiento de la sexualidad, la pérdida de la inocencia, las primeras incursiones en el mundo adulto...el cine siempre ha tenido tendencia por retratar esta etapa de forma mágica. O de forma traumática. También están los que lo hacen de forma nostálgica, por supuesto.

Pero ahora llega Federico Veiroj para dar voz al adolescente gris. Al que pasa desapercibido, al que no tiene carisma, al que no es feliz, pero tampoco excesivamente desgraciado. Es cierto que se intuye la infelicidad, que hay momentos de sordidez, y que los problemas familiares y el exceso de acné no ayudan a hacer la vida más fácil. Pero tampoco se sobredimensiona el drama, que fluye con total naturalidad.



Reutilizando el Dogma

Does it Hurt? The First Balkan Dogma de Aneta Lesnikovska (Macedonia, Holanda, Albania, 2007). Sección Una parte del cielo.

"Does It Hurt? The First Balkan Dogma" (Aneta lesnikovska)

El Dogma´95 fue un movimiento creado para vender mejor los productos daneses. La inclusión de la palabra Dogma en el título de esta película, sirve para lo mismo. Y hay aun otro nivel, la directora se supone que convence a sus amigos para que se embarquen en el proyecto, haciéndoles creer que tiene financiación danesa para hacerla.

Pero ese proceso es el que se convierte en la propia película, aunque de documental haya muy poco, y sí mucho de ficción. Un simpático juego que surge como respuesta ante la escasez de medios en Macedonia, pero que tampoco va más allá de la curiosidad.

27/11/2008

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