Javier Navarrete: "Los europeos siempre han tomado Hollywood" - cine | Kane 3

Javier Navarrete: "Los europeos siempre han tomado Hollywood"

Antonio Chavarrías, Agustí Villaronga y Óscar Aibar han repetido con él. También lo hizo Guillermo del Toro. Esto le valió al músico y compositor Javier Navarrete la nominación al Oscar por la música de El laberinto del fauno. Navarrete es de Teruel pero con 19 años se fue a Barcelona. Ahora él, sus dos hijos y su esposa catalana se han mudado a la capital del cine. Entrevistamos a Javier Navarrete en su estudio de Los Ángeles y en plena composición de la banda sonora de su última película, Mirrors.

Por Patricia Puentes.

Javier Navarrete. © Jean Jacques Annaud
Javier Navarrete. © Jean Jacques Annaud

—Tengo que empezar la entrevista preguntándole si conducía en Barcelona...

—Sí, en Barcelona conducía pero despistadísimo. Soy un conductor de esos que se pierde por todas partes. Aquí me he comprado un GPS y voy a todas partes. Funciono mucho mejor aquí que allí. Ahora, eso sí, los atascos que hay aquí son impresionantes. Ya puedes comprarte discos para el coche...

—¿Y pasear por un centro urbano lo echa ya de menos?

—Todavía no. Supongo que sí bajar a mi librería, todavía tengo que descubrir dónde comprar libros. En Barcelona, por ejemplo, me gustaba la Central.

—¿Qué les decidió a venirse a Los Ángeles?

—Me empezó a salir trabajo, por la nominación. Me salió primero una película en Londres (Inkheart), que es de producción americana y me empezaron a salir otras películas americanas y la opción era pasarme temporadas fuera de casa y a un ritmo bastante fuerte porque ahora estoy en una situación de coger todo el trabajo que pueda para aprovechar el tirón. Y se nos ocurrió probar, esto es una experiencia nueva. Yo también llevaba muchos años en Barcelona, que me encanta, pero esto era probar otra cosa que está muy bien. Además, aquí hay cantidad de músicos, de música, de estímulos. A mí las cosas que me gustan básicamente son la música, los libros, las galerías de arte, los museos... Llevo una vida bastante para mí. Sí que voy yendo a cosas que me invitan pero mi vida está en mi casa.

—¿Cambiaron muchas cosas en su carrera con la nominación al Oscar?

—Sí todo cambió, cambió completamente. Yo trabajaba básicamente en Barcelona y Madrid.

—¿Sintió mucho agobio mediático a causa de la nominación?

—No, fue muy poco, fue en aquella época. Me lo tomé como una aventura. "Voy a flipar un poco", pensé. Y yo ya sabía que se pasaría y ya está. Y efectivamente se pasa y ya está. Son los 15 minutos de fama de Andy Warhol.

Fotografía cortesía de Javier Navarrete
Fotografía cortesía de Javier Navarrete

—¿Qué tal la ceremonia?

—En la ceremonia estaba nervioso y desbordado. Yo nunca he sido muy de ceremonias, hay gente que se lo ve todos los años. A mí no se me ocurriría. La verdad es que lo encuentro aburrido. Se trata de dar premios a gente y de vez en cuando meten algún chiste, pero ya está. Ahora, unido a esto hay otras cosas. Un cóctel que da la Asociación de Compositores y Letristas, por ejemplo. Hay una serie de cosas que hacen que sean una semana o dos bastante pintorescas. En la película había, además, otros nominados y también estaban los de Babel, que son todos amigos de Guillermo del Toro. Y Alfonso Cuarón tenía un par de nominaciones también. Total que había bastante gente en el mismo hotel, o con la que salíamos varias noches juntos, de fiesta, íbamos a cenar. Había un ambiente que lo hacía bastante divertido. Supongo que si te pasa a ti solo y vienes de España es diferente.

—Además, ahora es miembro de la Academia de Hollywood.

—Sí y he podido votar pero no lo he hecho porque no he visto todas las películas. Yo eso me lo tomo muy en serio. Pero este año entre los dos sitios me han llegado películas aquí y a España y no las he podido ver todas. Pero otros años me enteraré. Si voto, soy muy responsable. Lo de decir "voto a fulanito porque es mi amigo", pues no. A mí hay gente que me ha dicho que me había votado sin haber visto la película. Bueno, pues entonces no me votes.

"Cada año se producen cinco nominaciones con lo cual imagínate, sólo en los últimos 10 años ya hay 50 nominados. Eso te da una perspectiva, es una cosa importante, puede pasar que sí que te llamen en seguida para hacer una película de presupuesto"

—En París ha hecho una película con Jean Jacques Annaud, Sa majesté Minor, ha trabajado en Londres, sobre todo en España y ahora está en Estados Unidos. ¿Cuáles son las principales diferencias entre las formas de trabajar de aquí y de Europa?

—La diferencia más importante es si trabajas para una productora independiente o para un estudio. Los europeos suelen seguir más el concepto de cine independiente. Lo que suele pasar es que tú trabajas con el director y los productores raramente tienen nada que decir. En cambio el trabajo con un estudio es más de equipo, los productores se implican más, entienden más, o entienden de su campo y de cómo vender su cosa. Se meten mucho con la música. Hasta el límite de llegar a coger y decir "ahora me cargo esta música y hago otra nueva". Pero eso se lo hacen a todos. Mira lo que le pasó a Howard Shore, le dieron un Oscar por El señor de los anillos y al año siguiente hizo King Kong. Tres semanas antes de estrenar King Kong, con la música grabada, ni maquetas ni nada, llegó el productor y llamó a otro músico e hizo otra música. El lado bueno es que te pagan, igualmente (risas).

—¿Entonces es menos independiente trabajando aquí?

—Tienes que escuchar más opiniones que no siempre coinciden. A veces, por lo que veo, puede pasar que el estudio vaya por un lado y el director por otro y tú estés un poco como en la mitad.

Fotografía cortesía de Javier Navarrete
Fotografía cortesía de Javier Navarrete

—¿Cómo ve el panorama español desde la distancia?

—Yo había trabajado sobre todo en Barcelona, con directores pequeños y un poco como de culto. España es una potencia pequeña pero siempre da sorpresas. No es que digas es que aquí está todo y allí no hay nada. Allí entre la gente, precisamente porque no hay una industria establecida, pues hay más entendimiento. La gente se busca la vida para hacer sus películas, es un panorama interesante.

—Al repasar su filmografía compruebo que ha repetido bastante con algunos directores...

—Esto es bastante habitual con los músicos. La música es algo que no es del todo fácil de explicar. Esto es algo que también pasa aquí, Tim Burton lleva trabajando en todas sus películas con el mismo músico desde Eduardo Manostijeras hasta ahora. Si conectas es lógico que se repita porque tú ya entras en el estilo del director y sabes lo que funciona, lo que no funciona... y él sabe cómo explicarte.

—Con el que también repitió fue con Guillermo del Toro. ¿Se podría decir que la nominación le ha abierto las puertas de Hollywood?

—Sí, ocurre que te contemplan como una posibilidad. Te dan la oportunidad. Tampoco es que de la noche a la mañana pases a que te den películas más grandes o a ser uno de los cinco consagrados. Hay muchos compositores muy buenos, muchos que han estado nominados. Cada año se producen cinco nominaciones con lo cual imagínate, sólo en los últimos 10 años ya hay 50 nominados. Eso te da una perspectiva, es una cosa importante, puede pasar que sí que te llamen en seguida para hacer una película de presupuesto. Yo he hecho una pero no tiene porqué pasar.

"El trabajo con un estudio es más de equipo, los productores se implican más, entienden más, o entienden de su campo y de cómo vender su cosa. Se meten mucho con la música"

—Después de la ceremonia de los Oscar de este año tengo la sensación de que los europeos están tomando Hollywood.

—Cuando sale esta cuestión siempre digo lo mismo, los europeos siempre han tomado Hollywood. Con la Segunda Guerra Mundial vinieron muchos directores importantes como Billy Wilder. Los músicos han venido en varias oleadas, alemanes durante la Segunda Guerra Mundial; italianos en los años sesenta, los Morricone y toda esa gente. Siempre ha pasado. América es una tierra que siempre ha recibido gente y siempre ha estado abierta a esto.

—Sí, yo siempre he tenido la sensación de que mudarse aquí es fácil, son gente acogedora.

—Sí, sí mucho. Además piensas en cosas como la dificultad idiomática pero ellos enseguida te dicen "tú hablas inglés muy bien" (risas). Son receptivos y hospitalarios.

—Pero pese a la hospitalidad americana, ¿qué echa de menos de España?

—De momento el jamón, siento ser tópico. El jamón que puedes encontrar aquí no es lo mismo. Hasta el punto de pensar que voy a poner un secadero de jamones... Yo, además, soy de Teruel. Naturalmente también a los amigos, la familia. Un poco lo de la ciudad caminable y un poco los servicios públicos, el transporte público. En Barcelona cogía el tren de mi casa al centro. Aquí es un poco una matada. Una vez me puse a esperar un autobús y después de 20 minutos me fui. La ciudad está muy pensada para los coches pero lo que pasa es que hay tantísimos y es tan grande... Es curioso esto de las ciudades. Yo antes pensaba que lo más ecológico era vivir así, como en Los Ángeles, con casitas y tal pero parece que lo más ecológico son los rascacielos porque claro aquí está todo lejos y todo implica coche.

—¿Y tienen ya billetes de vuelta para España?

—La idea es aguantar aquí un año y medio y luego ya veremos. Yo creo que iré medio año a Hawai. Está a cinco horas de avión y podría trabajar aquí. Además debe ser más barato que esto (risas).

07/03/2008

PUBLICIDAD
BOLETÍN

¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?

> Regístrate

CONCURSO
Concurso
Kane3 y Avalon han sorteado DVD de Un soplo en el corazón (Louis Malle, 1971) y El señor de las moscas (Peter Brook, 1963).
CINE y DVD

Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD

Ver todas las películas
Copyright 2007 La hija de Laughton S.L.- Contacto - Publicidad - Nota legal