Jesús Prieto: "Parece que la moral sólo importa cuando es económicamente rentable" - cine | Kane 3

Jesús Prieto: "Parece que la moral sólo importa cuando es económicamente rentable"

© Daniel Iriarte.
© Daniel Iriarte. "El rumor de la arena"

Hacer una película es toda una aventura. Hacerla con un presupuesto de tres mil euros, puede parecer una locura. Pero cuatro jóvenes intrépidos se liaron la manta a la cabeza hace tres años, y de ahí ha salido El rumor de la arena, un documental que denuncia la situación que atraviesa el pueblo saharaui, desde que fue abandonado a su suerte por España, hace ya 30 años. Realizada en los ratos libres de sus creadores, la película ha llegado, milagrosamente, a estrenarse de forma comercial. Jesús Prieto (co-director del filme, junto a Daniel Iriarte) nos cuenta cómo fue aquella aventura.

Por Manuel Barrero.

© Jesús Prieto
© Jesús Prieto

—Ahora, en serio, ¿cuánto ha costado la película?

—Sí, sí. Tres mil euros. No sé cuál fue la cifra exacta, pero los únicos gastos que tuvimos fueron los billetes de avión y las cintas Mini-DV. Lo hicimos con una cámara que conseguimos en un proyecto anterior. Unos cortometrajes para el Instituto de la Juventud Europea. Nos dieron unas subvenciones por esos cortos, y con el dinero compramos una cámara, unos focos, un micrófono... el equipo básico para rodar algo. Y con ese material lo hicimos.

—¿Y no es una locura meterse en un proyecto así?

—Sí, es una locura. Y muy arriesgado. Ya que, al no tener dinero, lo tienes que suplir con mucho trabajo, constancia y empeño. Han sido dos años de trabajo, y el gran problema que hemos tenido es que lo hemos hecho en nuestros ratos libres. Intentábamos coger las vacaciones a la vez, para poder ir a grabar. Lo mismo pasó con las entrevistas hechas en Madrid, y con el montaje. En dos años, hay momentos en los que parece que el proyecto va a morir. A veces se atasca, pasan varios meses y no avanza. Por eso, hay que ser muy constante.

—¿Pedisteis subvenciones en algún momento?

—La verdad es que ni nos lo planteamos. Todo empezó como algo más sencillo. Daniel, el otro director, hizo un viaje al Sáhara con la Universidad. A él le pasaba lo que al resto del equipo, que no conocíamos apenas la situación del pueblo saharaui. Él volvió muy impactado de allí, de la situación de los campamentos. Habló con nosotros, y nos metió el gusanillo en el cuerpo. La historia tiene muchas cosas que contar, y se sabe muy poco sobre esto. Así que nos liamos la manta a la cabeza. Fue algo muy impulsivo; pensado y hecho. Sin reflexionar.

"Al final, ha sido algo tan sencillo como presentarnos en la puerta del cine con la película debajo del brazo, enseñarla, que guste, y que estén dispuestos a ponerla"

—Si no hubiera existido el digital...

—Hubiera sido imposible hacerla. Sin el digital, esta película hubiera sido inviable. Lo único que le podíamos dedicar al proyecto era trabajo y horas de sueño. Dinero no teníamos. Y creo que para un proyecto como éste, un documental hecho por cuatro jóvenes casi sin experiencia, era muy complicado conseguir subvenciones. Y tampoco teníamos a nadie que nos avalara. Si no se hubiera hecho tan barato, no se hubiera podido hacer.

© Daniel Iriarte.
© Daniel Iriarte.

—¿Crees que el digital supondrá una verdadera revolución o será algo pasajero?

—Creo que sí puede suponer una revolución. Pero creo que la discusión sobre la revolución del digital se ha desviado de camino. Siempre se habla de la revolución digital, pero dentro de la industria. Yo ahí no veo tal revolución. Al fin y al cabo, tienen un presupuesto muy alto. Qué importa si es un poco más barato hacerlo en digital, cuando tienes que pagar 30 millones de dólares a Tom Cruise. En ese caso, es otro material que se puede utilizar. La revolución viene por otra parte, de cosas como esta película. Hoy en día, con muy poco dinero y buenas ideas, se pueden hacer cosas muy interesantes. Yo conozco gente que está haciendo cine de ficción en digital. Un largometraje se puede hacer teniendo una cámara, un ordenador y amigos actores. A día de hoy, el principal obstáculo que hay es la distribución, que sigue estando en manos de las grandes compañías. Y siempre apuestan por su propio producto, aunque sea malo. La revolución vendrá cuando se abra un canal de distribución realmente sólido para este tipo de cine.

—¿Cómo habéis conseguido que vuestra película se estrene en cine?

—Al final, ha sido algo tan sencillo como presentarnos en la puerta del cine con la película debajo del brazo, enseñarla, que guste, y que estén dispuestos a ponerla. Ya está. Se ha probado en otros cines de grandes ciudades como Barcelona o Valencia, que nos rechazaron. Si ellos (Pequeño Cine Estudio) hubieran dicho que no, sería otra película más que se queda sin estrenar.

—¿A quién se le ocurrió que el estreno coincidiera con la vuelta de Indiana Jones?

—Realmente, a nadie. Surgió así. Nos dieron varias fechas para poder estrenarla, y se eligió ese fin de semana, pero sin saber que sería el de Indiana Jones. Fue casualidad.

Familia saharaui con la que vivieron durante el rodaje
Familia saharaui con la que vivieron durante el rodaje

—En la película, hay entrevistas con varios políticos españoles, ¿por qué no aparece nadie del gobierno socialista?

—En principio, había una entrevista concertada con Bernardino León, que era entonces el Secretario de Estado para Asuntos Exteriores. En aquella época ocurrió el problema en la valla de Melilla, y también fue cuando llegó Evo Morales al poder, lo que provocó el problema de las empresas españolas en Bolivia. Cada vez que llamábamos para concretar día y hora exactas, su secretaria nos decía que estaba ocupado. Pasaba el tiempo, y siempre estaba ocupado. Llegó un momento en el que el documental estaba terminado, y no podíamos estar esperando eternamente a que estuviera libre. Además, supongo que también es un tema desagradable cuando estás en el poder. Yo pondría en duda que Piqué hubiera querido salir si hubiésemos hecho el documental cuando él era Ministro de Asuntos Exteriores

—A pesar de todas las asociaciones que hay en España, nuestro país se ha de desentendido bastante de esta situación en la que tanta responsabilidad tenemos. Sobre todo, los que tienen el poder...

—Desde el poder se da la espalda constantemente. Pero tanto PP como PSOE. El PP, en el poder, mantuvo un discurso más de apoyo al Sáhara. Pero creo que era un poquito irreal. Era más un apoyo por su confrontación con Marruecos. La realidad se mide con hechos. Hace dos o tres años, se llevó una propuesta al Congreso de los Diputados para reconocer la República Árabe Independiente Saharaui. Esto está reconocido por más de 50 países. Aquí creo que fue Izquierda Unida quién llevó la propuesta, pero tanto PSOE como PP, votaron en contra. Quizás las buenas palabras no sirvan de nada, si se toman decisiones así.

"A día de hoy, el principal obstáculo que hay es la distribución, que sigue estando en manos de las grandes compañías. Y siempre apuestan por su propio producto, aunque sea malo. La revolución (digital) vendrá cuando se abra un canal de distribución realmente sólido para este tipo de cine"

© Jesús Prieto
© Jesús Prieto

—¿Por qué crees ocurre esto?

—Por intereses económicos. Absolutamente. Tanto España como la Comunidad Europea, tienen muchos acuerdos comerciales firmados con Marruecos para explotar los recursos del Sáhara Occidental. Además, el resto de la Unión Europea tampoco apoya claramente al pueblo saharaui. Si España tomase una postura de apoyo, conseguiría enemistarse con Francia, que es el gran aliado de Marruecos, además de perder los acuerdos de explotación en el Sáhara. Entonces habría que plantearse qué es más importante. Quizás, haya que ser un poco valiente. Aunque tenga sus contrapartidas económicas, pero al menos tener la conciencia tranquila. Parece que la moral sólo importa cuando es económicamente rentable.

—Es un tema que parece tener difícil solución.

—Muy difícil. Por ejemplo, los bancos pesqueros en la costa del Sáhara occidental son muy ricos. Y hay contratos millonarios entre la Unión Europea y Marruecos para explotar esos bancos. Mientras que las grandes potencias a nivel mundial no apoyen decididamente al pueblo saharui, es muy difícil. Las Naciones Unidad sí que dan este apoyo. Pero la ONU saca resoluciones, y no tiene medios para aplicarlas, como la del derecho del pueblo saharaui a tener un referéndum de autodeterminación.

—¿Hubo mucha gente que se negara a ser entrevistada?

—No, la verdad es que casi todos accedieron fácil y gustosamente. Sí que se intentó con algún miembro del Gobierno marroquí, y ahí si tuvimos más problemas. Pero bueno, ya contábamos con ello. El resto, todos accedieron.

—¿De dónde habéis sacado las imágenes de archivo?

—Los principios de la guerra con Marruecos, están cedidas por el Frente Polisario. El resto, son grabaciones caseras en Super-8 de españoles que vivían en el Sáhara cuando era territorio español.

—¿Cuáles fueron las mayores dificultades de rodar en la zona?

—En los campamentos, ninguna. Al contrario, todas las facilidades del mundo. Porque a ellos les interesa que se conozca el tema. En los territorios ocupados, todas las complicaciones del mundo, porque está vetada la entrada a periodistas. La única forma de grabar allí, es como turistas. Aunque claro, tampoco es muy frecuente ver turistas por la zona, así que estábamos perseguidos por la policía. Fue un poquito de película. Aunque, realmente, quiénes más se la jugaban eran los propios saharauis. Al fin y al cabo, nosotros éramos occidentales, y el Gobierno marroquí no se iba a complicar la vida. Lo máximo que hubieran hecho es darnos dos collejas, quitarnos las cintas, y montarnos en un barco para Canarias. Los que corrían peligro eran los activistas, ya que la policía marroquí no tiene ningún reparo en encarcelarlos arbitrariamente, o someterlos a torturas.

Rodaje
Rodaje "El rumor de la arena"

—¿Tenéis contacto con alguno de ellos?

—Sí, claro. Hace poco me encontré con uno de ellos, que lleva tiempo en España. Pero está aquí con un visado finlandés, porque en España no se lo conceden. Ahí se demuestra una vez más la hipocresía del Gobierno. Cuando la policía perseguía a los activistas saharauis, él se refugio en la Casa de España, esperando que lo protegieran. Al contrario, permitieron la entrada de los policías para que lo detuvieran. Pero cuando contactó con la embajada finlandesa, le dieron el visado para el tiempo que quisiera. Lo llevaron a Finlandia, tuvo encuentros con ministros, visitas oficiales...

"Tanto España como la Comunidad Europea, tienen muchos acuerdos comerciales firmados con Marruecos para explotar los recursos del Sáhara Occidental. Si España tomase una postura de apoyo, conseguiría enemistarse con Francia, que es el gran aliado de Marruecos, además de perder los acuerdos de explotación en el Sáhara"

—¿La película fue concebida tal cual quedó, o se fue cambiando la idea inicial sobre la marcha?

—Estaba, más o menos, concebida así. La idea era explicar de forma clara, breve y concisa lo que ha ocurrido allí durante esos años. Nos dimos cuenta de que el problema no era la falta de solidaridad. La gente que conoce el problema, se implica mucho. El problema es que hay mucha gente que no lo conoce. Nos planteamos cómo podíamos contar esto, y lo primero fue contar con la gente que lo ha vivido. Lo que no estaba previsto, y surgió más tarde, fue el encuentro de la familia. El programa de la ONU empezó cuando ya llevábamos un año de rodaje, y nos pareció buena idea integrarlo, y así entretejer también toda la historia. Además, un documental, sólo con entrevistas podría quedar un poquito pesado. Lo que sí cambió fue la visión nuestra. Al principio, veíamos un problema político, pero cuanto más rascábamos, más veíamos el problema de personas. Por encima de conceptos políticos, el conflicto real es que hay personas que no viven con unas mínimas condiciones.

—¿Crees que la película puede servir como material educativo?

—Ojalá. Está hecha con la intención de ser lo más clara y didáctica posible. No es una película para iniciados, si no para cualquiera que quiera acercarse al tema. Me parecería maravilloso que fuera una película que hiciera conocer el problema a todo el mundo

 © Daniel Iriarte.
© Daniel Iriarte. "El rumor de la arena"

—¿Volverías a repetir una experiencia de este tipo, un rodaje con un presupuesto tan bajo?

—Ahora mismo, no.

—¿Cuándo acabasteis de rodar?

—El montaje se terminó hace casi un año. Y todo este año la hemos estado moviendo por festivales. Dos años de rodaje, más el montaje, más todo lo de ahora... te plantas en tres años metidos en esto. Ahora, como los submarinistas, necesito un tiempo de descompresión. En un futuro, quien sabe, posiblemente volviera a hacerlo.

—El problema que tiene hacer una película así sean, quizá, las limitaciones.

—Pero yo creo que sí lo haría otra vez. Al fin y al cabo, una película así la haces en tus ratos libres. Cuando vuelva a la rutina, me daré cuenta que tengo que ocupar los ratos libres de alguna forma. Y ésta es una buena forma de hacerlo.

Desierto Sáhara  © Daniel Iriarte.
Desierto Sáhara © Daniel Iriarte.

—¿Te gustaría hacer ficción?

—Sí, claro. Aunque en estas condiciones... bueno, sí. Realmente, he hecho más cosas de ficción que documental, en el ámbito del cortometraje.

—¿Y hay algún campo o género que te atraiga especialmente?

—Ninguno en particular. Suena a Perogrullo, pero me atrae lo que me gusta. Hay ciencia ficción que me gusta y que no me gusta, melodrama... pero no un género concreto que me atraiga más. Incluso, en los cortos que he hecho, todos tienen un tono distinto. Lo único que unen a mis cortos, es que hay una gran importancia de la música, siempre muy presente. Inconscientemente, me pasa en los dos sentidos. Cuando escucho música, la sintonizo en imágenes. Y cuando veo imágenes, pienso en la música que le puedo poner.

—¿Tienes proyecto a la vista?

—Como estoy en proceso de descompresión del rodaje, ahora me dedico a escribir. Estoy intentando zambullirme en un largometraje. Pero vamos, es un proyecto para largo, en los dos sentidos.

—Por último, ¿has visto ya Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal? ¿Qué te ha perecido?

—Sí. La primera mitad me parece magnífica. Me lo pasé muy bien, me divertí mucho. Y la segunda mitad me pareció un absoluto coñazo, se le va de las manos. Me aburrió mucho la persecución por la selva. Quizás no estoy acostumbrado a estos nuevos efectos digitales, creo que están un poco sobrevalorados. Todavía no he visto una secuencia de acción en digital que me impresione más que las tradicionales. Por eso creo que me gustó más la primera mitad, porque conserva más el espíritu de Indiana Jones. La segunda mitad está más pensada para las nuevas generaciones.

20/06/2008

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