Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975), reputado director de videoclips musicales y autor de los cortometrajes Mis vacaciones y El hombre esponja, estrena su primer y ya aclamado largo ovacionado en el festival de Cannes y seleccionado por la Academia de cine para representar a España en la próxima edición de los Oscar. Con El Orfanato Bayona promete sobrecoger y estremecernos no sólo de terror con ésta su ópera prima.
Por Jesús Palop.

—¿Cómo se produjo el salto del videoclip y de los cortos al largometraje?
—Ya en los cortos y en los videos se veía claramente que mis objetivos iban más hacia el cine y no hacia otro tipo de formatos y de esa manera ha sido muy natural el paso: encontrar un proyecto que valiera la pena e intentar buscar la financiación para llevarlo a cabo de la mejor manera posible.
—Dada tu relación con el mundo de la música ¿por qué no has incluido una canción en El Orfanato? ¿Habías pensado en introducir alguna con la que promocionar el filme?
—En ningún momento se pensó en esto por la sencilla razón de que no es una película que se preste a ello. Los referentes de esta película eran muy clásicos e introducir una canción actual hubiera sido ir en contra de la película, de hecho ésta tiene un aire atemporal por lo que no era coherente que hubiéramos intentado introducir una. No obstante se pensó en incluir una canción antigua, una versión de Andy Williams del musical El hombre de la Mancha: `The impossible dream´, iba acorde con la trama de la película, pero finalmente saltó del guión.
—¿Tienes algún grupo o artista al que te gustaría o hubiera gustado hacer un videoclip? Mencióname alguno de tus videos preferidos de la historia.
—Me encantaría hacer un videoclip para Pet Shop Boys, que de hecho es lo que he intentado hacer en los videos de OBK. Me gusta el Being boring dirigido por Bruce Weber, me hacen gracia los videos de Garth Jennings y el Walking on the milky way del grupo OMD.

—¿Por qué un género como el terror para tu salto al largometraje?
—Me atrajo el guión de Sergio Sánchez que estaba dentro de esa línea, yo soy aficionado al terror y si ves los vídeos musicales hay referencias constantes al género al igual que en los dos cortometrajes que había hecho con anterioridad, también guardaban cierta relación con el género, en ambos se hablaba de dos mundos al mismo tiempo. En el primero estaba Xanadú y en el segundo la historia de El hombre esponja y en El Orfanato hay una historia de fantasmas, los tres con diferente registro hacen referencia a elementos fantásticos.
—En gran parte de tus trabajos más conocidos haces referencias a películas que forman parte de la cultura camp y la serie B: Xanadú, Faster, Pussycat! Kill Kill, los spaghetti western, las películas de ciencia ficción... ¿Qué referencias hay en El Orfanato? ¿Qué elementos conserva de la serie B?
—Sí, en los videos nos lo hemos pasado muy bien y hemos hecho referencia a la serie B porque grupos como Fangoria o Camela se prestan a la cultura de serie B. En El Orfanato, en cambio, teníamos en mente un cine más clásico de los años 60 ó 70. Sí que puede ser que haya elementos como la máscara sacados de un cine más ochentero pero estábamos intentando hacer referencia a un tipo de lenguaje clásico más que películas en concreto. Aunque haya un homenaje evidente en la película pero se hacía más referencia a un tipo de lenguaje que a mí me interesaba, el cine que nace en los 70 y que recoge el clásico de los años 40, 50 y 60 incluyendo las nuevas tecnologías. El cine popularizado por la generación de Spielberg, Lucas, Coppola que es el momento en que se crea un puente entre el cine clásico y el actual. Desde luego a lo que no hay referencia es al cine actual, no me acaba de convencer el tipo de terror que se hace hoy en día, más basado en la saturación y en la acumulación de efectos, es el ángulo contrario al que nosotros nos remitíamos. Nosotros buscábamos el terror en la sencillez más que en la saturación.

—¿Qué querías simbolizar mediante el uso del espantapájaros?
—Es un objeto que aparece al principio y que llama mucho la atención para que lo recuerdes al final. Hay un viaje a la infancia, una regresión que se hace física y necesitaba elementos icónicos al principio para rescatarlos al final. Esto es una idea muy utilizada en el cine de John Ford y rescatada por Spielberg, la utilización de iconos para situar al espectador. En E.T. por ejemplo sitúa unas vallas en un bosque de forma icónica para posteriormente al ver las vallas ya saber que estás en el bosque, me parece un lenguaje más inteligente que hace al espectador partícipe de la película y de averiguarla más que entenderla. El espantapájaros es un elemento muy concreto que aparece al principio de forma breve para identificarlo con el momento de la infancia y que debe ser recordado al final.
"A la gente que realmente su pasión y su vida es el cine no hay que darle consejos, simplemente hay que decirle que trabaje"
—Hay escenas en El Orfanato que dan verdaderos escalofríos: el atropello, la regresión de la médium, la bajada al sótano, ¿en momentos de qué película recuerdas haber tenido una sensación similar?
—Posiblemente con El silencio de los corderos. Recuerdo perfectamente esa tarde porque iba a ver dos películas al cine y a la segunda no entré porque me vi incapaz de ver otra película después de aquella. Me gustó el clima de angustia que tenía, en El Orfanato pretendía esto, no buscaba tanto el sobresalto, aunque los hay al ser una película de género, pero buscaba más el clima angustioso y enrarecido.
—La Academia ha demostrado un repentino interés por el género de terror al seleccionar tu película para los Oscar. ¿Crees que habrá un cambio a partir de ahora y se dejará de considerar este género como un género menor? ¿Piensas que estamos viviendo un resurgir de este tipo de cine en España o que incluso nos encontremos en el momento más dulce?
—Creo que tanto la Academia como la crítica extranjera han entendido la película más por los elementos emocionales que por los terroríficos y nosotros hemos intentado hacer un balance entre la angustia y la emoción. Siempre han habido buenas películas de terror en España, aunque ahora han aparecido unos directores con mucho renombre fuera como Nacho Cerdá o Jaume Balagueró. Yo no soy muy amante de las ideas de las nuevas olas o generaciones, creo que todo es más complicado, aparecen películas y unas coinciden con otras.

—¿Me citarías algún clásico español y alguna reciente?
—Si me haces elegir una seguramente sería ¿Quién puede matar a un niño?, me parece una maravilla y de hecho la volví a ver hace un par de días y me pareció sensacional y reciente, el otro día vi [REC] en el festival de Sitges y me lo pasé genial.
—¿De dónde surgió la idea de los títulos de crédito?
—Hay una película que descubrimos preparando El Orfanato, El Rapto de Bunny Lake, es una película sensacional de Otto Preminger que trataba el tema de la locura y de los amigos invisibles. Tiene unos títulos de crédito de Saul Bass en los que se ven unas manos arrancando papel y eso me hizo pensar en la trama de la película y el concepto, hay un momento importante en la resolución de El Orfanato en el que es importante esta imagen de arrancar el papel y además la idea de los múltiples niveles de lectura me hizo plantear los títulos de crédito casi como un homenaje a la idea que había visto en los créditos de Saul Bass.
—¿Me mencionarías algunos créditos de alguna película por los que sientas debilidad?
—Los créditos de Superman, es la definición de lo que debería ser un título de crédito.
—¿Tenéis rodado algún final alternativo? ¿El que existe ya estaba en el guión original?
—Sí, había una secuencia que se eliminó pero ése era prácticamente el final. Era complicada la trama de la historia ya que jugábamos a dos niveles de lectura, una lectura fantástica de los hechos y una más realista y las dos tramas debían cerrarse. En el epílogo final abrimos una puerta para que el espectador interprete a su manera la película.
—¿Qué elementos importantes añadiste en la reescritura del guión?
—En la reescritura potenciamos elementos que ya estaban en el guión, elementos más emocionales y aquellos que hacían referencia al choque del mundo de los niños y los adultos.

—¿Por qué adoptasteis una estética más propia del siglo XVII- las brujas de Salem- o incluso de principios del XX- el hombre elefante- para el pasado de Lucía formando ésta parte del mundo contemporáneo?
—Las referencias estéticas son las propias de una casa de indianos asturiana de los años 70. La casa en la que rodamos existe y la arquitectura que planteamos en el decorado que construimos en Barcelona estaba inspirado en la casa real. Las referencias son de ese periodo. Las batas utilizadas en los orfanatos de esa época no eran modernas, eran heredadas de otros más antiguos, hacemos referencia a una casa de acogida muy humilde y las batas de los 70 eran seguramente heredadas de los años 40 de otro lugar.
—¿Qué secuencias fueron más difíciles de rodar?
—Recuerdo muy difícil la secuencia final, había muchos niños y hacía mucho calor en el set y fue especialmente complicado, aunque no se vea en pantalla. También la secuencia del atropello porque también hacía mucho calor, la figuración iba con ropa de invierno, habían efectos especiales no sólo digitales sino los atmosféricos, había que dar sensación de frío cuando hacía mucho calor.
"Creo que tanto la Academia como la crítica extranjera han entendido la película más por los elementos emocionales que por los terroríficos y nosotros hemos intentado hacer un balance entre la angustia y la emoción"
—Me pareció curioso ver tu mail personal en los créditos finales, ¿con qué propósito lo hiciste?
—Es algo que me recomendó Guillermo del Toro, él suele poner su mail en los títulos de crédito finales de sus películas para todos aquellos que tengan cosas importantes que ofrecerle, que no sean guiones.
—¿Qué te parece el boom que se ha formado con El Orfanato aun antes de haberse estrenado la película?
—No puedo evitar mirarlo con cierta distancia ya que no forma parte de la película, sino de la maquinaria en lo que se ha convertido el cine. Me parece bien porque se hace para que la pueda ver el máximo de gente posible.
—Los derechos de El Orfanato han sido comprados para realizar un remake, ¿a qué actores de Hollywood te imaginarías en cada papel?
—No te lo puedo decir porque si te lo dijera seguramente habría como cuarenta llamadas esta tarde de teléfono, entre agentes americanos diciendo que Bayona ha sugerido tal nombre. Pero yo sí tengo mi idea pensada, tengo curiosidad por ver qué van a hacer y prefiero dejarme sorprender.

—¿Qué es lo que más satisfacción te daría que te dijera alguien que acabara de ver El Orfanato?
—Hace unos días, presentando la película en Estados Unidos, después de estar haciendo muchas entrevistas, se me acercó el traductor y me dijo que se había emocionado mucho tras verla, él había perdido a dos niños y había tenido una experiencia similar a la sesión de duelo que sale en la película en la que una madre habla de que vio al fantasma de su hija y de que no se preocupara porque ella estaba bien y él había tenido esa misma experiencia. Ese testimonio fue muy emocionante.
—¿Te gustaría continuar por el cine de género fantástico o te atreverías con otros?
—Tengo una debilidad por el género porque me parece que te da herramientas sensacionales para poder contar una historia de la manera más expresiva posible. Aunque todo dependerá de la historia, si encuentro una historia sencilla que no necesita recurrir a elementos fantásticos me tiraré de cabeza a ella tenga o no tenga referencias al género.
—¿Qué será lo próximo que tiene en mente Juan Antonio Bayona?
—Un proyecto que me apasiona y me encantaría poder hacer pero aún no puedo hablar de él, está todo sin concretar.
—Por último, te pido que des un consejo a los jóvenes directores que quieran dar el salto al largo y entrar a formar parte de la industria.
—Que no cesen en el empeño, a la gente que realmente su pasión y su vida es el cine no hay que darle consejos, simplemente hay que decirle que trabaje. Hoy en día es fácil rodar y enseñar tus trabajos, hay plataformas gratuitas, lo que recomendaría es no parar de trabajar. Yo he hecho muchos videoclips porque me parecieron una oportunidad única de poder rodar, me parecía un lujo rodar con equipo de cine y con ciertos presupuestos, a veces menores, a veces con cero presupuesto, pero me parecían una oportunidad y creo que por eso estoy aquí.
10/10/2007
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas