La importancia de Julio Fernández (A Fonsagrada, Lugo, 1947) dentro de la industria audiovisual en España es incuestionable. Su compañía, Filmax, ha conseguido romper barreras, y no pocos logros: la resurrección del cine fantástico y de terror con la Fantastic Factory, la apertura de productos españoles hacia un mercado cada vez más amplio, ser pionera en el desarrollo de una industria de la animación en nuestro país....Un hombre de cine, que ha conseguido una marca reconocida, siendo su productora la que más se acerca al concepto de gran estudio; implicándose en todas las fases de la creación audiovisual. Llega ahora a las pantallas la última apuesta animada de la factoría: Nocturna, dirigida por los noveles Adriá García y Víctor Maldonado. El productor gallego nos habla del proceso de creación de la película, y de cine en general.
Por Manuel Barrero. Fotografía: Jesús Palop.

—¿De dónde surge el proyecto de Nocturna? ¿Cómo conoció a los directores?
—La apuesta de Filmax por la animación surge ya hace algunos años. Primero hicimos la serie de Goomer, pero en series es muy difícil competir con Asia. Luego hicimos la película, y para poder competir en el mercado era necesario jugar con películas de calidad. Ésa fue la primera, y a partir de ahí, fuimos haciendo una apuesta por el talento. La compañía se convirtió en un auténtico vivero de chicos jóvenes que se fueron incorporando y aprendiendo. Concretamente, estos chicos se incorporan en el inicio de El Cid. Entonces, ellos desarrollan su proyecto, siendo capaces de convencernos para hacer esa apuesta y trabajar tres años invirtiendo en este proyecto, algo que no es fácil de conseguir, por supuesto.
—¿Qué es lo que más le llamó la atención del proyecto? ¿Por qué se decidió a financiarlo?
—Pues mira, puedo decirte que, en principio, no fue un tema unánime en la casa. Y eso que a todos nos gustaba. Veíamos claramente que era muy Tim Burton, pero también era una apuesta muy arriesgada. Nos gustaban los personajes, la historia nos encantaba, pero teníamos el problema de decidir cuanto invertir para que la gente fuera a verla.
Fíjate que Disney y otros grandes grupos siempre acuden a clásicos. Nosotros, por ejemplo, lo hemos hecho con El Cid, con Pinocho, ahora El Quijote...es decir siempre hemos trabajado en conceptos con una especie de paraguas, una marca, o una imagen. En este caso, era algo absolutamente rompedor. Pero, a la vez, también era emocionante el ver que gente dentro de la casa podían llevar un proyecto tan original. Así que hubo diferentes criterios, pero prevaleció el de aquellos que decían que la recuperación económica estaba clara, ya fuera a través de la televisión, del vídeo, de la venta a otros países...ya que, en definitiva, en la casa se toman las decisiones en base a la recuperación de los proyectos. Finalmente, se hizo la apuesta, sin ser fácil tomar una decisión de este tipo.
"A los productores españoles los admiro a todos, cada a uno a su nivel. Producir en las condiciones que se hace en España es digno de admiración"
—Ya hemos comentado que el cine de animación era casi inexistente en España hace unos años, y Filmax ha sido la gran pionera para el desarrollo del sector. ¿Cree que esta puerta que han abierto está siendo aprovechada suficientemente?
—Bueno, apuestas ya se habían hecho, pero siempre habían sido de un proyecto o una película. Nosotros hemos dado un paso muy importante al apostar por un proyecto empresarial a largo plazo, algo que ahora mismo no conozco en el mercado. Nuevas apuestas están saliendo. Evidentemente, esto es algo que se pega...es igual que cuando pusimos en marcha la Fantastic Factory y rodar en inglés. Entonces nadie lo hacía, y ahora todo el mundo rueda en inglés, y hace terror y fantástico. ¿Por qué? Porque ahí hemos abierto un camino. Pues en la animación pasa lo mismo. Pero es una lucha tremenda, financiar la animación es muy difícil y son muchos años de trabajo. Te diría que es una aventura en la que si no hay más jugadores, es porque es muy complicado. Mira, nuestra factoría de 3D en Santiago de Compostela se empezó a montar casi en paralelo a lo que era Pixar. Y, claro, lo de Pixar no sería lo mismo sin el éxito de Toy Story. Pensamos, y esperamos, que la película Donkey Xote, en la que llevamos trabajando cinco años, signifique para nosotros lo que Toy Story significó para Pixar. El día que se produzca un gran éxito a nivel mundial, será cuando de verdad explote la industria de la animación española.

—A mediados de los 90, Filmax se mete de lleno en la producción, ¿por qué ese paso?
—Desde hacía muchos años habíamos hecho apuestas más bien financieras, y nos metíamos poco en los contenidos. Nos dimos cuenta de que así no era posible, ya que había muy pocos aciertos. Entonces decidimos implicarnos mucho más directamente en los contenidos. Y siempre desde esa perspectiva de lo que hoy es Filmax, de crear ese gran estudio integrado, y estar en todos los campos. A día de hoy creo que ha sido una apuesta muy acertada.
—¿Qué es lo que más le atrae de la producción?
—Yo soy una persona muy creativa y muy imaginativa. Me atraen, en general, las buenas historias y las buenas ideas, y convertirlas en realidad. También me atrae el propio riesgo... soy jugador. Para este tipo de negocio, no le puedes tener un gran amor al dinero, y hay que tener ese espíritu de riesgo. Pero a la vez, debes encontrar el equilibrio para ganarte la confianza del mundo financiero, que también juegue, que sea imaginativo y creativo. Nunca se habla de eso, pero es muy necesaria la creatividad, tanto a nivel jurídico para montar todos los acuerdos, como en el financiero.
"Pensamos, y esperamos, que la película Donkey Xote, en la que llevamos trabajando cinco años, signifique para nosotros lo que Toy Story significó para Pixar"
—He leído que su gran sueño es construir un gran estudio europeo, al estilo Hollywood, pero con alma latina...
—Yo entré en este negocio porque siempre me gustó la idea de integración de lo que es un estudio americano, y vi que eso no existía en el mundo latino. De hecho, en el mundo no existe ningún otro concepto como el de estudio americano. No es posible que desde Europa no exista ese modelo de compañía, de apuesta empresarial, que en algún momento haga frente a la gran invasión americana tanto a nivel cultural, como económico, porque no deja de ser una buena forma de ganar dinero, y sin que el mundo haga nada de oposición en esto. Entonces, esa ha sido mi gran apuesta desde el principio. Pero, por otra parte, mi apuesta tampoco puede ser la de confiar en el modelo gringo. Es un proyecto a largo plazo, desde una perspectiva eurolatina, visto desde Europa, pero con esa sensibilidad latina. De hecho, hoy en día creo que somos el estudio de referencia latina. No hay otra marca conocida en todo el mundo latino, con ese concepto de integración de estudio, como lo es hoy Filmax. Aun siendo pequeños, nos hemos convertido en únicos.

—Le quería preguntar ahora por la crisis...¿cómo está afectando a su compañía?
—La crisis está haciendo un efecto brutal en España. Nos comentan que se ha convertido en el país más pirata de Europa, y el segundo del mundo, después de China. Eso es algo totalmente alucinante. Creo que estamos viviendo una situación donde, en este país, todo vale. Algo que afecta a otros temas, pero en el mundo del cine los efectos son brutales. Nuestra apuesta, como ya te digo, es una apuesta empresarial, y estamos luchando contra eso. Pero por otra parte también, vivimos un momento absolutamente emocionante.

Precisamente, porque creo que Filmax es un grupo que lo componen, básicamente, los creativos. Nosotros mimamos, y casi te diría que veneramos, a toda la gente con talento, a todos los niveles. Y eso hace que Filmax, a pesar de esa crisis brutal, se esté adelantando, y se adelante cada vez más. En vez de dedicar el tiempo a quejarnos, estamos continuamente intentando encontrar espacios para la innovación, para entrar en la nueva era. Ahora mismo estamos muy ilusionados, en breve vamos a lanzar una gran super plataforma on-line, en la que llevamos trabajando tres años, y que la gente no conoce.
Con televisión por internet, música...Y estamos muy ilusionados con el plan de producción de la casa, ya que en los próximos meses, vamos a hablar, prácticamente de los próximos diez años. Estamos viendo los temas a largo plazo. Sabemos que hay que pasar un momento duro y difícil, pero el futuro es prometedor y yo diría que, el momento que vivimos, muy emocionante.
—Aparte de la animación, su otra gran seña de identidad es la Fantastic Factory, ¿cómo ve la situación del cine de género en España?
—Bueno, desde el momento en el que se selecciona para los Oscar una película fantástica... al principio se decía que no era posible que las televisiones programaran ese tipo de películas, luego que no podían ir a según que festivales, y fíjate que al final ya pueden ir a los Oscar. Resulta que hemos hecho un recorrido que nos ha dado la razón. Ahí está ese discurso que vengo dando desde hace varios años. La prueba está en que hemos marcado hitos históricos de la industria audiovisual española en todo el mundo. Incluso en muchos países donde nunca se había estrenado una película española, se están estrenado las películas de la Fantastic Factory. A pesar de que algunos se empeñan en no querer ver lo bueno que esto realmente supone. Y ahora estamos con El último justo, que ha rodado Manuel Carballo en México y ha quedado francamente bien. O Transsiberian; con Woody Harrelson, Ben Kingsley, Eduardo Noriega, y dirigida por Brad Anderson, que la hemos rodado en Lituania, en Pekín...
"Nosotros hemos dado un paso muy importante al apostar por un proyecto empresarial a largo plazo, algo que ahora mismo no conozco en el mercado"

—Precisamente por eso le quería preguntar, la coproducción es otro camino que han abierto hace unos años, ¿quiere seguir explotando esa vía?
—Por supuesto. Ahí está [rec], por ejemplo, de Balagueró y Paco Plaza, que han estado en Venecia o Toronto. Acabamos de vender, sin estrenarse la película, el remake a Sony, en Estados Unidos. Se ha vendido en todo el mundo. Y vamos a estrenar, ahora, en 300 salas en España. Pero a al vez, tenemos terminada Km. 31, que es la segunda película más taquillera en México de la historia. Otra película, como la de Nacho Cerdá (Los abandonados) se estrenó en 1.100 salas de Estados Unidos. En México ha superado ahora los 200.000 espectadores. Son proyectos que están en marcha, que están funcionado. Y estamos preparando la próxima película de Balagueró, la próxima de Paco Plaza... estamos en pleno desarrollo de ideas y de proyectos.
—Rodar en inglés, ¿facilita las cosas a la hora de vender las películas en el extranjero?
—No, [rec] la hemos rodado en español, y Los sin nombre la hemos rodado en español, y cantidad de películas.... Hemos rodado en español, y las hemos vendido en todo el mundo; y las hemos rodado en inglés, y también. Claro, hay ciertas cifras en las producciones que es imposible amortizarlas si no entran ciertos países. Eso es así. No puedes hacer una película de 15 ó 20 millones de dólares; si no tienes a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania o Japón. Son tres o cuatro países, que si no está alguno de ellos, olvídate. A no ser que te los pague alguien, que eso es otra cosa. Pero nunca nadie nos ha puesto para una película una cantidad importante de millones. En España, no. Por ejemplo, para las fantásticas, como el caso de [rec], no tenemos televisión todavía en España. Eso quiere decir que nuestra esperanza es que haya una apuesta de otros países, de otros continentes, y sobretodo de los grandes países del mundo.
![[REC] (Paco Plaza) Estreno 23 de noviembre 2007](/uploads/rec_foto2.jpg)
—¿Hay algún productor, español o extranjero, al que admire o se fije en su trabajo?
—A los productores españoles los admiro a todos, cada a uno a su nivel. Producir en las condiciones que se hace en España es digno de admiración. La prueba la tienes en que realmente multimillonario, no hay ninguno. Eso quiere decir que hay una lucha, y mi admiración es para todos. Ahora, hablando a nivel internacional, siempre he sido un forofo de Dino de Laurentiis, un hombre que también ha sido un jugador, y que ha ido en contra de lo que todo el mundo opinaba, incluso de su propio país, y ha triunfado. Luego, ya gente más ligada a los grandes estudios, como Zemeckis o Joel Silver, son gente que admiro, y que, de alguna manera, sigo. Y, por supuesto, Spielberg, salvando las distancias. Pero no cabe duda de que la lucha es tremenda, cada uno a su nivel, y acabas dejando parte de tu vida. Por eso, pocos productores llegan a ser mayores, porque es un trabajo de una gran dureza. Es una lucha brutal, con todo. Directores, actores, con los bancos, los abogados, con la gente a la que has vendido la película... Y cuando llega el momento del lanzamiento, tienes que situarla en un cine, y esperar a ver qué pasa. Luego, se estrenan 15 películas y sólo funcionan tres. Que las otras diez u 11 no son malas, no pueden ser tan malas. Pero es un esfuerzo brutal, para luego ver los resultados. Es algo que te llega a las entrañas. Mis dos hijas están ya en el mundo de la producción, y les digo que han elegido lo peor.
10/10/2007
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas