La noche de Halloween: Terror conceptual - cine | Kane 3

La noche de Halloween: Terror conceptual

La noche de Halloween (Halloween, 1978) es, con gran diferencia, el film más célebre, que no el mejor, de los que componen la filmografía de John Carpenter. En innumerables ocasiones se ha afirmado erróneamente que La noche de Halloween es la cinta que inaugura la cinematografía Slasher.

José Ramón García Chillerón

"La noche de Halloween" (John Carpenter, 1978)

De hecho, antes de que Michael Myers se pusiera la máscara para revolucionar la historia del Slasher, algunos psicópatas menos recordados ya habían hecho de las suyas en subterráneas B-movies como Black Christmas (1974, Bob Clark), donde un grupo de universitarias se veía disminuido tras pasar por las manos de un asesino navideño, o El asesino de la caja de herramientas (The Toolbox Murders, Dennis Donnelly, 1977), imaginativo muestrario acerca de las posibilidades homicidas de algunos objetos de bricolaje. Aunque, sin lugar a dudas, el pater familias de toda la legión de psychokillers nacidos al amparo del terror moderno es Norman Bates, el entrañable travestido demente de la fundacional Psicosis (Psycho, Alfred Hitchcock, 1960).

"Pesadilla en Elm Street" (Wes Craven, 1984)

Por si hay algún despistado, Slasher viene del verbo inglés Slash que significa acuchillar. Dicho término designa un subgénero del cine de terror de serie B originalmente destinado a reducir los ánimos lúbricos de la muchachada yanqui. Al menos ésa viene siendo la excusa moral esgrimida, aunque el fin último sea netamente exploitation. Normalmente, sus argumentos consisten en seguir la sucesión de tropelías cometidas por un psychokiller, preferentemente enmascarado, que suele deleitarse torturando y asesinando de las formas más variopintas a todo aquel que se cruce en su camino, con especial predilección por adolescentes libidinosos y/o colocados. Pese a lo que pueda inferirse de la definición anterior, el cine Slasher cuenta con algunas aportaciones muy apreciables en lo que se refiere a la utilización del lenguaje fílmico. Esto se debe precisamente a que la estructura argumental se reduce a la mínima expresión.

Por otra parte, resulta incuestionable que el enorme e inesperado éxito en taquilla de La noche de Halloween originó una inmediata ola de imitaciones, con resultados tan conocidos como las sagas de Viernes 13 (1980-2001) y Pesadilla en Elm Street (1984-1994)*, cuyo poso en la conciencia colectiva fue tan determinante que acabó por transmutar un humilde subgénero oculto de la serie B en la principal tendencia del cine de terror contemporáneo.

"John Carpenter tiene la capacidad de crear toda una mitología basada en atávicas leyendas populares que convierten al asesino en una especie de síntesis pura del mal. Michael Myers no es un malvado de película, es el Mal mismo"

Esta moda repentina también afectó a las andanzas del propio Michael Myers que acabó siendo el Ronald McDonald de una franquicia que convirtió el trato o susto en fast food para cinéfagos poco exigentes. Tras La noche de Halloween, Myers siguió acumulando victimas en ¡Sanguinario! (Halloween II, 1981), de Rick Rosenthal; Halloween 4: El regreso de Michael Myers (Halloween 4: The Return of Michael Myers, 1988), de Dwight H. Little; Halloween 5: The Revenge of Michael Myers [vd: Halloween 5: La venganza de Michael Myers, 1990], de Dominique Othenin-Girard; Halloween: La maldición de Michael Myers (Halloween: The Curse of Michael Myers, 1995), de Joe Chapelle; Halloween H20: Veinte años después (Halloween: H20. Twenty Years Later, 1998), de Steve Miner, y Halloween H2K: Evil Never Dies (Halloween: Resurrección, 2002), de Rick Rosenthal.

Además, Tommy Lee Wallace, director artístico del Halloween original y colaborador habitual de Carpenter, dirigió la muy interesante Halloween III: Season of the Witch [tv/vd: El día de la bruja (Halloween III), 1983], donde la figura de Myers fue sustituida por una secta satánica en un intento infructuoso, pero muy refrescante, por fundar una saga paralela. Por último, La noche de Halloween ha sido objeto reciente de un extraordinario remake-precuela dirigido por Rob Zombie que, sin duda, revitalizará el mito de Michael Myers entre las nuevas generaciones.

"Halloween III: Season of the Witch" (Tommy Lee Wallace, 1983)

La principal novedad del film de Carpenter con respecto a sus coetáneos es que se aleja del terror hiperrealista, introducido por Tobe Hopper en La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) e inmediatamente asimilado por otros cachorros del gótico americano de los setenta, para convertir a su Michael Myers en la esencia misma del mal. En definitiva, Carpenter consigue que Myers sea el auténtico Boogey Man refundiendo la contundente brutalidad del modus operando del psychokiller común con una aureola sobrenatural que hace del personaje un ser imperecedero.

En 1978, año de producción de La noche de Halloween, John Carpenter aun era un joven director recién instalado en la treintena que apuntaba maneras de gran cineasta. Por aquel entonces, nuestro protagonista ya había recibido un prematuro Oscar® al mejor cortometraje por The Resurrection of Broncho Billy (1970), donde participó como guionista, y había debutado precozmente tras la cámara con Dark Star (1974), precaria space movie autoproducida en la que colaboró con Dan O´Bannon.

"La noche de Halloween" (John Carpenter, 1978)

Su personal estilo heredado de los grandes maestros clásicos, con Howard Hawks, Alfred Hitchcock y Orson Welles en cabeza, comenzó a despuntar con Asalto a la comisaría del distrito 13 (Assault on Precinct 13, 1976),un claustrofóbico thriller en clave de western terrorífico que tomaba los modelos confesos de Río Bravo (1959, Howard Hawks) y La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968; George A. Romero) para crear algo absolutamente original. Algo parecido sucedió con La noche de Halloween, cuya historia retoma la estructura argumental de El asesino anda suelto (The Killer is Loose, Bud Boetticher, 1956), un pequeño clásico del cine negro de serie B, para reformularla a través de una magnífica puesta en escena que potencia las dosis de suspense y terror.

Sin embargo, aunque a grandes rasgos la trama del film resulta bastante anodina, la historia original de John Carpenter tiene la capacidad de crear toda una mitología basada en atávicas leyendas populares que convierten al asesino en una especie de síntesis pura del mal. Así pues, Michael Myers es el hombre del saco que se lleva a los niños cuando cae la noche. En definitiva, es un ser que representa todos nuestros temores y, por tanto, su poder para infligirnos daño queda exento de cualquier límite marcado por las leyes naturales. Michael Myers no es un malvado de película, es el Mal mismo. Por esta razón, su rostro ha sido sustituido por una máscara lívida e inexpresiva que borra sus facciones.

"Resulta incuestionable que el enorme e inesperado éxito en taquilla de La noche de Halloween originó una inmediata ola de imitaciones, con resultados tan conocidos como las sagas de Viernes 13 y Pesadilla en Elm Street"

"La noche de Halloween" (John Carpenter, 1978)

Estamos pues ante un film eminentemente conceptual. Como en todo slasher que se precie en La noche de Halloween lo importante no es la historia, sino la relación equilibrada entre los conceptos esenciales que la rigen y, por supuesto, la forma en que dicha correspondencia es trasladada a imágenes por su director. Evidentemente, en el film se produce una confrontación de conceptos de una simpleza meridiana: la intromisión del "Mal" (Michael Myers) en un entorno cotidiano (Haddonfield, Illinois durante la noche de Halloween de 1978) origina la consiguiente ruptura de la normalidad produciendo mucho "Miedo" (asesinatos variados, persecuciones interminables, chillidos de las víctimas, falsos sustos...) El "Miedo" no podrá ser subsanado a menos que se produzca la necesaria intervención del "Bien" (Dr. Samuel Loomis) para eliminar la amenaza del "Mal". Grosso modo éstos son los tres conceptos básicos sobre los que se sustenta esta obra cumbre del maniqueísmo cinematográfico dirigida con mano maestra por el gran John Howard Carpenter.

*Jasón Voorhes y Freddy Krueger, iconos de Viernes 13 y Pesadilla en Elm Street respectivamente, coincidieron recientemente en Freddy contra Jason (Freddy vs. Jason, Ronny Yu, 2003).

31/10/2007

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