La reina Victoria (The Young Victoria) - crítica y tráiler | Cine Kane 3

La reina Victoria

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Sinopsis

Inglaterra, 1837. Victoria de tan solo 17 años de edad es la más firme aspirante al trono inglés. Durante su lucha por la corona, conoce a su apuesto primo Alberto del que rápidamente se enamora. Tras un infructuoso comienzo, juntos vivirán los turbulentos años iniciales de reinado y su legendario romance y posterior matrimonio.

El primer decreto de Victoria es desterrar a su madre, la Duquesa de Kent (Miranda Richardson) y a Conroy (Mark Strong), a un remoto apartamento de palacio. Adopta a Lord Melbourne (Paul Bettany), el encantador primer ministro, como su único consejero. Se vuelven inseparables y, aunque los motivos de él son ligeramente interesados, le importa realmente su reina y desea que triunfe. El pueblo adora a su nueva reina pero esta luna de miel con sus súbditos llega a un imprevisto final.

  • País:Reino Unido/EE.UU.
  • Año:2009
  • Estreno:30 de abril 2009
  • Duración:1h.40min.
  • Titulo original:The Young Victoria
  • Distribuidora:Aurum
  • Web oficial: www.theyoungvictoria.co.uk

Intérpretes

Emily Blunt Reina Victoria
Rupert Friend Príncipe Alberto
Paul Bettany Lord Melbourne
Miranda Richardson Duquesa de Kent
Jim Broadbent Rey Guillermo
Thomas Kretschmann Rey Leopoldo
Mark Strong Sir John Conroy
Harriet Walter Reina Adelaida
Julian Glover Duque de Wellington

Ficha Técnica

Dirección Jean-Marc Vallée
Guión Julian Fellowes
Producción Graham King, Martin Scorsese, Tim Headington y Sara Ferguson
Fotografía Hagen Bogdanski
Montaje Jill Bilcock y Matt Garner
Diseño de Producción Patrice Vermette
Diseño de vestuario Sandy Powell
Asesor Histórico Alastair Bruce of Crionaich
Música Ilan Eshkeri

Crítica

Academicismo británico

Nuria Dufour

Una voz en off antecede el relato que, sobre el ascenso al trono y los primeros años de reinado de Victoria I, va a iniciarse. Siguiendo una estructura narrativa clásica, La joven Victoria (The Young Victoria) arranca en la abadía de Westminster con la proclamación de la reina (28 junio 1838) y retrocede algo más de un año para luego avanzar dos, pasando de puntillas por los acontecimientos políticos (y el ataque del que salió ilesa) que estuvieron a punto de frustrar el reinado más longevo (64 años) de la historia británica.

El cine mucho ha fabulado y fabula sobre las figuras más célebres de las monarquías europeas. De Enrique VIII a las Bolena, pasando por Juana la loca, María Antonieta o la mismísima Isabel II de Inglaterra en la reciente The Queen, han protagonizado (a veces) interesantes argumentos alrededor de episodios más o menos relevantes (incluso supuestos), para rescatar personalidades en las que las biografías apenas se han detenido y desenmascarar a otras con las que el tiempo ha sido excesivo en prebendas. Entre uno y otro extremo, se podría situar la película que ahora se estrena, porque ni lo que cuenta sobre la reina Victoria resulta extraordinario, ni el personaje en sí se nos revela diferente al resto de sus parientes, cercanos y lejanos, cuyos retratos cinematográficos son bastante similares.

En Su majestad Mrs Brown (John Madden, 1997), por citar la producción quizá más notable que se ha realizado sobre la soberana británica, Judi Dench se metía en los ropajes de una reina Victoria cuarentona, viuda y deprimida, que recuperaba la ilusión gracias a la compañía que encuentra en un sirviente escocés. Este tipo de reconstrucciones (con mucho de especulación) suelen estar menos trilladas y algo más liberadas del rigor que lleva implícito la Historia.

"Las intrigas de siempre, en los escenarios de siempre, donde los personajes de siempre, visten los figurines de siempre. Jean-Marc Vallée, el director canadiense del conmovedor retrato familiar C.R.A.Z.Y. (2005), realiza aquí una estampa estática de una época que el guión interrumpe de forma abrupta y limita la acción a las cuatro anécdotas que la joven aristócrata protagoniza entre los muros palaciegos, dando prioridad a la parte sentimental de las Memorias, como si de una heroína romántica se tratase".


Victoria (1819-1901) crece entre opulencia y soledad. Sin embargo, desarrolla una personalidad vital y resuelta que le ayuda a defenderse de las maniobras de Sir John Conroy, el asesor de la duquesa de Kent, que enreda para conseguir la Regencia, pero el rey Guillermo IV muere justo un mes después de que la princesa haya cumplido la mayoría de edad. Poco antes, el príncipe Alberto de Sajonia, primo de la todavía heredera, visita el Palacio con la misión de enamorarla, hazaña que logra sin mucho esfuerzo pese a alguna interferencia. Lord Melbourne, Primer Ministro de filosofía liberal (whig), se convierte en su mentor y ejerce una poderosa influencia sobre ella. De fondo, los conservadores (tories) se niegan a formar gobierno por la oposición de la reina a prescindir de sus damas de cámara escogidas de entre las esposas de los whigs. Y por encima, el matrimonio real se afianza con la llegada del primer hijo (después vendrían ocho más).

Apoyada por un productor de lujo, Martin Scorsese, y por una de reclamo, Sarah Fergusson, La joven Victoria cubre su hora y pico de duración con mucho ornato y poco guión (firma Julian Fellowes, el guionista de Gosford Park). La interpretación de Emily Blunt (la secretaria destronada de El diablo viste de Prada) es monótona, igual que la de Miranda Richardson, su madre, una actriz suscrita últimamente a papeles consortes. El resto cumple con recreaciones metódicas en la que ninguna destaca por singular. Sí resultan atractivos los personajes de Conroy y Lord Melbourne, aunque apenas se esbocen. Sin duda, habría sido interesante explayar las relaciones insinuadas del primero con la duquesa de Kent y el cortejo del segundo para ganarse la confianza de la recién coronada reina.

Las intrigas de siempre, en los escenarios de siempre, donde los personajes de siempre, visten los figurines de siempre. Jean-Marc Vallée, el director canadiense del conmovedor retrato familiar C.R.A.Z.Y. (2005), realiza aquí una estampa estática de una época que el guión interrumpe de forma abrupta y limita la acción a las cuatro anécdotas que la joven aristócrata protagoniza entre los muros palaciegos, dando prioridad a la parte sentimental de las Memorias, como si de una heroína romántica se tratase. Otro cuento de hadas sobre princesas reales que se habría articulado mejor en formato miniserie o telefilme.

06/03/2009

Tráiler


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