Basada en Lady Chatterley y el hombre de los bosques,
la segunda versión que D. H. Lawrence escribiera de El amante de Lady Chatterley .
Octubre de 1921. Connie, Lady Chatterley, y su marido Clifford viven en Wragby, en plena región minera de Inglaterra. Cuatro años antes -varios meses después de su boda-, Clifford, que por entonces era teniente del ejército británico, vuelve destrozado del frente de Flandes, con la parte inferior de su cuerpo paralizada para siempre.
Connie pasa días monótonos, encerrada en su propia vida, centrada en su sentido del deber y su matrimonio con Clifford. Triste e indiferente a todo, se va vaciando poco a poco de
sus fuerzas...
Tras la llegada de la primavera, Constance comienza a dar paseos por el bosque, lugar donde se encuentra a Parkin, el guadabosques de la finca, que vive apartado del mundo. Este encuentro supondrá un lento despertar de la sensualidad para ella y un largo retorno a la vida para él...
| Marina Hands | Constance |
| Jean-Louis Coullo´ch | Parkin |
| Hippolyte Girardot | Clifford |
| Hélène Alexandrinis | Sra. Bolton |
| Hélène Fillieres | Hilda |
| Berard Verley | El padre de Cosntance |
| Hélène Fillieres | Hilda |
| Sava Lolov | Tommy Dukes |
| Jean-Baptiste Montagut | Harry Winterslo |
| Dirección | Pascale Ferran |
| Guión (basado en la novela de D.H. Lawrence) | Pascale Ferran, Roger Bohbot |
| Diálogos | Pascale Ferran, Pierre Trividic, Roger Bohbot |
| Producción | Gilles Sandoz |
| Fotografía | Julien Hirsch |
| Montaje | Yann Dedet, Mathilde Muyard |
| Música | Béatrice Thiriet |

Francisco Algarín Navarro
Una mujer observa tras el cristal de un coche a un grupo de mineros. Sus caras están sucias, sus miradas no son conscientes de que alguien se está fijando en ellos y de que para esa mujer, Connie -en ese momento, Lady Chatterley-está cambiando el mundo rápidamente ante sus ojos. Es el grupo lo que le llama la atención, una materia gris, la masa, sus formas. Poco a poco surge una variación del desprecio, de la que nace una intriga, después un entendimiento, una compresión que nada tiene que ver con la compasión. Primero aceptar el mundo tal como es para luego amarlo. Distinguir a un solo hombre entre el grupo. Nada tiene esto que ver con lo social, con lo reivindicativo, con la denuncia. Se trata de una transformación íntima.

Un texto complicado de plasmar en imágenes el de D.H. Lawrence que aterrorizó a Pascale Ferrán: "Tenía miedo de que la secuencia resultase académica, o muy destacada frente al resto, o ilustrativa sobre las condiciones sociales de la época. No quería sobre todo que nos sintiéramos en un museo" (Cahiers du cinéma, nº 617). Hay que decirlo claramente: será complicado poder ver alguna vez una mejor adaptación de la obra de Lawrence, porque esta película -lo mejor que dio el cine francés el año pasado- se encuentra en el terreno de lo sublime. Una suerte su éxito, que ha propiciado una edición francesa en DVD de otra película que Ferran realizó hace más de diez años, Petites arrangements avec les morts, (1994).
Al igual que en la última película de Jacques Rivette Ne touchez pas la hache, todo sucede en dos mundos en los que habita una misma mujer. En aquella, el de lo público, la duquesa de Langeais; en lo privado, Antoinette. En la de Pascale Ferran, el del castillo, Lady Chatterley; en la cabaña del guardabosques, Connie. Entre uno y otro espacio, el del bosque, lugar del tránsito y de la transformación. Espacio para dilatar los tiempos, presencia del yo, discurrir de la conciencia de una mujer que pasa del mundo de la mente, el intelectual, el de la razón, al mundo de los sentimientos, de la pasión, de los instintos.
"Será complicado poder ver alguna vez una mejor adaptación de la obra de Lawrence, porque esta película -lo mejor que dio el cine francés el año pasado- se encuentra en el terreno de lo sublime"

¿Cómo trasladar todo eso a la pantalla? Dos personas, Clifford, habitante del castillo, paralizado por un accidente de guerra en una silla de ruedas, lo estático, el mundo de las ideas. Parkin, el guardabosque, lo dinámico (siempre está haciendo una actividad que requiere la fuerza y el movimiento), las pasiones. El camino de ida y vuelta primero de Connie-Lady Chatterley y después solamente para Connie de una ida sin regreso.
Apoyo en los sonidos para hablar de lo que no siempre se ve, pero está presente: la naturaleza, en la que todo fluye. Desde Une partie de campagne (1936) de Jean Renoir, a Blissfully yours (2002) de Apichatpong Weerasethakul -con la que Lady Chatterley tiene tanto que ver - pasando por Honor de cavalleria (2006) de Albert Serra o Quei loro incontri (2006) de Straub & Huillet, la naturaleza ha supuesto un diferente orden de las cosas, provoca un cambio o da un sentido en muchos casos por la necesidad de la vuelta a lo primigenio.

Pero sus sonidos están siempre presentes en una tormenta anunciada que estalla en una impresionista llovizna donde Ferran casi pinta literalmente los cuerpos desnudos de sus protagonistas. El recibimiento y la celebración de la lluvia es el triunfo del amor y la pasión y la constatación de que el retorno al encierro físico pero también mental ya no es posible. La liberación de Connie no es superficial, sino profunda.
Cuando Pascale Ferran filma las cartas que Connie manda a Parkin desde Venecia, lo hace al modo de Truffaut en Les deux anglaises et le continent (1971) -con quien tiene tanto que ver- en brillantes elipsis que no hacen sino resaltar la modernidad de la película en su forma de adaptar el libro. Nos encontramos ante una película-modelo de lo que debería entenderse como fidelidad al texto (Straub & Huillet aparte): la admiración no lleva a una copia en su integridad, sino que consiste en un profundo respeto al texto, en la integración del discurso y las imágenes.

Pura sutilidad en las formas, la filmación de un gesto, una mirada o una caricia al pie de los árboles o el despertar en la cabaña. Sentir que el corazón de Parkin no está muerto como el de Clifford -el humo en la tetera- y buscar la forma de llegar a él. Los misterios suceden en la naturaleza, dejando espacio a lo íntimo, como testigo de cómo surge el amor entre un hombre y una mujer. La película no habla de clases sociales, sino de las dificultades de dos cuerpos y dos almas para llegar a amarse profundamente hasta tocar las entrañas del otro. Son varios encuentros porque los cambios suceden despacio y al igual que la savia en las plantas, todo llega a Connie poco a poco. Al final, la explosión.
10/11/2007
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas