Los crímenes de Oxford (The Oxford Murders) - crítica y tráiler | Cine Kane 3

Los crímenes de Oxford

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Sinopsis

Álex de la Iglesia vuelve a rodar en inglés (ya lo hizo en Perdita Durango, 1997) con un reparto encabezado por John Hurt, Elijah Wood y Leonor Watling.
Una anciana aparece asesinada en el salón de su casa a las afueras de Oxford. Su cuerpo es descubierto por dos hombres que en ese momento se encuentran por primera vez: Arthur Seldom, prestigioso profesor de Lógica, y Martin, un joven estudiante americano recién llegado a la universidad. La muerte de la anciana no es sino el primero de una serie de asesinatos con inquietantes puntos en común. Son crímenes casi imperceptibles, que podrían incluso pasar por muertes naturales si no fuera porque cada uno de ellos viene acompañado de un mensaje: una imagen, un signo diferente. Muerte a muerte, va dando forma a una serie cuya lógica deberán descifrar los protagonistas.

  • País:España
  • Año:2008
  • Estreno:18 de enero 2008
  • Duración:1h.50min.
  • Titulo original:The Oxford Murders
  • Distribuidora:Warner
  • Web oficial: loscrimenesdeoxford.com

Intérpretes

Elijah Wood Martin
John Hurt Arthur Seldom
Leonor Watling Lorna
Julie Cox Beth
Anna Massey Mrs. Eagleton
Alex Cox Kalman
Dominique Pinon Frank
Jim Carter Inspector Petersen

Ficha Técnica

Dirección Alex de la Iglesia
Guión (basado en la novela "Los crímenes de Oxford" , de Guillermo Martínez) Alex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
Producción Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky, Álvaro Agustín, Kevin Loader, Frank Ribiere, Verane Frediani
Fotografía Kiko de la Rica
Montaje Alejandro Lázaro
Música Roque Baños

Crítica

Thriller racional

Marcos Méndez

Si el cine debe ser considerado un bien cultural de primera categoría, si es cierto que algunas películas poseen la capacidad de estimular una lectura crítica de los espectadores, en fin, si las imágenes en movimiento (re)creadas por el ser humano cumplen una función vital, entonces una reseña sobre Los crímenes de Oxford (Álex de la Iglesia, 2008) no puede despacharse desde un único enfoque metodológico.

Es posible que las "señas de identidad" del director bilbaíno, tan decisivas para algunos en su aproximación a la película, broten yuxtapuestas con el rigor y la sencillez del mal llamado artesanado; y es posible que Álex de la Iglesia haya estrenado una película en pleno 2008 filmando en celuloide quizá, y sólo quizá, porque le interesaba lograr un determinado efecto estético. ¿Se puede ser autor y artesano, persona y profesional, técnico y artista de la práctica al mismo tiempo? No seguiré por este camino, pero la respuesta parece evidente.

Para empezar, la sintaxis es excelente, deslumbrante: un plano general, uno medio y uno más corto una vez los personajes indagan en esa trama de misterio matemático que nos propone Guillermo Martínez, el autor de la recomendabilísima Crímenes imperceptibles (Destino, 2004) en la que se basa la película que comentamos. Encuadres tan cerrados que abarcan por sí solos la mirada de un actor y una exhibición culminante del primer asesinato en un plano-secuencia antológico que termina con un rostro sangrante, hiriente y algo irrisorio son las cartas de presentación. ¿Alguien insinuó que Álex se había fugado?

Más cautela y un humor más soterrado, pero sin celos de sus anteriores trabajos: La comunidad (2000) y El día de la bestia (1995). El macarrismo de Mirindas asesinas (1991) deja paso al relato fingidamente académico de Los crímenes de Oxford, que en realidad es lo contrario, más un paso adelante en la evolución personal del cineasta que un retroceso hacia lo vistoso. Por eso entre Elijah Wood y John Hurt existe un espacio para la arquitectura, para los vértices triangulares de un museo o el recinto abovedado de un Aula Magna, mientras los dos matemáticos debaten apasionadamente entre la lógica y la vida: "la paradoja de Wittgenstein sobre las reglas finitas", donde encontraremos el punto de contacto que permitirá avanzar al whodunit.

"Encuadres tan cerrados que abarcan por sí solos la mirada de un actor y una exhibición culminante del primer asesinato en un plano-secuencia antológico que termina con un rostro sangrante, hiriente y algo irrisorio son las cartas de presentación. ¿Alguien insinuó que Álex se había fugado?"


Solucionado el academicismo y adscribiendo la película a un perfil trigonométrico que parece extraño y no lo es tanto (los problemas con la lógica juegan una función nodal en el relato) podemos dar a estas alturas una definición: Los crímenes de Oxford es un thriller racional. Ni siquiera la presencia de Leonor Watling altera el clima temperado de un pulso narrativo que esconde sus mejores trucos en los instantes más dramáticos, cuando la cámara no tiembla, ni se inmuta. La (in)sensibilidad de Oxford se mantiene en punto muerto mientras el realizador se divierte observando como un infalible matemático las digresiones de los estudiosos metidos a detectives.

Álex de la Iglesia nos dice que la trama importa tanto como sus personajes; que son ellos quienes mueven la corriente al fabricar sus propias trampas. Fascinantes, pocas veces de fácil identificación con el espectador, uno y otro (el duelo interpretativo es, como casi todo en esta película, asimétrico a su modo) convocan a la razón cuando tenían que haber observado sus márgenes (la necesidad, la desesperación). En este sentido, Los crímenes de Oxford es como una dama de hielo que sonríe, y sonríe, y sonríe...

18/01/2008

Tráiler


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