Luz silenciosa (Stellet licht) - crítica y tráiler | Cine Kane 3

Luz silenciosa

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Sinopsis

Johan y su familia son menonitas del norte de México. Contra la ley de Dios y del hombre, Johan se ha enamorado de otra mujer.

Hoy en día son cerca de 100.000 los menoritas en México. Viven en un sistema de educación propio y un régimen especial de libertades civiles. Quienes no están conformes con el desarrollo material emigran a Bolivia, a Belice o a otras partes de México. Ahí establecen comunidades agrícolas tradicionales sin energía eléctrica, motores de combustión interna, teléfono o medios masivos de comunicación y con escaso contacto con los nativos. Hablan un dialecto germánico que proviene de Frisia y es cercano al holandés medieval y al flamenco, el plautdietsch. Con los habitantes de México hablan castellano.

  • País:México/ Francia/ Holanda/ Alemania
  • Año:2007
  • Estreno:22/02/08
  • Duración:2h.22min.
  • Titulo original:Stellet licht
  • Distribuidora:Golem

Intérpretes

Elizabeth Fehr Madre
Jacobo Klassen Zacarias
Maria Pankratz Marianne
Miriam Toews Esther
Cornelio Wall Johan
Peter Wall Padre

Ficha Técnica

Dirección y guión Carlos Reygadas
Producción Carlos Reygadas, Jaime Romandia
Fotografía Alexis Zabe
Montaje Natalia López

Crítica

El hijo bastardo

Parece querer decir: "y, en el comienzo del mundo, eso era todo". Pero qué difícil es filmar el comienzo del mundo. Empieza por las nubes y las estrellas entre las ramas de los árboles. A continuación, asistimos al que quiere ser el primer amanecer de la historia. Se trata de dos árboles frondosos tras los cuales, de la línea del horizonte, emerge la luz. El que alguna vez haya contemplado un amanecer sabrá que las velocidades se han alterado. Se trata de un mecanismo en el que se quiere hacer extensible al público que no sepa mirar la irrupción de la "luz silenciosa". Reygadas ordena registrar el sonido de la naturaleza y subir el volumen de la pista para que se pueda identificar como silencio. Utiliza la cámara rápida para que se vea cómo la luz inunda el entorno.

Ésta es la distancia que separa al cineasta valiente del efectista, el manipulador, el impostor. Es muy diferente a lo que hacía Jean-Luc Godard en Nouvelle vague (1990) cuando salía al encuentro de los misterios del mundo filmando las ramas de los árboles, el movimiento de una ola, el paso de las nubes que ocultan el sol. Incluso en Hélas pour moi (1993) experimentó sobre el rostro de una mujer, partiendo de una imagen quemada a la oscuridad (al contrario que Kiarostami en Five, donde gradualmente el blanco se apodera de la pantalla). Carlos Reygadas en Luz silenciosa (Stellet licht, 2007) parece que se dio cuenta de esto, de que el milagro se encuentra de por sí en la propia naturaleza, en el paso de los días -a pesar de que en la forma evoque el origen de los tiempos-. Pero al contrario que en esta película, el verdadero milagro del cine es la posibilidad de registrar ininterrumpidamente un amanecer completo a tiempo real.

"La copia que Reygadas emprende de la luz y el encuadre -entre otras cosas- de Ordet no aporta nada: los misterios de la materia lumínica se revelaron ya en un blanco milagroso que este cine en color no es capaz de recoger por mucho que lo intente"

Todas las películas de Carlos Reygadas nos hacen sospechar que no se trata de una mirada limpia. Tanto en Japón (2002) como en Batalla en el cielo (2005) encontramos un interés por el feísmo. Cuerpos envejecidos, obesos, pesados en sus movimientos que han de desnudarse para ser contemplados por alguien que espera algo de ellos: no nos engañemos, no se trata de darles un lugar en el mundo, sino de obscenidad, morbo, atracción, olvido de que no se trata sólo de un cuerpo. En Luz silenciosa, hay que buscar un nuevo choque, una extrañeza, algo desconocido: ahora, una comunidad menonita de origen europeo asentada en México. Una lengua desconocida, el plautdietsch.

Recientemente, veíamos cómo Paz Encina en La hamaca paraguaya (2006) filmaba la llegada de la noche para una pareja de ancianos que hablaban en guaraní. Sin embargo, pronto nos daremos cuenta de que mientras Encina hace un cine de la resistencia sabiendo esperar a que la luz desaparezca y registra una lengua para que no se pierda, Reygadas se deleita ante el exotismo de los seres que transitan el mundo que él ha construido a su misma medida. Es exactamente igual que esa forma de considerar que el otro, el inmigrante, ha de adaptarse a la cultura de uno mismo. Es la cultura menonita la que se adaptará al universo Reygadas, no a la inversa.

¿Qué hay dentro del universo Reygadas? Como siempre sumisión, giros despiadados y grandes tragedias de familias rotas. Peleles que viven su mala fortuna en un mundo diseñado a base de caprichosos movimientos de cámara y orgásmicos círculos de luz. Adulterios castigados por la religión, (el autor) y con la propia muerte. Muecas dolientes y profunda insatisfacción. Godard, siguiendo a Rossellini, reclamaba "no una imagen justa, sino justo una imagen": era la precisión. Reygadas es un cineasta manierista, excesivo, incontrolable.

En la última parte de la película, procede a reescribir poco fructíferamente Ordet (1955) de Dreyer. En una época en la que la apropiación y la voluntad en el arte siguen llevándonos a múltiples nuevos caminos que nos hagan plantear su propia ontología, la copia que Reygadas emprende de la luz y el encuadre -entre otras cosas- de Ordet no aporta nada: los misterios de la materia lumínica se revelaron ya en un blanco milagroso que este cine en color no es capaz de recoger por mucho que lo intente.

Reygadas pertenece a la gran familia de los cineastas con trucos-sorpresa, de la que forman parte La soledad, de Jaime Rosales; La influencia, de Pablo Aguilera (a quien produce) o 4 meses, 3 semanas y 2 días de Christian Mungiu. Un cine con el disfraz de la radicalidad autoimpuesta, asfixiante y complaciente para todos, sometido exitosamente a las reglas de los premios festivaleros, donde el mundo parece un mero vehiculo para llegar a ellos. Al final, un atardecer acelerado que pretende decir: "y ése fue el trayecto del círculo, en el que Reygadas tomó el papel de Dios creador que al final se compadece de sus fieles". La luz vuelve a desaparecer en un clamoroso subrayado.

Francisco Algarín Navarro

Tráiler


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