Malena Alterio: "La televisión es un gimnasio para el actor" - cine | Kane 3

Malena Alterio: "La televisión es un gimnasio para el actor"

La fama le llegó con la exitosa serie Aquí no hay quien viva. Antes, Malena Alterio (Buenos Aires, 1974) ya había sido nominada al Goya a la Mejor Actriz Revelación por su trabajo en El palo (Eva Lesmes, 2001), además de haber tenido sus primeros contactos con el mundo del teatro. Precisamente este año ha vuelto a las tablas con Tío Vania, bajo la dirección de Carles Alfaro. En cine, vive su momento más dulce, encadenando películas como La torre de Suso (Tom Fernández, 2007), Casual day (Max Lemcke, 2007) o Una palabra tuya (Ángeles González Sinde, 2008); que le ha dado su primer protagonista en un largometraje. Con motivo del estreno de esta última, charlamos con otra excelente intérprete de la familia Alterio.

Por Manuel Barrero.

—Rosario es tu primer protagonista en cine, ¿qué se siente llevando el peso de una película importante como ésta?

—En principio mucha responsabilidad. Aparezco en todos los planos de la película, y da un poco de respeto. Pero una vez que empiezas, te olvidas de que eres la protagonista. Es una película más, en el sentido de que el compromiso es el mismo que cuando hago un secundario. Pero bueno, es especial, porque tienes oportunidad de contar más cosas, de aportar más acerca del personaje, hay más espacio.

—Me gustaría saber cómo ha sido el trabajo junto a Esperanza, y de qué forma ha podido influir el trabajo de la una en la otra.

-Cuando accedí a hacer la película, le pedí a Ángeles, casi le exigí a punta de pistola, que teníamos que ensayar muchísimo. Era fundamental, ya que es una historia que cuenta mucho acerca de la amistad de dos chicas. Pienso que una relación amorosa es más fácil de contar en el cine. Un polvo, una discusión, unas caricias... más o menos, está contada. Pero la relación de amistad está llena de códigos, gestos y cosas que se tienen que construir conjuntamente. Y para eso, hace falta mucho ensayo. Así que ensayamos, ensayamos y ensayamos. Esperanza y yo que, en principio, teníamos que ser amigas por contrato, terminamos llevando más allá esa amistad. Siempre pegada la una a la otra, y haciendo también trabajo de campo. Fuimos a los cantones, hablamos con nuestras colegas las barrenderas. Así que empezamos a rodar con los deberes bastante bien hechos.

—Dice la directora que la película trata diferentes temas, y que depende de quién sea el espectador, le da más importancia a unos temas o a otros. Para ti, ¿cuál sería el tema principal?

—Son muchos. Me gusta cuando habla de la amistad entre ellas, me gusta cuando habla de la espiritualidad, cuando habla de las condiciones laborales precarias, de la maternidad... No sé si me quedaría con un tema concreto, o con todos en general. Pero el tema que engloba a todos es el de la vida, y cómo nuestro pasado, nuestra historia, nuestras circunstancias pueden frenarnos para encarar de una manera más saludable el futuro. Rosario está anclada en su pasado, en su historia y en la vida que le ha tocado vivir. Tiene que aparecer Milagros en su vida para que se dé cuenta de que no todo es drama, y que uno puede mirar la vida con una sonrisa.

"Una relación amorosa es más fácil de contar en el cine. Un polvo, una discusión, unas caricias... más o menos, está contada. Pero la relación de amistad está llena de códigos, gestos y cosas que se tienen que construir conjuntamente. Y para eso, hace falta mucho ensayo"

—¿No crees que tu personaje al final cae en aquello de lo que siempre había querido huir? Aquello de conformarse con lo que te ofrece la vida...

—Yo creo que no. No sé cómo se verá desde fuera, pero mi intención era que se entendiera la evolución interna de Rosario. Ella reflexiona y piensa en todo lo que ha pasado. Cree que su actitud ante la vida no es la adecuada, y decide hacer borrón y cuenta nueva. Encara la vida de otra manera, y se va con la persona que realmente quiere, y no sólo porque sea lo que haya. De repente, abre los ojos.

—¿Cuánto hay de Malena en Rosario?

—Hay bastante. Todos nos hemos sentido así. En algún momento de nuestras vidas nos podemos sentir frenados por infinidad de cosas: nuestro pasado, nuestras circunstancias, por lo que nos rodea. Todo se ve trabado, y algo te impide ser feliz. No te voy a decir que siempre, pero sí me reconozco en algún momento de mi vida.

—¿No te recuerda, con sus matices, Rosario a la Belén de Aquí no hay quien viva? Siempre enfadada, un poco fracaso en la vida...

—Son muy distintos. Belén no tenía la hondura que tiene Rosario. Porque sí, Belén era una refunfuñona, pero podía expresar sus sentimientos. Podía discutir, gritar, patalear, y eso le permitía seguir adelante. Rosario, sin embargo, es un personaje que está trabado.

—El hecho de ser dos actrices bastante conocidas por la televisión, ¿crees que influirá para que la película tenga mayor aceptación en taquilla?

—Ojalá. Ser popular y conocida por la televisión, tiene sus pros y sus contras. Uno de los pros puede ser ese. Si hay gente a la que le gusta el trabajo de Esperanza en Camera Café o el mío en Aquí no hay quien viva y La que se avecina, y eso les anima a ir al cine, bienvenido sea. Ya nos encargaremos nosotras de que nos vean de otra manera. Porque no somos ni Cañizares ni Belén. Aquí somos Rosario y Milagros.

—Siempre hablas de la televisión con mucho cariño...

—Por supuesto.

—¿Qué te aporta este medio?

—La televisión es un gimnasio para el actor. Es un medio donde un actor se puede ejercitar diariamente. Puedes probar y medirte a diario. Te hace adquirir unas tablas que no puedes conseguir de otra manera, ni en otros medios. Yo estoy eternamente agradecida de mi paso por la televisión. Porque, además, te da popularidad. Y, sobre todo, la gente de la industria, que quiere contar contigo.

—Este año has vuelto a hacer teatro. La mayoría de intérpretes lo prefieren al cine o la televisión, ¿a ti también te pasa?

—No, no, no. Yo no prefiero ni teatro, ni cine, ni televisión. Me quedo con los tres. Cada uno te aporta cosas distintas. Es cierto que en el teatro hay más tiempo para ensayar, para probarse, para medirse. En la tele es todo muchísimo más rápido, y hay que resolver enseguida. En cambio, en el teatro, uno tiene tiempo para investigar. Esa parte me encanta. Y el hacer que cada día sea único e irrepetible, es un reto muy especial. Y solamente en el teatro se puede conseguir.

—Me parece asombrosa la naturalidad de tus trabajos. Igual que tu padre o tu hermano... ¿es algo genético?

—Yo creo que eso es trabajo. Los genes están muy bien, pero hay que trabajarlos. A lo mejor sí tiene que ver con un estilo, o una manera de encarar la profesión. Pero no sé... a lo mejor es genético y yo no lo sé.

—Estás en un magnífico momento, ¿qué nuevos retos te planteas?

—Pues seguir trabajando. Y mantener la ilusión y el cariño hacia esta profesión tan estupenda, a la que tengo el gusto y el honor de pertenecer. No soy una persona ambiciosa, en el sentido de tener aspiraciones de ir a Hollywood, por ejemplo. Sí me gustaría trabajar fuera, pero en Europa o Argentina. Pero bueno, con lo que me están ofreciendo, que son proyectos muy interesantes y bonitos, me doy con un canto en los dientes.

23/08/2008

PUBLICIDAD
BOLETÍN

¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?

> Regístrate

CONCURSO
Concurso
Kane3 y Avalon han sorteado DVD de Un soplo en el corazón (Louis Malle, 1971) y El señor de las moscas (Peter Brook, 1963).
CINE y DVD

Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD

Ver todas las películas
Copyright 2007 La hija de Laughton S.L.- Contacto - Publicidad - Nota legal