Mataharis

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Sinopsis

Última película de Icíar Bollaín, sobre la vida profesional y cotidiana de tres mujeres detectives:
Inés (María Vázquez), detective infiltrada entre los empleados de una compañía multinacional, ha llegado gracias a la colaboración de Manuel al meollo de una intriga laboral. Pero su investigación la coloca ante una complicada decisión sentimental y ética.
Eva (Najwa Nimri) que acaba de reincorporarse después de una baja maternal, compagina como puede el trabajo con la vida familiar cuando descubre que su pareja Iñaki le ha ocultado algo fundamental para el futuro de su relación. Carmen (Nuria González) la más experimentada de las tres, observa y graba el naufragio conyugal de Sergio, mientras parece no darse cuenta del fracaso de su propio matrimonio.
Desde la agencia de Valbuena estas tres profesionales de la vigilancia traspasan a menudo las fronteras de la intimidad ajena pero nadie les ha preparado para enfrentarse a sus propios secretos.

  • País:España
  • Año:2007
  • Estreno:28 septiembre 2007
  • Duración:1h.35min.
  • Distribuidora:Sogepaq

Intérpretes

Najwa Nimri Eva
Tristán Ulloa Iñaki
María Vázquez Inés
Diego Martín Manuel
Nuria González Carmen
Antonio de la Torre Sergio
Fernando Cayo Valbuena
Adolfo Fernández Alberto
Mabel Rivera Mujer engañada
Manuel Morón Samuel

Ficha Técnica

Dirección Icíar Bollaín
Guión Icíar Bollaín, Tatiana Rodríguez
Producción Santiago García de Leániz, Simón de Santiago
Producción ejecutiva Santiago García de Leániz
Fotografía Kiko de la Rica
Montaje Ángel Hernández Zoido
Música Lucio Godoy

Crítica

La mujer trabajadora

Si en los últimos años hay una etiqueta gastada (junto a la de cine indie), esa es la del llamado cine social. Dentro de este tópico se engloban trabajos de muy diversa naturaleza e índole, y sería un desatino intentar agrupar cosas tan dispares en un solo concepto. Lo único que tienen en común es una temática, que a su vez, también posee una extraordinaria diversidad. Sin embargo, hay algunos nombres que rápidamente salen a la palestra: gente como Ken Loach, a nivel internacional, o Fernando León de Aranoa, en el ámbito doméstico. En muchas ocasiones, las alusiones son claramente despectivas. Aun contando con un amplio respaldo por parte de un público fiel; sin embargo, hay otro sector que los critica sin piedad. Acusados de un excesivo maniqueísmo, de falso realismo, de repetir fórmulas hasta la extenuación, o hasta de exceso de edulcorante. Afirmaciones, en todo caso, que pueden ser acertadas o no, y muy discutibles según la ocasión. Pero lo que es indiscutible es que gran parte de culpa de sus éxitos se basan en una razón fundamental: son excelentes narradores, magníficos contadores de historias. Icíar Bollaín podría entrar dentro de este grupo (con sus seguidores y detractores). Cuenta buenas historias, magníficamente interpretadas, y con algunos temas de fondo como la inmigración (Flores de otro mundo, 1999), o el maltrato doméstico (Te doy mis ojos, 2003). Quizás sea su debut (Hola, ¿estás sola?, 1995), el trabajo menos ambicioso en ese sentido.

Pero no podemos perder de vista un aspecto fundamental en el trabajo de esta directora: sus películas siempre hablan, por encima de todo, de las relaciones de pareja. Y hace especial hincapié en los personajes femeninos. Bollaín no disimula su predilección por el retrato de mujeres, algo que por sí mismo no tiene por qué ser ni bueno ni malo. Como no lo es, tampoco, el cine de hombres, hecho por hombres. Aunque hay que destacar, que los personajes masculinos de sus películas no se reducen a simples estereotipos amenazantes (ni tan siquiera en Te doy mis ojos). La directora los cuida mucho, consiguiendo que sus películas no se conviertan en un ejercicio de feminismo recalcitrante, ni mucho menos.

"Bollaín hila muy fino para conseguir la adecuada verosimilitud en todas y cada una de las situaciones"

En Mataharis, las mujeres vuelven a ser protagonistas, vuelven las relaciones de pareja, vuelven los hombres en un importante segundo plano, y vuelve una temática social. Pero en esta ocasión se abre un pequeño abismo entre el tratamiento de unos temas y otros. Como ejemplo, sirva la historia más jugosa de las tres. La protagonizada por Eva (Najwa Nimri), que atraviesa una crisis de confianza en su matrimonio con Iñaki (Tristán Ulloa), un personaje superado por las circunstancias. Bollaín consigue volar muy alto a la hora de retratar sus problemas conyugales. Hila muy fino para conseguir la adecuada verosimilitud en todas y cada una de las situaciones (cada aparición de la hija es un portento de naturalidad), la relación está contada con exquisita sutilidad, plagada de pequeños detalles que la hacen tremendamente cercana y reconocible. Sin embargo, esa sutilidad desaparece cuando se trata de hablar del problema que tiene Eva para conseguir conciliar vida laboral y familiar. Esa denuncia se hace demasiado explícita y no encaja del todo bien con el resto del conflicto de la pareja.

La otra temática de índole social que nos muestra el filme, se presenta en la historia que protagoniza Inés, interpretada por una María Vázquez llena de naturalidad y sencillez. Aquí también tenemos historia de amor, pero se reduce a mera excusa argumental, para hablar de los conflictos laborales de una fábrica. Y, sobretodo, para hablar del conflicto interno que sufre la detective, que debe elegir entre sus aspiraciones profesionales y su ética personal. Pero esta lucha interna queda finalmente desdibujada, dentro de un contexto de disputa laboral muy esquematizado. Quizás se haya quedado algo coja debido al material que quedó en la sala de montaje...

Eso sí, hablando de montaje, hay que destacar la inmensa labor realizada para entrelazar las tres historias, sin que se resienta el ritmo en ningún momento. Técnicamente, la película posee una madurez que mejora notablemente a sus precedentes. Lo que no cambia es la magnífica dirección de actores. Todos rayan a un nivel altísimo, sobresaliendo (también porque tienen los mejores personajes) Nimri y Ulloa, que recuperan un grado interpretativo que hacía tiempo no les veíamos. Pero como digo, perfectamente acompañados por el resto del reparto. Y por la magnífica partitura compuesta por Lucio Godoy, una delicia, para una película que eleva bastante el nivel de cine español estrenado este año. A pesar de sus defectos.

Manuel Barrero

Tráiler


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