Paco León: "Mi sueño es hacer un buen musical" - cine | Kane 3

Paco León: "Mi sueño es hacer un buen musical"

Sus delirantes imitaciones de Raquel Revuelta en Homo Zapping le dieron una fama que ha mantenido con su rol de Luisma en la exitosa Aída. Pero detrás de este inquieto sevillano, hay mucho más. Los años de duro trabajo dan su frutos, y ahora Paco León vive un momento dulce. A su conocido trabajo en televisión, se le une la gira teatral por España con ¿Estás ahí?, y el estreno Dieta Mediterránea, lo último de Joaquín Oristrell. Y lo que le queda por delante.

Manuel Barrero

—Hasta ahora, no te has prodigado demasiado en el cine, ¿cómo os encontrastéis este proyecto y tú?

—A mí me mandó el guión Joaquín. Rápidamente, en cuanto lo empecé a leer, me identifiqué con un personaje de los dos masculinos que había. Era Toni, que era el que me ofrecía Joaquín, aunque no me lo hubiera dicho. Me gustó mucho la idea de hacer el personaje, me parecía un reto hacer un personaje que evolucionara durante 20 años.

—Tu personaje es el que pone el punto de cordura...

—Sí, es el más práctico, el que se enreda menos, y el que lo tiene más claro.

—¿Cómo lo encaraste?

—Me identifico mucho con lo positivo, porque el personaje es muy positivo. No se queja, él soluciona. Cuando hay problemas, él es el que da las soluciones. Y el que hace un cambio más drástico. De ser un tío muy convencional, de pueblo, cuyo deseo es tener una mujer y sus hijos, incluso que ella no trabaje; pasa a vivir como la parte femenina de una pareja, donde ella es la estrella, y donde la tiene que compartir con otro hombre. A mí ese giro me parece muy bonito, y muy valiente, desde él.

—Este es tu trabajo con mayor mayor contenido erótico. No te recuerdo otro...

—Es verdad que aquí hay desnudos y culos...

—¿Cómo te has sentido en este tipo de secuencias?

—Pues yo tenía muchas ganas... Verás, yo soy muy pudoroso, pero en esta película iba a cumplir mi fantasía de tener un trío con Olivia y con Alfonso. Después, rodando, desgraciadamente, no puedes disfrutar del sexo en absoluto. Ni siquiera de un desnudo. Estás allí supercortado y estás trabajando. Pero yo lo intenté, les dije: "chicos, esto hay que ensayarlo en nuestras casas o algo". Pero no me hicieron caso.

—¿Tendrías problema en hacer un desnudo frontal?

—No, si hace falta... pero me muero de la vergüenza, ¿eh? Pero si hace falta, el trabajo es el trabajo.

"Espero trabajar de esto mucho tiempo, el suficiente como para hacer muchas cosas y para ir consiguiendo un sitio en la profesión, y un prestigio como profesional. Que será más lento por ser cómico... no pienso renegar de la comedia. Soy cómico"


—En esta película, la comida tiene una gran importancia. ¿Tienes alguna favorita dentro de esta especie de subgénero?

—Hay películas de comida que me han gustado mucho. Deliciosa Martha, Ratatouille o El festín de Babette. Hasta Delicatessen, que es una de mis películas preferidas. No de comida, si no de un hambre de comida. Las películas de estómago tienen un plus sensorial, otra sensualidad.

—Y en el rodaje, ¿se comía tan bien?

—El catering no era como la película, pero sí, estaba bien.

—¿Y aprendistéis cosas sobre el tema?

—Aprendimos cosas, sobre todo Olivia, que tenía que manipular alimentos y moverse en una cocina con toda esa disciplina que hay en las escuelas de cocina, las cocinas de los grandes chefs... Pero yo disfrutaba más como comensal.

—Es evidente que tienes un don para la comedia, ¿qué se siente al hacer reír a tanta gente?

—Es muy gratificante, porque la comedia tiene una respuesta muy clara. En la televisión, grabamos con público, con lo cual notas cuando está y cuando no está. En el teatro, evidentemente, es superdirecto. Incluso en cine, aunque trabajes para el cámara o para el ayudante de dirección, tienes tu pequeño público. Lo que sí he descubierto últimamente con el teatro y otras cosas, es el placer del silencio. Cuando hay momentos melodrámaticos, y de repente, la gente se calla. Eso también da gusto. Creo que todo tiene su aquel.

—¿A qué cómicos admiras? ¿Quién te ha hecho reír más?

—Mucha gente cercana. Mis maestros más cercanos son Carmen Machi y Javier Cámara. Más antiguos... a mí el que más me ha hecho reír, y le tengo mucha admiración, aunque no es un cómico, no es actor; es Billy Wilder, como maestro de la comedia. Y toda la gente con la que ha trabajado, como Jack Lemmon. Kevin Kline me parece un actor maravilloso, de comedia y de todo. Hay muchos.

—Y hablando de Carmen Machi, ¿qué te parece su elección como presentadora de los Goya?

—Me parece maravilloso, porque ella es estupenda y seguro que lo hará superbien. Ahora, que es una papeleta gordísima.

-¿No te ves tú en un futuro presentando la Gala?

-Yo de mí, seguro que no. Si es de algún personaje... veo más a Raquel Revuelta, pero de mí, me daría mucha vergüenza.

—¿Qué piensas de la eterna maldición del cómico? Parece que hasta que un actor no hace cosas "serias", no se le toma en serio.

—Es verdad, el actor cómico... la comedia no tiene prestigio. Yo espero trabajar de esto mucho tiempo, el suficiente como para hacer muchas cosas y para ir consiguiendo un sitio en la profesión, y un prestigio como profesional. Que será más lento por ser cómico... no pienso renegar de la comedia. Soy cómico.

—Yo es algo que no entiendo, porque me parece mucho más complicado hacer reír...

—Lo otro también es complicado, y a mí me cuesta. Me gustaría seguir haciendo otro tipo de personajes, pero en la comedia hay mucho que hacer todavía.

—¿Qué tal la experiencia en el teatro?

—Muy bien. Me han nominado a los Fotogramas, y me ha hecho mucha ilusión. Era un trabajo que me apetecía hacer. Sobre todo, cambiar de ritmos de trabajo. En la tele va todo tan rápido... en el cine, por mucho que te lo prepares, también es una cosa frenética. Y lo bueno que tiene el teatro es que puedes preparar una función con meses, una comida a fuego lento. Yo estoy muy contento con el trabajo del teatro.

—Los actores siempre habláis muy bien del teatro...

—Da mucho gusto, la comunicación con el público es superdirecta, es muy emocionante. En el cine y la tele, entre tú y el espectador hay mucha gente por medio. Pero allí, no. En el teatro está muy cercano. Pero el lujo que he tenido este año es haber podido estar en las tres cosas, hacer cine, televisión y teatro. Y todo dignamente.

—¿Y qué te queda?

—Hay muchas cosas. Mi sueño, como cualquier actor, es hacer un buen musical de cine. Todo el mundo quiere, y nadie lo hace. Es muy difícil hacerlo bien. Y hacer drama, y hacer de malo... lo que dicen todos los actores.

—¿Cuánto tiempo llevas viviendo fuera de Sevilla?

—Casi 10 años.

—¿Y qué echas de menos de allí?

—Los desayunos. No hay tostadas con nada en los sitios. Un desayuno en Sevilla no tiene nada que ver. Tostada con lo que quieras ponerte... aquí te ponen un pan bimbo a la plancha, pero no es lo mismo...

—¿Y qué cosas no echas de menos?

—Nada, porque incluso los tópicos que te cansan un poco cuando vives allí, los echas de menos. Y yo estoy deseando de estar en la Feria y la Semana Santa.

—Yo, cuando vivía allí, huía de la Semana Santa...

—Yo también, pero como llevo mucho tiempo... la recomiendo y me sorprendo a mí mismo diciendo: "tienes que ir, porque es muy bonita".

—Desde hace unos años, han surgido una serie de directores sevillanos como Jesús Ponce, Alberto Rodríguez, Santi Amodeo... ¿qué te parece este movimiento?

—Me parece necesario. Hay mucha gente allí, con mucho talento, y me parece lógico y necesario que se haga industria allí. La mayoría de los actores nos tenemos que ir para hacer cosas, y está bien que no haya que irse de Andalucía para hacer cine.

—¿Te gustaría trabajar con alguno de ellos?

—Sí. De hecho, son amigos. No hemos trabajado nunca, no sé, porque no ha surgido. Porque ellos hacen cine muy idependiente, yo soy muy medático para ellos (risas). Pero bueno, no sé, seguro que trabajaremos juntos.

—Siempre me ha parecido Sevilla una ciudad muy cerrada, y desaprovechada en el aspecto cultural.

—Yo creo que hay muchas manifestaciones artísticas muy potentes, y es muy difícil luchar contra eso. En Sevilla está el Barroco, los toros, la feria y la Semana Santa. No hay un espectáculo teatral mejor que la Semana Santa. Ni una película más emocioante que una corrida de toros, que puede pasar de todo. Pero también creo que sale mucha gente queriendo hacer vanguardia, huyendo y renegando un poco de eso; queriendo que Andalucía es otra cosa. Ahora, todo pasa por un apoyo de la televisión andaluza y el Gobierno andaluz. Cuando se decidan a apoyar eso, habrá. Porque talento y gente, hay de sobra.

"Mis maestros más cercanos son Carmen Machi y Javier Cámara. Más antiguos... a mí el que más me ha hecho reír, y le tengo mucha admiración, aunque no es un cómico, no es actor; es Billy Wilder, como maestro de la comedia"


"Aída". © Teresa Peyri. Telecinco

—Me gustaría que nos hablaras de Ácaros...

—Mi fracaso, mi fracaso. Sí, fue un fracaso total. Fue una cosa hecha con mucho cariño, pero es muy difícil hacer un producto de tele.

—Tú lo sientes como fracaso...

—Sí totalmente, y aceptadísimo. Ya hice mi autocrítica...

—¿Artístico también?

—Había cosas muy bonitas en esa serie. Mi autocrítica es que creo que hice demasiadas concesiones a la producción y a la cadena, y se desvirtuó el producto. Era un producto minoritario, bastante friki y del que me siento orgulloso, aunque no funcionara. No era una cosa para la televisión. Igual en internet, o en otro tipo de formato... Pero yo me lo pasé muy bien. Hicimos cosas muy locas y gamberras. Y bueno, no funcionó, porque no funcionó.

—¿Te gustaría hacer algo similar?

—Sí, hombre, me han quedado ganas. Esto no, porque ya estuvo. Pero yo creo que terminaré dirigiendo. Porque, para bien o para mal, soy bastante creativo y bastante mandón. Me gustaría hacer las cosas a mi manera. Y supongo que algo...


—¿Un largo?

—Yo no quiero ser director, porque soy actor claramente. Pero un actor que dirige en un momento dado, no me importaría. O guionizar, también. Me gusta escribir, o meterme en proyectos donde uno pueda aportar más que como simple intérprete.

—En tu carrera ha habido varios momentos claves, ¿con cuál te quedarías?

—Aunque para mí todo ha sido bastante paulatino en mi carrera, el salto mediático fue con Homo Zapping, con Raquel Revuelta. En un elenco anónimo, y de repente, que haya un personaje que "pete", eso es muy democrático. Y el Luisma también fue un salto que supe aprovechar.

—Tienes algún sketch favorito de los que hiciste para Homo Zapping?

—Yo disfrutaba mucho los del Rubén y la Jessi, que era la pareja que hacíamos de El Diario de Patricia. Y los de Raquel, hay muchos. La pasión de Cristo era uno de los que más me gustan.

06/02/2009

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