Chema (Gorka Otxoa) lo ha dejado con su novia de toda la vida porque cree que puede aspirar a algo mejor, pero de momento no está teniendo éxito en sus escaramuzas nocturnas. Por eso, cuando conoce a Claudia (Sabrina Garciarena), una argentina recién llegada a Bilbao, cree que su suerte ha cambiado.
Ella es divertida, está cañón, y lo que es más importante, parece muy interesada en él. El problema aparece cuando se hace evidente que Claudia sí que quiere a Chema, le quiere mucho, mucho... pero "como amigo".
En ese momento Chema tendrá que decidir: o pasar de una chica con la que no tiene ninguna posibilidad o esperar agazapado y estar alerta a la primera oportunidad que surja para entrarle a Claudia.
| Gorka Otxoa | Chema |
| Sabrina Garciarena | Claudia |
| Óscar Ladoire | Tío Jaime |
| Kiti Manver | Gloria |
| Julián López | Rubén |
| María Asquerino | Sra. Begoña |
| Michel Brown | Sebastián |
| Ernesto Sevilla | Primo |
| Bárbara Santa Cruz | Elisa |
| Dirección | Borja Cobeaga |
| Guión | Borja Cobeaga y Diego San José |
| Fotografía | Alfonso Postigo |
| Montaje | Raúl de Torres |
| Música | Aránzazu Calleja |
| Producción | Tomás Cimadevilla y Mercedes Gamero |
| Producción Ejecutiva | Tedy Villalba y María Angulo |

Manuel Barrero
En 2005 Nacho Vigalondo acudía a la ceremonia de los Oscar con 7:35 de la mañana (2003). Dos años después, Borja Cobeaga repetía la hazaña de ser nominado con Éramos pocos (2005). Compañeros en la productora Arsénico P.C., el paralelismo entre sus carreras es más que evidente. Ahora se estrena el debut en el largometraje de Cobeaga, un año después de que lo hiciera Vigalondo. Y lo que es más importante, ambos se mueven con soltura en un terreno de difícil acceso: el talento.

Pagafantas es una película plagada de limitaciones, no lo vamos a negar. Pero posee dos virtudes claves: simpatía y coherencia. Una cantidad respetable de chistes certeros se unen a una lógica interna apabullante. No resulta sencillo encontrar trabajos tan sensatos, acostumbrados como estamos a comedietas del tipo Fuga de cerebros (Fernando González Molina, 2009).
Cobeaga hace emerger la figura del llamado pagafantas en todo su (no)esplendor. Así es la realidad de la clase de hombre que protagoniza esta historia. Aspirar al amor de una mujer volcánica y explosiva es una quimera, por mucho que el cine se haya empeñado en hacernos creer lo contrario. Los cuentos de hadas para muchachos apocados o poco agraciados no son más que eso... cuentos. Para conquistar a una chica del tipo que estamos hablando siempre hace falta ese algo más.
"Pagafantas posee dos virtudes claves: simpatía y coherencia. Una cantidad respetable de chistes certeros se unen a una lógica interna apabullante"

Como no podía ser de otra forma, Cobeaga utiliza el humor para hablar de una realidad que se mueve entre lo triste y lo patético. A pesar de su irregular acabado, nos encontramos con una comedia con un nivel muy por encima de lo que se suele hacer en nuestro país durante los últimos años. El director consigue integrar un sutil poso amargo dentro de una comedia con un encanto nada desdeñable.
A ello contribuye también el buen hacer de su estupenda pareja protagonista. Gorka Otxoa se revela como auténtico motor (¡y qué motor!) de un film que lleva en volandas hasta su terreno. Magnífica creación, con la que es capaz de controlar a su excesiva partenaire, la huracanada Sabrina Garciarena. Entre ellos se crea la (no)química necesaria. El tono justo se encuentra gracias al equilibrio logrado entre el enamoramiento de él, y el cariño fraternal que siente ella.
Por si fuera poco, las presencias de Óscar Ladoire y Kiti Manver dan aun más consistencia a esta agradable película. Versión madura del pagafantas, el personaje de Ladoire es un simpático romántico trasnochado. En ocasiones, demasiado en la caricatura, su aportación no deja de ser fundamental para el desarrollo del film. Y es que, como demostró en sus anteriores trabajos de corta duración, Cobeaga se encuentra cómodo en el retrato de personajes de edad avanzada.

En su corta trayectoria, ya han salido a relucir (siempre en clave cómica) temas como la soledad de la tercera edad o el machismo. Ahora, en una propuesta que se intuye más autobiográfica, se mete en el terreno de las dificultades para entablar relaciones sentimentales satisfactorias. Pagafantas tiene unas modestas pretensiones que cumple de forma más que digna.
Que sí, la película tiene por pulir mil y un defectos (empezando por un título tan poco atractivo como el concepto que representa). No es redonda, ni mucho menos. Pero detrás de la cámara encontramos a alguien con talento. Se apuntan buenas maneras en el difícil arte de hacer reír. Y es que Cobeaga construye sus comedias sobre el terreno del drama y la tristeza. Es decir, el que siempre ha sido el mejor camino para conseguir una buena carcajada.
02/06/2009
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