El Capitán Charles "Chuck" Baker es un astronauta americano que aterriza en Planet 51 pensando que es la primera persona en pisar el planeta. Para su sorpresa, descubre que el planeta está habitado por pequeñas criaturas verdes que viven felizmente en un mundo plagado de cercas blancas, reminiscencia de la alegre inocencia de la América de los años 50, y cuyo único temor es el de ser invadidos por alienígenas... ¡como Chuck!
Ayudado por su compañero robot "Rover" y su nuevo amigo Lem, Chuck tendrá que abrirse camino a través del deslumbrante, aunque desconcertante paisaje de Planet 51 para no convertirse en pieza permanente del Museo Espacial de Invasores Alienígenas de Planet 51.
Planet 51 es una comedia alienígena de aventuras a nivel galáctico que gira en torno al Capitán Charles "Chuck" Baker, astronauta americano que aterriza en Planet 51 pensando que es la primera persona en pisar el planeta.
| Dwayne "The Rock" Johnson | Chuck |
| Jessica Biel | Neera |
| Justin Long | Lem |
| Seann William Scott | Skiff |
| Gary Oldman | Grawl |
| John Cleese | Kipple |
| Dirección | Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Martínez |
| Guión (con la colaboración de Etan Cohen) | Joe Stillman |
| Producción | Ignacio Pérez Dolset y Guy Collins |
| Producción Ejecutiva | Peter D. Graves, José A. Rodriguez y Michael Ryan |
| Montaje | Alex Rodríguez |
| Música | James Seymour Brett |

Nacho Cabana
Vaya por delante, antes de cualquier comentario crítico, que el acabado técnico de Planet 51 no tiene (aunque haya llegado tarde para las tres dimensiones) nada que envidiar al de los largometrajes animados de Pixar o DreamWorks. El modelado, la iluminación, los movimientos de cámara, los fondos, la gestualidad de los muñecos, las texturas, el color, etc, están tan logrados como en cualquier película de los estudios arriba citados, siendo incluso superior al de la franquicia helada de Fox. Los casi 60 millones de dólares invertidos a través de la empresa de videojuegos creadora de la popular saga Commandos alejan Planet 51 del terreno del quiero y no puedo en el que se suele mover la animación española e incluso europea. Se va a estrenar casi a la vez en 170 países, incluido EE.UU como si de un producto de una major se tratara. Y su acabado técnico lo merece.

Planet 51 tiene uno de esos conceptos claros y resumibles en una sola frase que tan bien ayudan a vender una película en cualquier estadio de su realización: "Los humanos invaden a los alienígenas". Planet 51 intenta hacer con el cine de invasiones extraterrestres lo que Shrek (con quien comparte guionista, Joe Stilman) planteó en su momento con los cuentos de hadas: invertir los roles tradicionales en este tipo de relatos.
En la exitosa franquicia de DreamWorks los tradicionalmente malvados (ogros, brujas) se tornaban en héroes de la función mientras que los habitualmente defensores del bien (príncipes, princesas) pasaban a ser los villanos. Y es aquí donde Planet 51 comete un error descomunal que lastra todo el potencial dramático y cómico de la película. Para que un concepto así funcione, es necesario (amén de obvio) que los humanos sean los malos de la película y el planeta invadido por nuestra raza lo más diferente posible de la Tierra.
"A medio camino de casi todo excepto en lo que a ambición técnica se refiere, Planet 51 será un hito en la animación española"

Y no es así. Resulta que el Planeta 51 del título es como una ciudad estadounidense en los años 50 (convenientemente tuneada con elementos alienígenas) y que el único humano invasor es un pedazo de pan. ¿Hacia dónde deriva entonces la película? Pues a un cruce entre ET y Goomer. Con la primera roza el plagio (especialmente en la secuencia de los disfraces) mientras que con el cómic de Ricardo y Nacho comparte el diseño de las criaturas pero no su mirada irónica sobre nuestra sociedad.
Planet 51 maneja su cóctel de referencias de forma mucho más torpe y elemental que, por ejemplo Monstruos contra alienígenas, cinta con la que tiene más de un punto de contacto. Usa a un clon de WALL-E y a un perro con forma de Alien exclusivamente para hacer gracias al más clásico estilo Disney e intenta (tímida y puntualmente) una doble lectura para el espectador adulto que sólo en un par de gags consigue.

A medio camino, pues, de casi todo excepto en lo que a ambición técnica se refiere, Planet 51 será un hito en la animación española. Aunque tengo la sensación de que sus responsables han considerado a su audiencia potencial mucho menos inteligente que lo que sus modelos de referencia suelen presuponer.
Un pecado que con semejante presupuesto no deberían haber cometido.
21/10/2009
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