Regreso a Normandía (Retour en Normandie) - crítica | Cine Kane 3

Regreso a Normandía

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Sinopsis

En 1975, Nicolas Philibert, un joven ayudante de dirección, participó en la excepcional aventura que supuso la película de René Allio Yo, Pierre Rivière, habiendo matado a mi madre, mi hermana y mi hermano..., inspirada en un crimen que tuvo lugar en Normandía hace 140 años. Esta película debía su singularidad y belleza al hecho de que los miembros del equipo artístico eran los propios granjeros de la región.

Treinta años después de rodar aquella película, Nicolas Philibert decide reencontrarse con los actores. Algunos ya no viven y otros han emigrado pero en un absoluto proceso de investigación, Nicolas Philibert intenta recuperarlos para que nos hablen sobre su vida y nos cuenten cómo les ha afectado su participación en aquella película.

  • País:Francia
  • Año:2007
  • Estreno:28 de marzo 2008
  • Duración:1h.53min.
  • Titulo original:Retour en Normandie
  • Distribuidora:Karma Films

Intérpretes

Anne Borel Anne Borel
Claude Hébert Claude Hébert
Nicole Picard Nicole Picard

Ficha Técnica

Dirección Nicolas Philibert
Producción Serge Lalou, Gilles Sandoz
Fotografía Katell Djian, Nicolas Philibert
Montaje Nicolas Philibert
Música André Veil, Jean-Philippe Viret

Crítica

La magia del cine

Si hay algo que caracteriza la obra de Nicolas Philibert, es su desbordante humanismo. Las personas, su relación con el mundo, y la conexiones que él mismo establece con ellos. Sólo hay que ver su exitosa anterior obra, Ser y tener, para darse cuenta de ello. Pero hay más, está Le Pays des Sourds, por poner otro ejemplo. Uno más de una filmografía enraizada en el terreno de la no ficción. Parece clara la búsqueda de autenticidad, y la avidez por conocer y explorar al ser humano, en todas sus dimensiones posibles.

Quizás, el origen de todo esto haya que buscarlo en Yo, Pierre Rivière, habiendo matado a mi madre, mi hermana y mi hermano... (René Allio, 1975). En ella, un joven Philibert ejerció como ayudante de dirección, en una experiencia que marcó su vida; tal y como él mismo cuenta. No en vano, vuelve a los lugares en los que se rodó aquel film, tras más de 30 años.

En aquella ocasión, él tuvo que convencer a los habitantes de la región para que participaran en el film de Allio. De hecho, ninguno de los protagonistas era profesional. La película está basada en el libro escrito por el auténtico Pierre Rivière, que asesinó a parte de su familia en la Normandía del siglo XIX. Una peliaguda historia que debían representar lugareños sin ninguna experiencia.

Y entonces, surgió la magia del séptimo arte. El contacto entre los profesionales del cine y los granjeros del lugar, creó un estrecho vínculo entre ellos, suponiendo una inolvidable experiencia para todos los que se embarcaron en aquella aventura. En sus primeros minutos, Regreso a Normandía destila un apabullante amor por el cine. Un medio que se convierte en nexo de unión, en comunicador entre dos maneras distintas de entender la vida. Los testimonios de aquellos que participaron, no dejan lugar a las dudas: aún se sienten fascinados por el recuerdo de aquel acontecimiento. Quizás sus vidas, en la práctica, no variaron demasiado para la mayoría de ellos. Pero en su interior, todos sienten que aquel rodaje les transformó.

Aunque todo esto, queda claro en los primeros minutos. A Philibert le gusta mucho la improvisación, y que la película se vaya construyendo por sí misma y por sus protagonistas. En general, en el terreno del documental, éste es un factor decisivo. Si además, como es el caso, se juega con la menor información previa posible, el control del autor sobre la obra se reduce al mínimo. En esta ocasión, el interés para el espectador decrece de forma alarmante, a partir de las primeras declaraciones de cada participante.

Se hace muy complicado mantener el nivel de expectación en la audiencia. Y es que hablamos de una película muy personal, en la que su director realiza un apasionante doble viaje: el espacial y el temporal. Un viaje en el que le podemos acompañar, en el que podemos hasta disfrutar, pero en el que jamás podremos sentir lo que él siente. Frente a la universalidad de temas como la educación o la infancia, tratados en su anterior filme; ahora se mueve en terrenos mucho más íntimos y particulares.

"En sus primeros minutos, Regreso a Normandía destila un apabullante amor por el cine. Un medio que se convierte en nexo de unión, en comunicador entre dos maneras distintas de entender la vida"

En el último tramo, el realizador se reserva una última sorpresa que eleva un tanto el decreciente nivel de interés. La búsqueda de Claude Hébert (que interpretó a Pierre Rivière), el único que hizo carrera en el cine, aunque fuera corta. Ya que desapareció del mapa, sin dejar muchas pistas. Se juega hábilmente con el suspense y el halo de misterio creado alrededor de su figura, en contraste con la sensación que provoca cuando, definitivamente, nos lo encontramos en pantalla.

Innumerables son los ejemplos de películas que han cambiado la vida de un pueblo, un lugar o una región. De hecho, ya hay un documental que emprendió un viaje similar. En Innisfree (José Luis Guerín, 1990), el director va en busca del mito, y de lo que hoy en día, supone para aquel pueblo la participación en una de las películas más alabadas de todos los tiempos. La película que hizo Allio no tiene la fama que posee El hombre tranquilo (John Ford, 1952). Ni los lugareños normandos pueden explotar como atracción turística su región, con el pretexto de que allí se hizo cine. Las consecuencias, los cambios y las huellas, son mucho más íntimas y personales. Ahí está la magia.

Manuel Barrero

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