Rudo y cursi

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Sinopsis

Beto (Diego Luna) y Tato (Gael García Bernal) Verdusco son dos hermanos que trabajan en una plantación de plátanos. También son miembros del equipo de fútbol local. A Beto le apodaron "Rudo" por su personalidad y su forma de jugar. Sueña con convertirse en futbolista profesional, pero Tato sueña con ser un cantante famoso. Ambos comparten un deseo: construir una casa para su madre Elvira (Dolores Heredia).

La suerte les sonríe cuando "Batuta" (Guillermo Francella), un ojeador de fútbol, los descubre por casualidad. Tato es el primero en mudarse a la gran ciudad y en convertirse en la estrella del Deportivo Amaranto, donde su curioso estilo le vale el apodo de "Cursi". Beto se siente traicionado, pero al cabo de poco tiempo le ficha el Atlético Nopaleros para defender la portería. Con ambos en la cima de la gloria, los rencores parecen olvidados, pero la tregua es de corta duración.

Intérpretes

Gael García Bernal Tato "Cursi" Verdusco
Diego Luna Beto "Rudo" Verdusco
Guillermo Francella Darío "Batuta" Vidali
Dolores Heredia Elvira
Adriana Paz Toña
Jessica Mas Maya
Salvador Zerboni Jorbe W
Tania Esmeralda Aguilar Nadia

Ficha Técnica

Dirección y guión Carlos Cuarón
Producción Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro
Fotografía Adam Kimmel
Montaje Alex Rodríguez
Música Felipe Pérez Santiago
Supervisión Música Annete Fradera

Crítica

Más cursi que rudo

Manuel Barrero

Tres de los más conocidos cineastas mexicanos (Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro) han unido fuerzas para, desde la producción, seguir afianzando la posición privilegiada que el cine mexicano tiene en el mundo. Carlos Cuarón (hermano de Alfonso) ha sido el primer beneficiado tras la creación de Cha Cha Cha, productora que arropa su debut en el largometraje. A la sombra de su hermano, Carlos ha desarrollado una carrera sin mucho ruido; en la que hay un buen número de cortos, y en la que ha compartido escritura con el que ahora ejerce de fraternal productor.

Y, precisamente, sobre la rivalidad entre hermanos versa Rudo y Cursi. Un film que se sirve del fútbol como (discutible) metáfora de la vida. La falta de rigor en el devenir futbolístico de los dos protagonistas denota el papel circunstancial que el deporte desempeña en esta obra. Aunque, eso sí, hay que reconocer que las secuencias en los terrenos de juego son de lo mejor que se ha rodado sobre el particular en mucho tiempo.

Cuarón tiene la virtud de mostrar muy poco y sugerir mucho. Consciente de las limitaciones que siempre ha tenido el cine a la hora de captar la esencia futbolística, la opción tomada resulta brillante y efectiva. Pero como decíamos, la lucha deportiva entre hermanos queda en anécdota. Al menos, queda como representación de una disputa mucho más general. El eterno enfrentamiento entre hermanos; que aquí ya está presente desde el título, contraponiendo de forma evidente a dos antagonistas (aunque, al final, no lo sean tanto).

"Bajo la apariencia de película más o menos ligera, se esconde un retrato general de una sociedad que no sale demasiado bien parada. Pero se pierde Cuarón en el exceso de costumbrismo y el humor de medio pelo"


La figura que pone algo de equilibrio entre ambos es la del representante, una de esas extrañas profesiones creadas en los últimos tiempos. Su otra función, la de narrador, es definitivamente prescindible. Sus apuntes se limitan a una sarta de tópicos sobre el fútbol y la vida, entorpeciendo la narración de forma casi grotesca.

Y el simbolismo del juego como forma civilizada de enfrentamiento entre hermanos, la reflexión sobre el carácter fraticida de la humanidad se queda en esbozo que no llega a nada; ya que el film se dedica a hablar de cosas algo más (relativamente) mundanas. Las diferencias entre la gran capital y la zona rural, las corruptelas presentes en cualquier lugar en el que se mueva dinero, o la vacua felicidad y el éxito superfluo; son algunos de los temas que aparecen con pertinaz obstinación.

Como ya sucediera en sus guiones anteriores, bajo la apariencia de película más o menos ligera, se esconde un retrato general de una sociedad que no sale demasiado bien parada. Pero se pierde Cuarón en el exceso de costumbrismo y el humor de medio pelo. Queda poco más que una comedia pintoresca que pretende trasfondo triste y desalentador. No consigue el director que el poso amargo impregne la esencia misma del film.

Ni tan siquiera el pretendido final infeliz (que no lo es tanto) llega a calar realmente. Se impone el espíritu de reunión festiva entre amigos, actores/directores/productores, por encima del resultado de una obra demasiado endeble. Aun agradeciendo que Cuarón no utilice el tono afectadamente grave usado por algunos de sus mentores, tampoco hace falta irse al otro extremo.

23/04/2009

Tráiler


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