Michael Moore, pregunta directamente a sus compatriotas norteamericanos "¿Qué es lo que no funciona en nosotros?". Moore muestra que la salud de los Estados Unidos se sitúa en la última posición entre las naciones desarrolladas, pese a ser la más cara por persona en relación a la de cualquier otro sistema sanitario del planeta.
Moore busca respuestas en Canadá, Gran Bretaña y Francia, donde todos los ciudadanos reciben atención médica gratuita. Por último, Moore reúne a un grupo de heroicos trabajadores que contribuyeron al rescate en la tragedia del 11 de septiembre que ahora sufren enfermedades debilitantes y que no pueden recibir atención a domicilio, y les lleva a un lugar de lo más insospechado donde reciben la tierna atención que resulta inexistente en la nación más rica de la Tierra.
| Michael Moore | Michael Moore |
| Tony Benn | Tony Benn |
| Reggie Cervantes | Reggie Cervantes |
| George W. Bush | George W. Bush (archivo) |
| Bill Clinton | Bill Clinton (archivo) |
| Richard Nixon | Richard Nixon (archivo) |
| Dirección y Guión | Michael Moore |
| Producción | Michael Moore y Meghan O´Hara |
| Producción Ejecutiva | Anne Moore, Bob Weinstein, Kathleen Glynn y Harvey Weinstein |
| Fotografía | Andrew Black |
| Montaje | Geoffrey Richman, Christopher Seward y Dan Swietlik |
| Música | Erin O´Hara |

Manuel Barrero
Dos años ha tardado Sicko en llegar a las pantallas de nuestro país. El gran absurdo de la distribución española no conoce límites. En los tiempos en los que vivimos, gran parte de su público potencial ya ha visto la película a través de otros medios. El por qué no se estrenó recién salida del horno, cuando el fenómeno Michael Moore aún estaba en pleno apogeo, es todo un misterio. Un estreno desfasado para alguien que ya se está quedando desfasado en sí mismo.

Y es que Moore es un director cuya forma de hacer cine padece de un inmovilismo casi absoluto. No existe apenas evolución entre sus distintas obras, intercambiables películas que se diferencian casi exclusivamente por el tema objeto de denuncia (en el fondo, ni eso). Aunque algo sí le tenemos que reconocer en esta ocasión a Moore: parece que al fin ha comprendido que su omnipresencia no es imprescindible.
No cambia, sin embargo, su espíritu manipulador. Resulta obscena, e impropia de un director con un mínimo de tacto, la forma de acercar la cámara cada vez que el llanto aparece en alguno de sus entrevistados. Este tipo de sentimentalismo barato (incluye música para la ocasión) es una de las principales debilidades que siempre ha mostrado el realizador de Michigan.
"Como documento panfletario, cumple su cometido. Como obra cinematográfica, demasiado inmadura"

No hay necesidad de recurrir a la pornografía sentimental para que la denuncia sea efectiva. Cada testimonio, cada dato, cada comparación; se bastan por sí mismas para desenmascarar un sistema corrupto. En el autor, en su buen gusto y sensibilidad, está la facultad para usar el montaje de forma responsable y madura.
Por cierto, una de las virtudes que sí tenían sus anteriores películas es que trataban de contemplar el punto de vista de la otra parte, de los "malos". Aunque no consiguiera hablar con ellos, o aun manipulando a su antojo en la edición; siempre han estado presentes. En Sicko, a pesar de ser la película de Moore con más material grabado, no aparece intento alguno de ponerse en contacto con los denunciados.

De hecho, hay una interesante reflexión en la que el director podría ahondar mucho más. ¿Por qué el ciudadano estadounidense acepta un sistema sanitario tan demencial? Se esbozan ciertos pensamientos e ideas que la comunidad política ha conseguido instaurar en el seno de la sociedad, pero se echa de menos más profundidad en las razones que defienden la comercialización de la salud. Hubiera sido especialmente estimulante algún intercambio de ideas.
Moore dedica casi toda la segunda mitad del film a explotar una idea que ya utilizó en Bowling for Columbine. Allí, traspasaba la frontera canadiense para comprobar cómo un país tan próximo era capaz de vivir sin armas. Vuelve a hacerlo en Sicko, para comprobar cómo funciona el sistema sanitario de los canadienses. El autor amplia su curiosidad, y de forma tan populachera como efectiva; se va de gira por Francia, Gran Bretaña y Cuba.

De forma nada casual, deja para el final deja a la isla caribeña, con todas las connotaciones que conlleva; y por el golpe de efecto que supone asociar el corrupto sistema sanitario en USA, los héroes del 11-S, y el comunista sistema cubano. Otra vez, haciendo distinciones simplistas, pero contundentes y entendibles para un público al que el director no considera lo suficientemente adulto.
No, Michael Moore no considera que la sociedad estadounidense sea madura. Incluido él. Y su cine. Su película alza la voz de forma contundente, plantea cuestiones de gravedad, y en ella se apuntan jugosas reflexiones. Como documento panfletario, cumple su cometido. Como obra cinematográfica, demasiado inmadura.
29/04/2009
Enlaces relacionados¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas