Benicio del Toro construye una viva interpretación del Che Guevara. Steven Soderbergh y Benicio del Toro, acompañados de los productores y de parte del reparto internacional, han presentado en Madrid la primera de las dos películas que sobre los años revolucionarios de Ernesto Guevara han recreado director y protagonista.
Por Nuria Dufour

Divida en dos mitades autónomas, la primera, Che, el Argentino, narra su encuentro con Fidel Castro en México y los algo más de dos años que el doctor Guevara pasó en las montañas de la isla caribeña luchando por la revolución. De la segunda, Guerrilla, centrada en los meses que vivió en Bolivia, el productor español no ha concretado la fecha de su estreno, aunque sí ha adelantado que no van a dejar pasar muchos meses entre ambas cintas.

El asesoramiento directo del periodista norteamericano Jon Lee Anderson y las investigaciones que recoge en su libro Che Guevara, una vida revolucionaria, fueron en palabras de Soderbergh "muy útiles a la hora de encontrar matices para el personaje, además de descubrir las relaciones de la gente que rodeaba al Che, que no aparecen en ningún otro libro". No en vano, Jon Lee Anderson es el único biógrafo de la figura del Che que ha tenido acceso a los archivos del gobierno cubano y que ha contado con la colaboración de la viuda del revolucionario. El reto se iniciaba complicado. Años de investigaciones, siete, y búsqueda de financiación (Tele 5 es una de las empresas coproductoras) han culminado con una película de la que sus responsables se muestran muy satisfechos.
"Como actor es difícil cómo se llega a un personaje", afirma del Toro. El protagonista, metido también a productor, vio fotografías, tuvo la oportunidad de conocer a mucha de la gente que se relacionó con el Che, leyó bastante y se llegó a "cubrir de miedo por la responsabilidad", pero cuando Soderbergh le dijo que aunque iban a intentarlo, era imposible hacer el personaje del Che, incluso la película, el actor se relajó y, en tono jocoso, justifica "sabiendo que es imposible, se le quita a uno el miedo".
"Cuando andamos por la vida justificamos nuestros actos para nosotros mismos, entonces yo tengo que respetar el punto de vista del personaje y su manera de ser"- Soderbergh

Los españoles Elvira Mínguez y Unax Ugalde, el mexicano Demian Bichir (Fidel Castro), el brasileño Rodrigo Santoro (Raúl Castro) y el cubano Vladimir Cruz están encantados con el resultado. Para Ugalde "ha sido una gran aventura rodar en Puerto Rico durante dos meses y medio. Fue una preparación cortita, pero muy intensa y el trabajo con el director, muy cercano. El ha confiado mucho en los actores". A lo que Mínguez añade "ha sido una master class el rodar con Steven [Soderbergh] y tener al lado a Benicio [del Toro]. Hemos tenido la oportunidad también de ver cómo se crea un mito por encima del mito, que es el trabajo que ha hecho Benicio". Por su parte, Vladimir Cruz está muy contento de su participación en la película, "no estamos acostumbrados a ver a las grandes figuras de la revolución en pantalla".
En cuanto a si el retrato que Soderbergh ha construido sobre el Che beneficia su figura, el director apunta que cuando hace una película apoya a todos y cada uno de los personajes al margen de que sean positivos o negativos porque "cuando andamos por la vida justificamos nuestros actos para nosotros mismos, entonces yo tengo que respetar el punto de vista del personaje y su manera de ser" y con respecto al Che, su intención no era rebajar o aumentar su gloria. "El Che pudo sostener su furia contra la injusticia durante diez o quince años y ese material era muy bueno para una película". Benicio afirma que "no hay nada inventado" y revela que la idea que tenía del Che, pequeña, no la ha cambiado, si acaso la ha llenado.

Unos y otros saben que es difícil hacer una película en español para el mercado norteamericano, aunque el gran reto, asegura la productora Laura Bickford, fue que la cantidad de acentos españoles que había en el rodaje consiguieran concretarse en uno: el cubano. Con respecto a rodar en un idioma que apenas conoce, Soderbergh sostiene que no le ha supuesto ningún problema y que trabajar en otra lengua le ayudó "para identificar si un sonido estaba bien o no, porque para mí era como escuchar una canción". La película se iba a realizar en inglés, pero "por deseo de Steven", apostilla del Toro, "se hizo en español".
Para el donostiarra Alberto Iglesias, autor de la partitura, Soderbergh sólo tiene palabras de halago. "Es fantástico. Su habilidad para entender mis ideas es extraordinaria. Trabaja muy rápido y, además, parece muy feliz, lo que es muy raro en un compositor. He tenido suerte de que el Gobierno (español) me obligara a contratarle", termina bromeando el director de películas como Traffic, Erin Brockovich o la trilogía Oceans’s.
05/09/2008
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