Tensión sexual no resuelta

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Sinopsis

Juanjo (Fele Martínez) es un profesor de universidad que acaba de ser abandonado por su novia, Celeste (Salomé Jiménez) sin que ésta le ofrezca ninguna explicación. Desesperado, Juanjo persuade a un alumno bastante jeta, Nico (Adam Jezierski), para que le ayude a recuperarla.

Pronto descubren que Celeste está bajo el influjo de Jazz (Norma Ruiz), una exitosa escritora, pérfida y manipuladora, que está realizando grandes y sospechosos esfuerzos para corromperla. Nico puede ser un vago pero es tan hábil como Jazz a la hora de tender trampas. Cada uno cuenta con sus contactos: Edu (Joaquín Reyes) es el gancho perfecto de Jazz y Pedro (Santiago Segura) el as en la manga de Nico.
El juego de voluntades entre ambos personajes se convierte en un duelo inmoral en el que Juanjo y Celeste van a ser víctimas colaterales...

Intérpretes

Fele Martínez Juanjo
Norma Ruíz Jazz
Miguel Ángel Muñoz Nardo
Amaia Salamanca Rebeca
Pilar Rubio Lucía
Adam Jezierski Nico
Joaquín Reyes Edu
Santiago Segura Pedro

Ficha Técnica

Dirección y Guión Miguel Ángel Lamata
Producción Andrés Vicente Gómez
Fotografía Teo Delgado
Montaje Alejandro Lázaro
Música Roque Baños
Diseño de Producción José Luis Arrizabalaga
Productoras Bowfinger International Pictures y Amiguetes Enterprises

Crítica

En el amor como en la guerra

Manuel Barrero

El año pasado por estas fechas se estrenaron dos de las películas españolas que más recaudaron durante el 2009. Las salas se llenaron de jóvenes espectadores, gracias a Mentiras y gordas (Alfonso Albacete, David Menkes, 2009) y Fuga de cerebros (Fernando González Molina, 2009). Dos films que usaban la misma fórmula, pero aplicada de forma muy distinta. Frente a la pretendido dramatismo de una, el humor blando de la otra. Ambas coincidían en basar gran parte de su potencial en la presencia de rostros televisivos de moda.

El sexo se convertía en el principal reclamo de la película de Albacete y Menkes. Mientras, la comedia lo era de la ópera prima de González Molina. Y no faltan ambos elementos en Tensión sexual no resuelta. Aunque el sexo sea mucho más festivo (casi casposo) que erótico. Lo que no cambia es el hecho de recurrir a intérpretes que han alcanzado la fama gracias a la televisión. Se busca con descaro la complicidad del público.

Lo que no ayuda a elevar su nivel artístico. Estamos ante una película mediocre, sí. Pero bastante superior a la media de este tipo de producciones, también. Mucho mejor, desde luego, que los dos ejemplo antes mencionados. Miguel Ángel Lamata es, para empezar, un buen director. Al menos, sus planos están cuidados. Buen gusto al situar la cámara, en alguien que se nota que sabe de esto. Y que le gusta.

"Entre los puntos fuertes, Norma Ruiz y, sobre todo, el talento de Adam Jezierski. Ambos son los antagonistas protagonistas de esta especie de guerra de sexos. Ellos dos, junto a la breve aparición de Joaquín Reyes, y algún que otro destello, son los que hacen que se eleve el interés del film"

Y para continuar, porque estamos ante un autor que se atreve a jugar con el lenguaje (aunque no siempre le salga del todo bien). Sus películas no paran de autoparodiarse, hasta que se convierten en desvergonzadas vueltas de tuerca del género que toque en ese momento. Tanto Una de zombis (especialmente), como Isi/Disi: alto voltaje, así lo demostraron.

Y siempre la comedia como máxima aspiración. Y eso que Tensión sexual no resuelta se toma, relativamente, más en serio que las dos anteriores películas del director. El film termina siendo presa de su vocación comercial, lo que le resta frescura y atrevimiento. Aunque, por otro lado, no podemos obviar detalles que nos hacen pensar que Lamata puede dar bastante más de sí.

Y hay un aspecto básico en el que no termina de encontrar la clave. La habilidad para hacer reír. Siendo muy superior a productos del tipo Fuga de cerebros, Lamata no termina de dar con la clave para encontrar la carcajada, exceptuando momentos puntuales. El abuso del chiste fácil y simplón termina por lastrar demasiado el resultado final.

También se alternan aciertos y errores en la construcción de personajes, y en el casting. Entre los puntos fuertes; Norma Ruiz y, sobre todo, el talento de Adam Jezierski. Ambos son los antagonistas protagonistas de esta especie de guerra de sexos. Ellos dos, junto a la breve aparición de Joaquín Reyes, y algún que otro destello, son los que hacen que se eleve el interés del film. Entre sus más flagrantes fallos, la elección de Salomé Jiménez, o la inexplicable presencia de Pilar Rubio.

La película es bastante mejor de lo que cabría esperar, con sus giros de guión tan bien contados, y con su falso final feliz. Pero también es bastante peor de lo que podría llegar a ser, por su falta de riesgo. Era una oportunidad perfecta para darle la vuelta al modelo de la comedia romántica (como llevan ya unos años haciendo en USA), pero la cosa se queda a mitad de camino. O algo menos de la mitad.

23/03/2010

Tráiler


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