Terror en el internado femenino - cine | Kane 3

Terror en el internado femenino

Negra Navidad es la última muestra que nos brinda el celuloide con el fin de poder disfrutar de un género que nos ha ofrecido verdaderas joyas del cine y que, como bien reza el título, transcurre en una escuela de señoritas o similar, es decir, internado, campus universitario, orfelinato o incluso reformatorio donde acontecen fenómenos extraños trayendo consigo un interminable número de desgracias con el consiguiente asesinato de internas o profesoras por causas bien diferentes. Y encontramos variantes que podemos dividir, principalmente, en cuatro subgrupos basándonos en los motivos que causan la desaparición de las alumnas: La actuación de un psicópata, un fantasma con sed de venganza, una acción de brujería y por fenómenos o hechos inexplicables.

Negra Navidad (Glen Morgan, 2006)
Negra Navidad (Glen Morgan, 2006)

Por Jesús Palop.

1. La actuación de un psicópata

Black Christmas y Negra Navidad

Negra Navidad se ubicaría dentro del primer grupo, es decir, unas chicas acosadas por el psicópata de turno. Se trata de una version nueva del clásico de terror Black Christmas (Bob Clark, 1974) donde las alumnas de la sorority house πKΣ que se encuentran celebrando las navidades, reciben la extraña llamada de un obsceno. Una de ellas morirá asfixiada en su habitación, lo que no sospechan es que el demente se encuentra escondido en el desván de la casa.

Black Christmas (Bob Clark, 1974)
Black Christmas (Bob Clark, 1974)

Este film canadiense protagonizado por la bellísima Olivia Hussey, se adelantó a la moda de psicópatas que surgiría a raíz del éxito de Viernes 13 o Halloween- de hecho el propio Clark asegura que así iba a titularse la secuela de Black Christmas, pero que finalmente cedería la idea a John Carpenter- la diferencia con aquellas radica en que el asesino no tiene un físico característico, únicamente lo identificamos por su voz a través de las terroríficas llamadas que realiza desde la casa. Dicho recurso telefónico sería posteriormente utilizado por Wes Craven en Scream, vigila quién llama, ese refrito de películas de terror.

Black Christmas, traducido en algunos países como La residencia macabra, ya antepuso una serie de reglas del slasher, como la cámara subjetiva del asesino, los crímenes coreografiados- aunque en este caso poco sangrientos- o las víctimas adolescentes.

Bob Clark es el realizador de este film cuyo mayor acierto radica en su galería de personajes, su irónico sentido de humor proporcionado por Miss Mac- Marian Walkman en un papel rechazado por Bette Davis- la dueña de la residencia y Margot Kidder en su rol de universitaria problemática adicta al alcohol, y en su suspense.

Black Christmas (Bob Clark, 1974)
Black Christmas (Bob Clark, 1974)

Negra Navidad, potencia las escenas gore respecto a su antecesora, y se recrea en una rocambolesca historia detrás del psicópata Billy- que colecciona ojos humanos para utilizarlos como bolas de Navidad-, su enfermizo pasado y la fuga de un centro psiquiátrico para refugiarse en dicha residencia, antiguo hogar de éste.

El resultado poco tiene que ver con el original, y se basa en una sucesión de asesinatos y en un dilatado y artificial final, del que por cierto existen tres versiones. Dicho filme tiene una serie de guiños al de Bob Clark: el papel de Miss Mac es interpretado por Andrea Martin que en la versión del 74 encarnaba a Phyliss- una de las chicas protagonistas-, uno de los regalos de Navidad es un unicornio de cristal, instrumento utilizado como arma asesina en la anterior versión y además, siguen conservando el papel de la estudiante insolente y borracha que encarnó Kidder.

La residencia

La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969)
La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969)

Dentro de este grupo podemos encuadrar La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969) sin duda, el clásico de terror por excelencia del cine español y que aconsejo como introducción a este universo. Fue la primera película de Chicho Ibáñez Serrador, cuatro años antes del Un, dos, tres responda otra vez, programa que marcaría su posterior carrera profesional. Aunque aún realizaría varios telefilmes: El trapero (1982)- donde Serrador se autohomenajearía repitiendo uno de los asesinatos de La residencia-, La culpa (2006) y una última película en cine, el clásico ¿Quién puede matar a un niño? (1976).

Basada en una historia de Juan Tébar y guionizada por el propio Chicho, la cinta narraba la llegada de Theresa a una residencia dirigida por la estricta Madame Fourneau, quien además tiene a cargo a su propio hijo. En un principio las chicas la acogen bien hasta que descubren el oscuro pasado de su madre. Durante su estancia, algunas de las internas irán desapareciendo sin dejar rastro.

La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969)
La residencia (Narciso Ibáñez Serrador, 1969)

Serrador compone una pieza gótica de cuidadísima puesta en escena, con una atmosférica música de Waldo de los Ríos (inolvidable la secuencia donde las chicas cosen o el primer asesinato) y buenas interpretaciones de todo el conjunto de actores tanto internacionales: Lili Palmer, Mary Maude, John Moulder- Brown como nacionales: Cristina Galbó , Maribel Martín o Teresa Hurtado (sí, la tacañona).


En resumen, toda una obra maestra del género que tuvo que luchar contra la censura (aún resulta increíble que lograran colar las escenas de duchas y las connotaciones lésbicas de la historia) y que contiene uno de los desenlaces más terroríficos de la historia del cine.

El colegio de la muerte

También española, aunque menos conocida, encontramos El colegio de la muerte (Pedro Luis Ramírez, 1975), atípica producción de horror de la que se ha dicho que fue una respuesta al éxito de La residencia. Aunque es cierto que capta la atmósfera opresiva de aquélla, una organización donde prima la dura disciplina en las alumnas, con azotes incluidos, en realidad, El colegio de la muerte es más cercana al espíritu de films como Los crímenes en el museo de cera (André De Toth, 1953).

El colegio de la muerte (Pedro Luis Ramírez, 1975)
El colegio de la muerte (Pedro Luis Ramírez, 1975)

La cinta transcurre en el Londres de 1899, en el Saint Elizabeth Refuge, un orfanato de señoritas que esconde un oscuro secreto. Una de las huérfanas es acogida en una casa y encontrada muerta al día siguiente, pero inexplicablemente es vista con vida por Leonore, otra de las internas que terminará desentrañando el misterio.

Pedro Luis Ramírez dirige esta película de corte fantástico, que sería la última de su carrera, donde rodó todo tipo de géneros: desde la comedia (Recluta con niño, 1956), al musical (Los guerrilleros , 1963), pasando por el Spaghetti western (Ninguno de los tres se llamaba Trinidad , 1973) y el giallo (El pez de los ojos de oro, 1974).

El film destaca por su ambientación, que recrea el Londres de finales de siglo XIX, muy conseguida a pesar de la escasez de presupuesto, cuyas localizaciones se realizaron entre Madrid y Toledo. Si bien adolece a veces de falta de ritmo, en conjunto es una curiosa pieza gótica de Mad doctors con elementos del universo de Edgar Allan Poe e inesperado final. En el reparto: un inexpresivo Dean Selmier en el papel de doctor enamorado de Leonore, una debutante Victoria Vera, y la prematuramente desaparecida Sandra Mozarowsky, de muerte misteriosa, en el rol de sufrida protagonista.

Colegialas violadas

Colegialas violadas (Jesús Franco, 1981)
Colegialas violadas (Jesús Franco, 1981)

En 1981 Jesús Franco nos trae de Alemania, aunque rodada en la Costa del Sol, Colegialas violadas, en inglés Bloody Moon y en italiano Profondo tenebre, jugando a combinar dos de las películas más famosas de la filmografía de Dario Argento: Profondo rosso y Tenebrae. El título en español, Colegialas violadas, lleva a la confusión ya que además de ser más propio de un porno, es totalmente incierto, ninguna de ellas es violada. Estamos ante una curiosa película del prolífico Jesús Franco- de hecho ese año realizaría siete películas más- rodada en alemán y con actores extranjeros.

La historia comienza cuando un individuo con una careta de Mickey Mouse (atención al plano subjetivo de la cámara a través de la máscara, muy en la línea de Halloween) seduce a una chica hasta llevarla a la cama, allí ella le despoja de la máscara y grita al ver que tiene el rostro desfigurado, el chico responde asesinándola a cuchilladas. Años después al asesino le es concedida la libertad en el hospital psiquiátrico donde fue recluido. Él y su hermana se trasladan a una escuela de idiomas, donde se enseña el español, en Andalucía, perteneciente a su tía la condesa. Una vez allí las alumnas empiezan a ser asesinadas de forma cruel.

Colegialas violadas (Jesús Franco, 1981)
Colegialas violadas (Jesús Franco, 1981)

Con Colegialas violadas, Franco prueba suerte en el mundo del body count que tan en boga estaba en aquellos años, de hecho hacía dos del estreno de Viernes 13, cuyo éxito propició un amplio número de copias baratas. La realización de Franco queda más que patente con su colección de zooms y chicas escasas de ropa, aunque inexplicablemente en esta ocasión de forma moderada. En el reparto, además de una serie de debutantes actrices alemanas y de un breve papel por parte del propio Franco, está Olivia Pascal: Interior de un convento (Walerian Borowcczyk, 1978).


Esta vez Franco deja el erotismo a un lado (aunque lo hay) y apuesta por el gore, con secuencias tan conseguidas como la decapitación en el aserradero, con atropello de niño incluido y la mutilación real de una serpiente con una podadora, en una época donde la matanza de animales para fines cinematográficos no estaba perseguida por asociaciones protectoras de animales. Por todo ello, uno de los más recomendables films del tío Jess, donde abunda lo escabroso (relaciones incestuosas, abuelas calcinadas...) y donde destaca el original lugar donde transcurre la acción: una escuela de español para "guiris" en plena Costa del Sol.

Mil gritos tiene la noche

De director, también español, es Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982), uno de los realizadores clave dentro del fantástico español. En su filmografía destacan adaptaciones de la obra de Julio Verne como Viaje al centro de la tierra (1977) o Misterio en la Isla de los monstruos (1982), enmarcadas dentro del género fantástico y de aventuras, algo tan poco habitual dentro de nuestra cinematografía y que llevó a cabo con su productora Almena films.

Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982)
Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982)

Piquer también solía filmar su versión del éxito del momento, así Supersonic Man (1979) coincidió con la fiebre de Superman (Richard Donner, 1978), Los nuevos extraterrestres (1984) con ET (Steven Spielberg, 1982) o La grieta con Abyss (James Cameron, 1989), casualidad o no, el caso es que con Mil gritos tiene la noche, que abordaba el género del slasher sin ninguna vergüenza -de hecho en una de las secuencias se puede ver un póster de Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980)- dio en la diana y consiguió colarla en el box office americano.


El filme se desarrolla en un campus universitario donde un asesino se dedica a descuartizar a jovencitas para crear el "puzzle" de la mujer perfecta, el título en inglés, Pieces, resulta más apropiado que el español. Piquer se trasladó a Estados Unidos y rodó en inglés con actores autóctonos en horas bajas como Edmund Purdom o Linda Day George y otros habituales como Jack Taylor, Ian Sera o Isabel Luque.

Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982)
Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer Simón, 1982)

Lo mejor de Mil gritos tiene la noche son las escenas de violencia, destacando el inicio donde un niño mata a su madre a hachazos u otra en la que una colegiala es perseguida por unos vestuarios y partida en dos mientras escuchamos de fondo una marcha universitaria. El resto de la cinta resulta bastante insulso, sobre todo por la aburrida investigación policial en la que colabora el estudiante Kendall, sobre el que recae el peso de la cinta.

El filme también contiene secuencias realmente ridículas, como la del profesor de kung fu y sobre todo el sorprendentemente absurdo final, seguramente uno de los más cachondos de la historia.

Siete mujeres atrapadas

Originalmente titulada The House on Sorority Row, Siete mujeres atrapadas (Mark Rosman, 1983) es uno de los más conocidos slashers que surgiría en plena fiebre de los ochenta.

Como bien reza su título español, está protagonizado por siete chicas miembros de la fraternidad πθ que matan accidentalmente a su cascarrabias directora, que se oponía a que se celebrase una fiesta de despedida de curso. Las chicas comienzan la fiesta tras esconder el cadáver en el fondo de una piscina, pero durante la noche empiezan a ser asesinadas por alguien que utiliza el bastón de la muerta como arma criminal.

Siete mujeres atrapadas (Mark Rosman, 1983)
Siete mujeres atrapadas (Mark Rosman, 1983)

Esta cinta fue la ópera prima de Mark Rosman, responsable también del guión y de la producción. Se trata de un clásico que sigue el esquema del body count ochentero: las siete chicas son eliminadas una a una mediante sangrientos asesinatos, hasta que la más sensata (que siempre será la que se libre), deberá enfrentarse con el psicópata para acabar con él. Siete mujeres atrapadas bebe, además, de otras películas como Black Christmas.

El filme posee buenos efectos y suspense, más un desenlace lleno de tensión con final abierto, también muy propio del género. En el reparto: Kate McNeil, que posteriormente protagonizaría Atracción diabólica (1987) de George Romero con la que sería galardonada con el premio a la Mejor Actriz en el Festival de Sitges.

Phenomena

La última película a destacar dentro de este grupo es sin duda Phenomena, conocida también con el nombre de Creepers en su version recortada en más de media hora para su estreno en EE.UU, dirigida por Dario Argento en 1985.

Phenomena (Dario Argento, 1985)
Phenomena (Dario Argento, 1985)

Su protagonista, una Jennifer Conelly post Érase una vez en América y pre Dentro del laberinto, es enviada a estudiar a un internado en Suiza, allí conocerá a un entomólogo que le ayudará a asumir su innata telepatía con los insectos. Jennifer utilizará estos poderes para descubrir quién se encuentra tras los crímenes acontecidos en la escuela.

Sin duda se trata de una nueva obra maestra del realizador italiano, que en esta ocasión conjuga elementos fantásticos con el giallo para ofrecernos un nuevo y grotesco cuento de hadas, en el que narra las desventuras sufridas por una niña con poderes que deberá enfrentarse al mal.

Para ello, Argento inunda la pantalla de tonos azulados, consiguiendo una atmósfera asfixiante y acompaña las imágenes con temas de Iron Maiden y Motorhead, así como de sus ya clásicos Goblin. Además, no escatima en medios, ni en efectos especiales, llegando a utilizar más de 40 millones de insectos.

El resultado: una fábula llena de crueldad, que sigue todas las pautas de los cuentos: el hada, la bruja, los animales que ayudan a la pequeña protagonista, la guarida del mal, los poderes, las interminables cuevas...

Como curiosidad, en el reparto, además de la presencia de Donald Pleasance, Daría Nicolodi y la Dalila Di Lazzaro de Carne para Frankenstein (Paul Morrisey- Antonio Margheriti, 1973) aparece Fiore Argento, hija de Dario decapitada al inicio del filme.

2. Un fantasma con sed de venganza

Hasta el viento tiene miedo

En este segundo grupo nos topamos con Hasta el viento tiene miedo (1968) clásico del cine mexicano realizado por el director de cine fantástico Carlos Enrique Taboada, autor de obras como Veneno para las hadas o El libro de piedra, que actualmente está siendo víctima de un remake, al igual que la que nos ocupa.

Hasta el viento tiene miedo (Carlos Enrique Taboada, 1968)
Hasta el viento tiene miedo (Carlos Enrique Taboada, 1968)

Hasta el viento tiene miedo transcurre en un internado de señoritas con la estricta directora Bernarda al mando y Julia, la más comprensiva. Seis de las chicas son castigadas a permanecer en el colegio en vacaciones, una de ellas, Claudia, comienza a tener raras experiencias donde empieza a caminar sonámbula y a tener visiones, el resto del colegio también termina viendo lo mismo: el fantasma de una ex alumna que se suicidó en lo alto de una torre. Un día Claudia tiene un accidente en una de sus pesadillas y muere.

Sobre todo hay que destacar la conseguida y terrorífica atmósfera, Taboada juega con luces y sombras en la puesta en escena, un original guión con gran sentido humorístico y un buen elenco actoral destacando la presencia de Marga López- la odiosa directora- o la descarada alumna Kitty, Norma Lazareno, que se marca un pícaro y mítico strip-tease de final aterrador.

Cuarenta años después tuvo lugar el remake del mismo título. Hasta el viento tiene miedo (2007), también de origen mexicano y dirigido por Gustavo Moheno, ahora encargado de la nueva versión de otro clásico de Taboada, El libro de piedra. Moheno no copia al pie de la letra sino que encuadra la acción en un centro de rehabilitación de chicas problemáticas.

Hasta el viento tiene miedo (Gustavo Moheno, 2007)
Hasta el viento tiene miedo (Gustavo Moheno, 2007). © Fidecine

Claudia es ahora anoréxica y suicida y sus compañeras tienen problemas de drogadicción o personalidad. Otra diferencia principal es el tinte lésbico que cobra la historia, que junto a los desnudos de las protagonistas, un joven plantel de actrices mexicanas, cada vez más en auge como Martha Higareda o Danny Perea (se repite también el strip-tease de la original, perdiendo esta vez la gracia, por María Fernanda Malo) añaden morbo extra al asunto. Por lo demás, escasean las secuencias de tensión, manteniendo una atmósfera menos sobrecogedora. Como curiosidad, la aparición de Alicia Bonet, la Claudia original, en el papel de madre de la nueva Claudia.

3. Brujería

Suspiria

Brilla ante todas la obra maestra de Dario Argento, Suspiria (1977) donde el realizador italiano se alejaba del género cultivado hasta entonces, el giallo.

Suspiria (Dario Argento, 1977)
Suspiria (Dario Argento, 1977)

Suspiria, con un guión del propio Argento y de su mujer Daria Nicolodi, relata la llegada de Suzzy Bannion a una escuela de danza de Friburgo, lugar en el que se desencadenarán una serie de grotescos crímenes.

Ésta sería la primera parte de la trilogía de las tres madres: Mater Suspiriorum, Mater Tenebrarum, que sería llevada al cine en la segunda parte: Inferno (1980) y Mater Lacrimarum, trasladada a la pantalla en la reciente La terza madre (2007).

Con Suspiria, Argento realiza todo un ejercicio de estilo, destacando su expresionista puesta en escena, de colores sobrenaturales que intentaba recuperar el estridente Technicolor de los años treinta- llevado a cabo en películas como Blancanieves (David Hand, 1937), de hecho su protagonista fue elegida por su parecido con la protagonista de la version de Disney- acentuando lo irreal y consiguiendo una atmósfera enrarecida que es acompañada por la inquietante música de Goblin.

Sin duda un clásico dentro del cine de terror, un cuento cruel de escenas escalofriantes y grandioso reparto en el que destacan las veteranas Alida Valli y Joan Bennet, Udo Kier, Jessica Harper y la chocante presencia de Miguel Bosé.

Pequeñas brujas

Pequeñas brujas (Jane Simpson, 1996)
Pequeñas brujas (Jane Simpson, 1996)

Pequeñas brujas (Jane Simpson, 1996) sin duda la peor de la lista, es una serie b con un reparto muy interesante. Curiosamente se estrenaría - en España directamente en video- el mismo año que Jóvenes y brujas, de título similar en español (no así en inglés: The Craft y Little Witches) y temática parecida. Pequeñas brujas transcurre en un colegio de monjas, durante la semana santa, sitio en el que sus alumnas descubren un antiguo libro con el que invocarán al demonio.

Lo que en un principio podría parecer un planteamiento interesante, no termina de cuajar debido a un guión mal desarrollado y al escaso presupuesto que no juega a su favor: fallan los decorados, la atmósfera, los efectos de maquillaje y un final demasiado precipitado.

Pese a todo, el filme desprende un encantador tufillo a serie b que unido a un reparto habitual dentro del género: Zelda Rubenstein - Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), Angustia (Bigas Luna, 1987), Jennifer Rubin - Pesadilla en Elm Street 3, (Chuck Russell, 1987), Visiones (Andrew Flemming, 1988)- y Jack Nance - Ghoulies (Luca Bercovici, 1985), Dune (David Lynch, 1984)-, además de una debutante Clea Duvall, hace que su visión resulte grata.

El bosque maldito

Segunda película no estrenada en nuestro país de Lucky McKee tras su debut en May (2002). En El bosque maldito (2006) una chica problemática es trasladada a un prestigioso internado en la década de los sesenta, el edificio está rodeado de un bosque misterioso donde se practicaba la brujería. Una de las alumnas desaparece y Heather irá descubriendo el terrible secreto que esconde aquel misterioso lugar.

El bosque maldito (Lucky McKee, 2006)
El bosque maldito (Lucky McKee, 2006)

Ante todo hay que destacar la puesta en escena de McKee, con una soberbia fotografía y estética de mitad de los sesenta. El film bebe indudablemente del Suspiria de Dario Argento, que McKee ya homenajeaba en su ópera prima.

The Woods, en su título original, comienza con buen pie, con secuencias bellísimas y estremecedoras donde prima el suspense, aunque se vaya desinflando hacia el final, debido a una realización demasiado trepidante que podía haber dado mayor juego usando el elemento suspense que impregna la primera parte.

Con todo, es muy recomendable debido a una estupenda atmósfera, canciones de Lesley Gore, e hipnóticas actuaciones de Patricia Clarkson o Marcia Bennet y la presencia de las cada vez más en alza Agnes Bruckner (La marca del lobo, Katja von Garnier, 2007) y Rachel Nichols (Parking 2, Franck Khalfoun, 2007) y un Bruce Campbell autohomenajeándose en Posesión infernal (Sam Raimi, 1983).

4. Fenómenos inexplicables

Picnic en Hanging Rock

Este clásico procedente de Australia, dirigido por Peter Weir en 1975 es una adaptación del libro de Joan Lindsay que, basado en hechos reales, relataba la historia de un grupo de alumnas del colegio Appleyard que emprendieron una excursión un 14 de febrero del año 1900 a una roca de origen volcánico con desafortunadas consecuencias: la desaparición de tres alumnas y una profesora.

Picnic en Hanging Rock (Peter Weir, 1975)
Picnic en Hanging Rock (Peter Weir, 1975)

El resultado es una enigmática cinta, repleta de poesía y simbolismos, con una cuidadísima puesta en escena de principios de siglo XX, lo que se traduce en bellísimas imágenes- de hecho, ganó el premio BAFTA a la Mejor Fotografía de Russell Boyd- y una música estremecedora.

Picnic en Hanging Rock no es una película de terror, aquí prima el misterio, lo inexplicable, lo irracional, la atmósfera opresiva, las extrañas desapariciones y cómo repercutiría en la vida del colegio dichos sucesos que no fueron resueltos jamás.


A destacar, la interpretación de Rachel Roberts como Mrs. Appleyard, la autoritaria directora o la presencia del conjunto de alumnas como Margaret Nelson, Karen Robson o Anne Louis Lambert en el papel de la enigmática Miranda.

14/05/2008

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