Un matrimonio de una pequeña ciudad del centro de los Estados Unidos se ve obligado a luchar por su vida cuando todos sus amigos y conocidos sucumben a la locura. Una misteriosa toxina en el agua convierte a cualquiera que esté expuesto a ella en un asesino sin escrúpulos y las autoridades abandonan a su suerte a los pocos ciudadanos no infectados.
En un intento por controlar la epidemia, el ejército envía una fuerza de élite a bloquear los accesos a la ciudad, aislando a los pocos ciudadanos no infectados que quedan y dejándolos a merced de los despiadados asesinos que acechan en la oscuridad.
Remake del clásico del terror de George A. Romero de 1973.
| Timothy Olyphant | David Dutton |
| Radha Mitchell | Judy Dutton |
| Joe Anderson | Russell Clank |
| Danielle Panabaker | Becca Darling |
| Christie Lynn Smith | Deardra Farnum |
| Brett Rickaby | Bill Farnum |
| Preston Bailey | Nicholas |
| Dirección | Breck Eisner |
| Guión (basado en la película de 1973 de George A. Romero) | Scott Kosar y Ray Wright |
| Producción | Michael Aguilar, Rob Cowan y Dean Georgaris |
| Producción Ejecutiva | Jonathan King y George A. Romero |
| Fotografía | Maxime Alexandre |
| Música | Mark Isham |
| Montaje | Billy Fox |
| Diseño de Producción | Andrew Menzies |

J. Palop
Bienvenidos a una nueva entrega dentro de la ola de remakes de clásicos de terror que llevan inundando, para bien o para mal, este siglo XXI. Ya que tras la actual puesta a punto de cintas como La matanza de Texas, Halloween, Viernes 13, El padrastro, Terror en Amityville, San Valentín sangriento, Las colinas tienen ojos o la aún por estrenar Pesadilla en Elm Street (El origen), ya pocas cintas quedaban de donde echar mano para una revisión, teniendo que recurrir ya a precuelas, La matanza de Texas. El origen (Jonathan Liebesman, 2006) o incluso secuelas del propio remake, Halloween 2 (Rob Zombie, 2009). La mayoría de todas estas, se han limitado a copiar al pie de la letra, sin que la nueva visión, adaptada a los tiempos que corren y al público de la reciente era digital, haya logrado superar, en gran parte de los casos, al original.

The Crazies no es una excepción, esta vez se ha elegido un clásico "menor" de George A. Romero, cuarta cinta del realizador, e inédita por cierto en nuestro país, en la que se abordaba un tema similar al de La noche de los muertos vivientes, centrando la acción en un virus que convierte a la población de un pequeño pueblo de Pensilvania en locos de atar, siendo ésta una plaga que el Gobierno debía exterminar y encontrar un antídoto para evitar su propagación.
Para la nueva versión se ha contado con el trabajo de dos guionistas especializados en el género, Scott Kosar, responsable de la mediocre La morada del miedo (Andrew Douglas, 2005) y la más digna La matanza de Texas y Ray Wright, autor del libreto de Pulse (Jim Sonzero, 2006) y Expediente 39 (Christian Alvart, 2009) para adaptar la versión de 1973, aunque viendo estos antecedentes lo más razonable sería echarse a temblar y no precisamente en el buen sentido de la palabra. Si bien es cierto que el resultado, difiere en gran medida del original, apostando aquí por el suspense y el factor tensión, en particular gracias a secuencias como aquella que transcurre en la morgue o la que ilustra el propio cartel del filme, siendo todas ellas resueltas de manera idéntica y facilona.
"Un efectivo film de género, integrado por todos los alicientes que un aficionado podría desear encontrar para sufrir como nadie en el patio de butacas. Para los más exigentes, conseguirá revalorizar la versión de Romero que incluso podrá ser redescubierta por muchos, y a los más avanzados le propongo un juego: encontrar en un delirante cameo a la muy reivindicable Lynn Lowry".

Aquí la principal novedad radica en que la amenaza externa se ha centrado casi exclusivamente en la reacción del virus entre los habitantes del poblado, convirtiendo su locura en una auténtica amenaza para el resto- atentos por cierto, al labor de maquillaje y caracterización y los efectos gore que discurren a lo largo del metraje-, dejando a un lado la acción del ejército en su exterminio y por tanto la ácida crítica política que tenía lugar en su antecesora. En The Crazies 2010 se ha querido apostar más por la espectacularidad, algo que queda patente al término del film, al que por cierto le sobra ampliamente un cuarto de hora en una recta final dilatada en demasía.
Se apuesta por tanto por un mayor espectáculo y menor diversidad y riqueza de personajes,- ¿dónde quedaron ese padre y esa hija de incestuosa relación? ¿Demasiado políticamente incorrecto tal vez?-, además de recurrir a los típicos perfiles de relleno como el de Becca, secretaria y amiga de la doctora protagonista, encarnada por cierto por una Radha Mitchell cada vez más especializada en el cine de género, acordaos si no de Silent Hill (Christophe Gans, 2006) o de El territorio de la bestia (Grez Malean, 2007).

Por tanto, podríamos considerar a The Crazies como un efectivo film de género, integrado por todos los alicientes que un aficionado podría desear encontrar para sufrir como nadie en el patio de butacas. Para los más exigentes, conseguirá revalorizar la versión de Romero que incluso podrá ser redescubierta por muchos, y a los más avanzados le propongo un juego: encontrar en un delirante cameo a la muy reivindicable Lynn Lowry, actriz de rasgos élficos ya presente en la original y cuya carrera se ha desarrollado casi exclusivamente en el cine de terror.
28/05/2010
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