Un juego entre dos parejas, entre cuatro personajes. Cuatro miradas sobre una misma historia. Cuatro maneras de vivirla. Una comedia centrada en las relaciones personales, el amor y la amistad. Y, por encima de todo, una historia sobre la gran mentira que significa contar historias en la frontera que separa la ficción de la realidad.
"La pareja es cuestión de suerte. Pienso que es algo totalmente fuera de nuestro control. Sólo un feliz accidente puede conseguir que dos personas que se quieran lleguen a encajar perfectamente las piezas para así poder disfrutar de toda una vida".-Woody Allen". (Cita incorporada en el programa de mano de la obra).
Film basado en la obra de teatro V.O.S. (Versión Original Subtitulada) de Carol López estrenada a finales de abril del 2005 en el Teatre Lliure de Barcelona.
| Dirección y Guión (adaptación de la obra de teatro homónima de Carol López) | Cesc Gay |
| Producción Ejecutiva | Marta Esteban |
| Fotografía | Andreu Rebés |
| Montaje | Frank Gutiérrez |
| Dirección Artística | Llorenç Miquel |
| Música Original | Joan Díaz |
| Diseño Musical | Xavi Salvá |
| Dirección de Producción | Goretti Pagès |

Manuel Barrero
Cesc Gay ha conseguido hacer una curiosa continuación de su anterior film. V.O.S. complementa a Ficción; siendo gemelas en el fondo, a la vez que opuestas en la forma. Un divertido reverso, en el que vuelven a estar presente temas como la infidelidad, la insatisfacción de la vida en pareja, o la ilusión que provoca lo novedoso. Es más, lo que sólo es un apunte en Ficción, aquí supone la esencia misma del film.

Y es que la película protagonizada por Eduard Fernández es una de las mejores disecciones sobre las relaciones de pareja que se ha realizado en los últimos tiempos del cine español. Un prodigio de naturalidad y realismo, en el mejor de los sentidos. Pero, no lo olvidemos, también se colaba de tapadillo el tema de la ficción. No es gratuito que esa fuera la palabra que le dio título, o que la profesión del personaje principal fuera la de director de cine.
Gay no quería dejar de recordar que estamos ante una mentira (por muy real que nos pareciera lo visionado). Y eso que se apuntaba en un título, ahora se convierte en el eje sobre el que gira todo un film. V.O.S. es un continuo juego entre realidad y ficción, un juego en el que desnudar esa solemnidad con la que, a veces, afrontamos el cine. Una libertad formal que también afecta a unos personajes que se libran de las cadenas que impone la contención, elemento clave en la filmografía del director catalán.
"Dice el director que le gustaría que la gente fuera a ver la película en su versión original. La pena es que si quiere que la película sea vista por más gente, tiene que salir también al mercado con copias dobladas, como finalmente así ha sido. Dolorosa contradicción. Lamentable situación"

No es la primera vez, ni será la última, que el cine se preocupa por hablar de sí mismo. Tampoco es la más brillante de las muestras de un subgénero, en el que podemos encontrar maravillas como La noche americana (François Truffaut, 1973) o Ed Wood (Tim Burton, 1994). Pero la pretensión de Gay no va mucho más allá del divertimento y el juego. A diferencia de la amargura y el ejercicio introspectivo del 8 1/2 de Fellini, V.O.S. se dedica a jugar con sus personajes, como si de marionetas confundidas se trataran. Un doble juego, del que el espectador se hace cómplice desde el principio.
El marcado carácter metalingüístico del film, en el que se hacen continuas (y explícitas) referencias cinematográficas; desplaza el interés que puedan despertar sus reflexiones sobre la vida de pareja, que también las hay. Curiosamente, lo que mejor se le da al autor, es lo que aquí intenta desmontar, relativizando ese papel de referente generacional que cuelga en sus películas.

Es cierto que en ese proceso, su trabajo pierde brillantez, cerrándose cada vez más sobre sí mismo, hasta casi autofagocitarse. Pero tampoco es menos cierto que en esa autoconsciente pérdida de profundidad, también se deja entrever alguna interesante reflexión. Como la presencia (o no) de lo autobiográfico en el cine. Otro aspecto que acerca esta película a Woody Allen, cineasta omnipresente durante todo el metraje. Algo que se ve acrecentado aun más con la presencia de la mujer del director (maravillosa Ágata Roca) entre el cuarteto protagonista.
Pero hay un último aspecto que no quiero dejar de mencionar. Si quieren, un tema algo más periférico, pero que tiene su importancia. Y otra vez, nos tenemos que remitir al título. Esas siglas, que hacen referencia a la versión original subtitulada, ya encabezaban la obra de teatro en la que se basa Gay. Pero en esta adaptación cimematográfica se convierten en toda una declaración de intenciones.

La cuestión idiomática juega un importante papel en una película que representa con exquisita precisión una cierta realidad lingüística. Una riqueza que la versión doblada jamás podrá reflejar. Y aquí hablamos de catalán (y un poco de euskera), pero podemos extrapolar la situación a cualquier idioma que se usurpe para desvirtuar el resultado final de una obra cinematográfica.
Dice el director que le gustaría que la gente fuera a ver la película en su versión original. La pena es que si quiere que la película sea vista por más gente, tiene que salir también al mercado con copias dobladas, como finalmente así ha sido. Dolorosa contradicción. Lamentable situación.
10/07/2009
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