Waris Dirie, la primera mujer africana que puso rostro y llamó la atención internacional sobre la mutilación genital femenina cuando estaba en la cima de su carrera como modelo, llegando a pronunciar un conmovedor discurso en Naciones Unidas a finales de los 90, ha presentado en Madrid, junto a la directora alemana Sherry Hormann, Flor del desierto, la película que inmortaliza su vida y su causa. "Pensaréis", ha dicho, "que la ablación es cosa de África, pero no, muchas otras partes del mundo también la practican. La mitad de África se la está llevando a Europa". Sí reconoce que al tratarse de un problema aparentemente africano los gobiernos internacionales no hacen mucho. "¿Para qué?", se pregunta y pregunta, y añade con rotundidad, "se equivocan porque la ablación está en cualquier país". Y aunque hay lugares que abolieron esta práctica ancestral en 2007, la película deja una cifra escalofriante: seis mil niñas de entre 3 y 8 años son mutiladas a diario.

Nuria Dufour
La modelo somalí nacionalizada austriaca, recibió varias ofertas para llevar al cine la novela autobiográfica que publicó en 1997, de la que se han vendido once millones de ejemplares. Tras entrevistarse con posibles directores, encontró en Shrerry Hormann el arrojo que la historia necesitaba. ¿El resultado? "Mejor de lo que esperaba". La película le emocionó, le pareció perfecta, "esta maravillosa directora ha plasmado mi vida en algo fantástico", pero también, reconoció haber sentido "cólera, tristeza y amargura. No fue fácil verla". Hormann, que no conocía la novela ni la historia de Waris Dirie cuando le ofrecieron el proyecto, dijo que el libro le transmitió enorme valentía, y eso es lo que lo convierte en "una historia universal".

Sherry Hormann comentó que el apoyo entusiasta que la cinta ha recibido en Marruecos un país con mayoría musulmana, les anima a pensar en la buena acogida que pueda tener en el continente africano. A lo que Dirie añadió "la película se ha hecho para África y vamos a intentar que se vea en el mayor número de países". Actores no profesionales comparten plano con actores profesionales. La mujer, por ejemplo, que aparece realizando el rito de la mutilación lo practicó durante 40 años y fue la única dispuesta a hacer este papel.
La intención de los productores era rodar en Somalia, pero ante la imposibilidad de hacerlo allí, se trasladaron a la pequeña república de Yibuti, donde el 80 por ciento de la población es somalí. La directora vivió un tiempo entre pastores nómadas para "reflejar mejor lo que quería contar". Muchos jamás habían visto una cámara (la religión musulmana prohíbe a sus seguidores ser retratados bajo ningún soporte), ni siquiera a un blanco, sin embargo "es difícil encontrar a uno que no tenga teléfono móvil", contó entre risas.

Dirie no considera víctimas a las mujeres que sufren la mutilación genital. "Trabajo con personas". Desde su fundación (www.waris-dirie-foundation.com), creada en 2002, ayudan, "intentando convencer a la gente de que se puede cambiar". ¿Y cómo se convence a la gente?, le preguntamos. "Si pude convencer a mi madre, puedo convencer a cualquier mujer. Entre mujeres nos convencemos", afirmó segura. Sus prioridades: paz, amor y respeto porque desde muy pequeña "me di cuenta que por las mujeres de mi alrededor, la primera mi madre, no había respeto".
Dirie se quita importancia, no se considera una mujer valiente. No sabe si existe algo llamado valor, ni siquiera encuentra de dónde sacó el coraje para cruzar el desierto, llegar a Mogadiscio, pasar siete años sirviendo en la Embajada de su país en Londres y decidir no regresar permaneciendo ilegal en la capital británica, porque "en una situación como la mía, cualquier persona encuentra la fuerza de llegar al otro lado".
Tras su paso por los pasados Festivales de Venecia y San Sebastián, donde obtuvo el Premio TCM del público, Flor del desierto llega a las salas españolas.
13/03/2010
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