Adaptación de la novela gráfica de Alan Moore, dirigida por Zack Snyder (300, 2006).
En EE.UU., en la década de los 80, en un momento de máxima tensión con la Unión Soviética, los superhéroes, ahora retirados y declarados al margen de la ley, viven anónimas vidas integrados en la sociedad.
Cuando uno de ellos es asesinado, Rorschach, el único vigilante que no se ha retirado y que actúa al margen de la ley, comienza a investigar... para ello volverá a tener contacto con los superhéroes retirados y tendrá que indagar en el pasado, en el momento de la creación de los Minutemen (el primer grupo de superhéroes), de la creación del Dr. Manhattan (el único con poderes)... Ellos nos vigilan, pero...¿quién vigila a los Watchmen?
Visita el blog A propósito de Los Ángeles para más información sobre Watchmen.
| Malin Akerman | Laurie Juspeczyk / Espectro de seda 2 |
| Billy Crudup | Jon Osterman/ Dr. Manhattan |
| Matthew Goode | Adrian Veidt/ Ozymandias |
| Carla Gugino | Sally Jupiter/ Espectro de seda |
| Jackie Earle Haley | Walter Kovacs/ Rorschach |
| Jeffrey Dean Morgan | Edward Blake/ El Comediante |
| Patrick Wilson | Dan Dreiberg/ Búho Nocturno II |
| Dirección | Zack Snyder |
| Guión (basado en la novela gráfica de Dave Gibbons y Alan Moore) | David Hayter, Alex Tse |
| Producción | Lawrence Gordon, Lloyd Levin, Deborah Snyder |
| Producción ejecutiva | Herb Gains, Thomas Tull |
| Fotografía | Larry Fong |
| Montaje | William Hoy |
| Música | Tyler Bates |

Xavi Fortino
En el libro de Truffaut, Alfred Hitchcock manifestaba su rechazo a adaptar una obra maestra de la literatura, por parecerle una falta de respeto hacia el trabajo del autor. No se sabe qué pensaría Hitch sobre la adaptación al cine de una obra maestra del cómic, pero me apuesto que le parecería aún peor: si con un libro se puede esgrimir el pretexto de estar poniendo imágenes a unas palabras, ¿cuál es la necesidad de re-representar algo que ya tiene plasmación visual? Por algún motivo, la idea de ver a los personajes de papel en carne y hueso le parece interesante a mucha gente, así que en los últimos años hemos visto varias películas que se han acercado al tema. Robert Rodriguez optó por calcar las viñetas de Sin City, Guillermo del Toro cogió a Hellboy y se lo llevó a su terreno, Ang Lee experimentó con la multicámara en Hulk, y Frank Miller trató de tender un puente entre los dos medios con Spirit.

Watchmen, la película, deja claro desde el principio que va a apostar por el respeto hacia la visión de Alan Moore y Dave Gibbons. Pasada la magnífica secuencia de créditos, uno se da cuenta de dos cosas.
La primera: que Zack Snyder (al igual que en 300) busca recrear el aspecto gráfico de la novela con la mayor fidelidad posible. Todo -los encuadres, el vestuario, la ambientación, la gama de colores- se ha traspasado a la pantalla de forma limpia y detallada, sin que apenas se haya perdido nada por el camino. Como ya ocurrió con los espartanos, las imágenes que resultan de trasladar los colores y las texturas de los dibujos a la acción real resultan extrañas por su radicalidad, pero su potencia visual es irresistible.
Y la segunda, aún más gratificante: que la historia ha sido trasladada a la pantalla con la misma coherencia que la parte gráfica.
"El trabajo de guión no podía ser mejor (...). Se conserva la ucronía, la narración fragmentada, los diálogos, el contenido político, el conflicto moral de los Vigilantes y los juegos de espejos narrativos. Ninguna escena relevante queda fuera, y a pesar de los recortes, la película fluye sin dificultad ni atropellos"
En Watchmen, Moore introducía una calidad literaria nunca vista en el medio, convirtiéndolo inmediatamente en uno de los cómics más prestigiosos de la historia. La trama, situada en un 1985 alternativo, indagaba en las motivaciones y debilidades de un grupo de enmascarados a las puertas de una inminente guerra nuclear. La estructura de la narración, compleja y precisa, hace imposible no pensar en un Ciudadano Kane del noveno arte.

¿Adaptarlo al cine? Hitchcock se haría cruces con sólo pensarlo. Además, todas las películas basadas en la obra de Alan Moore han resultado ser despropósitos. Cosas como Desde el infierno o V de Vendetta son las responsables de que el barbudo escritor de Northampton, gran aficionado al ocultismo, le pusiera dos velas negras a la película de Watchmen, mandara retirar su nombre de los créditos y cediera su parte al dibujante.
Y sin embargo, el trabajo de guión no podía ser mejor. Si la verdadera batalla de 300 era la de estirar el material original para que diese para más de media hora, con Watchmen el problema era precisamente el contrario: había que condensar las cuatrocientas (y densas) páginas del cómic en menos de tres horas. Aunque pareciera imposible, la película no se aparta de la línea argumental de la novela, realizando sólo algunos ajustes necesarios para la acción cinematográfica. Se conserva la ucronía, la narración fragmentada, los diálogos, el contenido político, el conflicto moral de los Vigilantes y los juegos de espejos narrativos. Ninguna escena relevante queda fuera, y a pesar de los recortes, la película fluye sin dificultad ni atropellos.

Quien esto escribe no es capaz de ver una película basada en un cómic sin remitirse al original, y menos ésta. Y tampoco puedo imaginarme qué podrá parecerle al espectador que no haya leído el tebeo. Evidentemente, la película no tiene la envergadura ni la relevancia del cómic. Su existencia es algo absolutamente innecesario. Hitchcock la odiaría. Pero en todas sus facetas, desde el reparto, la música, el guión y la puesta en escena, hay que concederle a Snyder que ha logrado trasladar Watchmen al cine de la mejor forma posible. Si con ella se consigue acercar el sentido de la obra original al gran público, quizá cierto escritor inglés se vea obligado a detener sus maldiciones.
06/03/2009
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