In Xanadú did Kubla Khan
A stately pleasure-dome decree
Con estos dos versos de Samuel Taylor Coleridge comienza la segunda secuencia de Ciudadano Kane, el falso documental News of the March, que le concede un indiscutible protagonismo a la morada de Charles Foster Kane, Xanadú. La impersonal voz en off de un locutor dice: «En el legendario Xanadú fue donde Kublai Khan edificó su maravilloso palacio. Actualmente es casi igual de legendario el Xanadú de Florida, la finca particular de recreo más grande del mundo. Aquí en los desiertos de la costa del Golfo, se encargó y se construyó con éxito toda una montaña particular artificial. Cien mil árboles y veinte mil toneladas de mármol son los ingredientes de la montaña Xanadú». El guión de la película con una perspicacia admirable, reproduce el tipo de comentario habitual de los noticiarios, en el que se habla más del contenido que del contenedor, incidiendo sobre todo en cantidades, anécdotas y excentricidades, más que en calidades y análisis formales.
Por Jorge Gorostiza
Los espacios interiores de Xanadú a los que accede el espectador de la película, son esencialmente dos y otro de transición. El más espectacular de ellos es un lugar vacío, el inmenso salón donde hacen su vida cotidiana Kane y su mujer Susan.

Dentro de esta enorme concavidad oscura, cuyos techos no llegan a verse, hay una suntuosa escalera renacentista, por la que sólo se ve bajar a un empequeñecido Kane, unos ventanales góticos y pocos muebles, una mesa y sillones donde el matrimonio se sienta muy lejos uno del otro. También hay un elemento fundamental, una inmensa chimenea; Kane situado en su eje de simetría y casi dentro de ella, mirando hacia el frente y rígido como una estatua, le dice a Susan: «nuestro hogar es este». Efectivamente, el hogar es el interior de la chimenea, un lugar bajo el que la esposa se refugia después para poder hacer sus rompecabezas. Un espacio más acogedor, dentro de otro inmenso e inhóspito.
Pocas veces una edificación ha estado más unida a un personaje como en el caso de Kane y su descomunal castillo, porque Xanadú no es un edificio para ser habitado, no se puede vivir en él, sino que es una mansión para ser mostrada y para reflejar cómo es su propietario.

El segundo ámbito que se ve de Xanadú es el dormitorio de Susan, sus techos con vigas de cuelgue son bajos, como el dintel de la puerta de acceso, está completamente lleno de objetos, algunos infantiles y en sus paredes de colores claros están pintados muchos animales, da sensación de ser el interior de una jaula, donde la mujer vive encerrada por el magnate, que éste con furor destruye por completo cuando ella lo abandona. El dormitorio se contrapone al salón: oscuro frente a claro, vacío en vez de lleno, frío en vez de acogedor...
Por último, los espacios de transición, son unos inmensos corredores, algunos copiados de la Alhambra, con puertas barrocas, pilares isabelinos... un aglomeración de estilos diversos como las fachadas y un corredor con sus paredes cubiertas de espejos, logrando que el magnate se refleje hasta el infinito, y recordando además los espectáculos de las ferias de atracciones.
El espectador ha podido entrever en la primera secuencia una imponente fachada, la de un castillo situado encima de una montaña, pero no por motivos defensivos, como sucedía en el medioevo, sino para dominar el territorio circundante y para que sea visto desde todos lados como un símbolo de poder. El exterior de Xanadú es un conglomerado de elementos arquitectónicos de diversos estilos del pasado, todos ellos fastuosos, unidos con poco orden y menor concierto. Su parte inferior está compuesta por altos muros sin ventanas, que le dan un siniestro aspecto de fortaleza medieval, entre los que se encuentra a la derecha una arquería que recuerda la base del Palacio Pitti florentino, sobre esta base hay varios cuerpos edificados con ventanas góticas, y sobresalen cuatro torres, una de ellas inspirada en el campanile de San Marcos en Venecia.

Cuando se ve al edificio en construcción ya hay indicios de torres, pero con una estructura metálica. Por tanto, la piedra sería sólo un recubrimiento sin función estructural, como si fuera el soporte de una escenografía o de las edificaciones de un parque temático.
Hoy en día Xanadú recuerda, sobre todo, a los casinos de Las Vegas. Grandes jardines, canales con góndolas, zoológicos... y la yuxtaposición de fragmentos de edificios famosos y lejanos, son las características fundamentales de hoteles-casino como el New York, New York, el París o el Venetian.
Si formalmente Xanadú es Las Vegas, funcionalmente la excesiva morada del hombre más rico del mundo hoy sería un monumento invadido por turistas, como le sucede a San Simeón, la mansión de Hearst en quien se inspiraron para crear a Kane. Sic transit gloria mundi.
Actualmente los xanadús de los archimillonarios florecen por todo el mundo, cada vez más aislados de la gente, cada vez construidos con peor gusto, cada vez con menos interés arquitectónico... Jamás llegarán a ser un monumento y ninguno quedará en la memoria de tanta gente como el imaginario Xanadú.
Artículo publicado en el número 1 de KANE 3 (octubre 2005)
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