La familia Rivero se va de vacaciones veraniegas, Luis se traslada con su mujer y sus dos hijos a San Sebastián, quedándose en Madrid, su única hija, Ana y su padre.
Ana está opositando y decide permanecer en la capital para avanzar en sus estudios y estar cerca de su abuelo, Ricardo, que es acomodado en una residencia durante el periodo estival.
En la residencia, Ricardo, conocerá a Andrés, su compañero de habitación y nuevo amigo. Juntos recordarán vivencias de la juventud, llegándose a producir episodios tiernos y divertidos. Durante el transcurso del verano el mal de Alzheimer acecha a Ricardo.
Tras Planta 4ª, Antonio Mercero vuelve a la dirección para contar una historia sobre un enfermo de Alzheimer con actores de la talla de Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez.
| Manuel Alexandre | Abuelo (Ricardo) |
| José Luis López Vázquez | Andrés |
| Cristina Brondo | Ana |
| Álvaro de Luna | Padre |
| Monti Castiñeira | Doctor |
| Amparo Moreno | Enfermera |
| Ángeles Macua | Madre |
| Alejandro Zafra | Hijo 1 |
| Luis Ángel Priego | Hijo 2 |
| Dirección y guión | Antonio Mercero |
| Producción | Miguel Menéndez de Zubillaga |
| Fotografía | Gonzalo Berridi |
| Montaje | José María Biurrum |

Manuel Barrero
Hace cuatro años, Antonio Mercero estrenó Planta 4ª, una historia que trataba de acercar al gran público el tema del cáncer infantil. El trabajo del director vasco se ha ido ablandando con el paso de los años. Nada tiene ver este Mercero con el de los 70. Eso queda claro en el tratamiento de un tema como aquel, predominando el humor, la ternura y la sensiblería, para provocar la lágrima fácil. En ¿Y tú quién eres? repite fórmula. En este caso, la enfermedad es el alzheimer, y los protagonistas, ancianos. Concretamente, el director se centra en el período que va desde el descubrimiento de los primeros síntomas, achacados al típico cosas de la edad; hasta que comienza la parte más devastadora de la enfermedad, con lo que se nos obvia los momentos más duros de la convivencia, lo que corresponden a la etapa más avanzada del mal. La intención del autor es, como en su predecesora, utilizar el cine para concienciar a la gente sobre los estragos de esta dolencia.
El problema fundamental es que a la película le falta verdad. Pero mucha. No basta con documentarse y vivir de cerca en una residencia con enfermos. Después hay que saber trasladar todo eso a la pantalla. Y lo que vemos es la recreación, falsa y postiza, que hace el director de lo que ha vivido. Por mucho que haya situaciones tomadas directamente de su experiencia personal, no consigue hacerlas reales para nosotros.

Las buenas intenciones están ahí, desde luego. El mensaje, bien clarito: El alzheimer es algo que puede afectar a cualquiera, la sociedad actual es egoísta y trata a los ancianos como objetos obsoletos...aunque siempre queda un poquito de esperanza. En este caso, encarnada en la nieta; personaje desinteresado, lleno de amor, y que está dispuesta a renunciar a todo por su abuelo. Todo esto, aderezado con las que son, según el mismo director, las tres piedras fundamentales de cualquier trabajo suyo: humor, amor y dolor, que se encuentran repartidos por toda la película.
Bien, hablemos del humor. Ése que nos remite a la peor tradición de la comedia ibérica de antaño; la burda escatología, los chistes fáciles (o directamente sin ninguna gracia), o los contrapuntos en forma de personajes, supuestamente, cómicos. Da pena ver a un mito como José Luis López Vázquez en un papel tan lamentable como alguno de los que interpretaba 40 años atrás, pero con el agravante que supone el esperpéntico anacronismo. Del otro rol destinado a ser gracioso, el de la cuidadora, mejor ni hablamos.
"Un guión lamentable, unos diálogos que, las más de las veces, provocan vergüenza ajena y unas situaciones que desprenden un sospechoso aroma a rancio; convierten este bienintencionado trabajo en algo muy cercano al despropósito"

Pero también podemos hablar del amor. Aunque pocas ganas le quedan a uno de, ni siquiera, mencionar la historia romántica metida con calzador. Ningún desperdicio tiene el personaje del improbable doctor que interpreta Monti Castiñeiras (Los aires difíciles, 2006).
Bueno, a ver, intentemos hablar del dolor. Siempre en un plano muy secundario, no vaya a ser que el público se vaya a deprimir demasiado. Y cuando no queda más remedio que abordarlo, la falta de naturalidad con la que se trata es escandalosa.
Esa naturalidad que, de alguna forma, sí se consiguió en Planta 4ª, y que hacía de ella una película con cierta simpatía, a pesar de sus muchos vicios. En el caso que nos ocupa, ni se llega a oler algo parecido a esa naturalidad o frescura. Un guión lamentable, unos diálogos que, las más de las veces, provocan vergüenza ajena y unas situaciones que desprenden un sospechoso aroma a rancio; convierten este bienintencionado trabajo en algo muy cercano al despropósito. Volviendo al principio, a Mercero parece que se le ha olvidado completamente su lado más cáustico y amargo. Ése que a veces se hace necesario para tratar determinados temas. Definitivamente (aunque ya lleva años así) opta por el camino de la blandura. Lo malo es cuando ni en ese terreno que suele dominar a la perfección, se consigue mover con comodidad.
18/09/2007
¿Quieres recibir gratis nuestro boletín?
Crítica, tráiler, sinopsis, intérpretes, ficha técnica ... CINE y DVD
Ver todas las películas