"Pasado y presente, se alternan con sutileza y nitidez. La misma agudeza con la que un extraordinario guión juega a simultanear las complejas particularidades de varios géneros, sin entorpecer jamás la elocuencia de una ficción, que se engrandece y reinventa".
El tratamiento que imprime Amenábar a su película en muchos momentos tiene la frialdad de un bisturí, la lentitud del rigor histórico. Esto se vuelve en su contra porque se espera una visceralidad que nunca acaba de llegar.
Una película que se esfuerza mucho en ser sensible, en dar a conocer cierta realidad, y en no caer demasiado en los tópicos. Un film que se detiene en uno de los temas más delicados cuando hablamos de discapacidad (la sexualidad), sin limitarse a ello.
Un detonante manido, la maternidad, sirve a Sam Mendes para desarrollar, en formato de road movie, un relato a ratos armonioso, de estética indie, impregnado de cierta originalidad, aun pasando por lugares comunes.
No hay vuelta atrás, ni afectos perdidos que se recuperen en cinco minutos. La soledad en compañía aún es más dolorosa. Y, al final, volvemos al principio. La belleza femenina, los recuerdos de juventud, y la memoria de ciertas cosas.
Jennifer, para los demás, es solo un cuerpo: su evidencia material tapa el resto. Needy, como Juno, es considerada una freak pero eso, como sucedía en el anterior guión, la posibilita un espacio de libertad y autonomía del que Jennifer, en gran medida, carece.
El espectáculo es adulador, aunque llega a ser rastrero: Ver toda la muerte que se necesita para que el amor resalte. Tanta, que dudo que haya un solo espectador en el mundo que, de los 158 minutos, no prefiera, sin dudarlo, la muerte.
El planteamiento, por momentos disparatado, y el cúmulo de carambolas argumentales, restan fuelle a un final intuido con bastante antelación. Muchas casualidades al servicio de un guión demasiado antojadizo.
Arrebatador y encantador, se echa de menos un poco más de autoparodia (pero de la de verdad) en un personaje tan controvertido. Pero la coartada es perfecta. Un Cantona idealizado que surge de la mente del protagonista.
Nada nuevo en el último film de Woody Allen. Regresamos a su (nuestra) ciudad, a sus fobias, a sus lentes pesimistas y desesperanzadoras, a su hipocondria. Repite su tesis, desde Manhattan hasta Poderosa Afrodita. Gratificante.
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