Jane es una mujer idealista, romántica y desinteresada miembro perpetuo de un séquito nupcial (posee 27 vestidos de dama de honor) cuyo propio final feliz no aparece a la vista ni de lejos. Pero cuando su hermana pequeña Tess conquista el corazón de su jefe - del que está secretamente enamorada - Jane comienza a reexaminar su estilo de vida de "siempre segundona...".
Una tarde memorable, Jane logra ir y venir de un banquete de bodas celebrado en Manhattan a otro que tiene lugar en Brooklyn, hazaña de la que es testigo Kevin, un cínico reportero que se da cuenta de que una noticia acerca de esta adicta a la bodas es su billete de salida de la sección nupcial del periódico.
Además Tess le pide a su hermana que planee su boda con George, pero lo que Jane siente por éste provoca revelaciones espeluznantes...

Audio: Inglés (V.O), castellano.
Subtítulos: Castellano, inglés.
Extras:
-Escenas eliminadas.
-Cuatro documentales.
Distribuidora: 20th Century Fox H.E.
Fecha de lanzamiento: 2 de septiembre 2008.
Precio: 19,99€.
| Katherine Heigl | Jane |
| James Marsden | Kevin |
| Malin Akerman | Tess |
| Edward Burns | George |
| Judy Greer | Casey |
| Dirección | Anne Fletcher |
| Guión | Aline Brosh McKenna |
| Producción | Gary Barber, Roger Birnbaum y Jonathan Glickman |
| Fotografía | Peter James |
| Montaje | Priscilla Nedd-Friendly |
| Música | Randy Edelman |

Por Marcos Méndez
27 vestidos (Anne Fletcher, 2008) cuenta la historia de una mujer desquiciada. Jane (Katherine Heigl, mucho menos esforzada que en Lío embarazoso-Judd Apatow, 2007-), dama de honor en infinidad de bodas (incluso simultáneas, como nos desvela una primera secuencia epiléptica), está perdidamente enamorada de su jefe -quien, por descontado, la ignora- y guarda todos sus vestidos nupciales impecablemente clasificados en un insólito y multicultural ropero.

Sin vida propia y obsesionada por prestar ayuda en bodas ajenas, su mundo termina de tambalearse cuando su hermana (Malin Akerman, a la que pronto veremos en la esperadísima Watchmen -Zack Snyder, 2009-) se convierte en la prometida de, adivinen, su jefe (el cada vez más despistado Edward Burns). Entremedias, un columnista de bodas cínico y guapo (James Marsden, hace poco en Encantada: la historia de Giselle -Kevin Lima, 2007-) actuará como percutor en la personalidad reprimida de Jane, ayudándola a superar su miedo a decir "no".
Con este material tan rutinario sólo podíamos prever lo peor. El resultado en pantalla se parece demasiado a cualquier película de Robert Luketic, cineasta consagrado (¡!) en esto de la comedia romántica americana de envoltorio clásico, director de Una rubia muy legal (2001), El chico de tu vida (2003) y La madre del novio (2005), todas ellas igual de inermes y, por qué no, directamente estúpidas, fotocopiadas unas a otras en planteamiento, estilo y ambición.

Pero las cosas no terminan aquí, porque Luketic es también el director de The Ugly Truth, filme por estrenarse que protagoniza, para más señas, Katherine Heigl. A su vez, la guionista de 27 vestidos, Aline Brosh McKenna, escribió también El diablo viste de Prada (David Frankel, 2006), filme en el que Adrian Grenier (otro guaperas sin mucho que decir) daba vida a un personaje de parecido sospechoso con el de James Marsden en el filme que nos ocupa.
Mediante la copia, la reelaboración o el más diplomático intercambio de ideas, tanto monta, en los últimos diez años se han consolidado en Hollywood una serie de nombres a olvidar cuanto antes si queremos mantenernos cuerdos: C. Jay Cox, Andy Tennant, Don Roos, Peter Chelsom, Donald Petrie, Tom Dey y Luke Greenfield para abrir boca, además de un desorientado Wayne Wang y un cineasta con ínfulas de genio que no oculta su conservadurismo en el fondo, Judd Apatow, amén de un hombre venido de menos a más como Adam Shankman u otro que va de más a menos, como Martin Brest. Eso sin mencionar a realizadores que trabajan con los mismos mecanismos pero que saben escoger guiones más divertidos, como Jay Roach y Ken Kwapis, aunque con algunas excepciones en sus respectivas filmografías y también, claro, el infumable Luketic y ahora la coreógrafa -no mezclemos churras con merinas- Anne Fletcher.
"El resultado en pantalla se parece demasiado a cualquier película de Robert Luketic, cineasta consagrado (¡!) en esto de la comedia romántica americana de envoltorio clásico, director de Una rubia muy legal (2001), El chico de tu vida (2003) y La madre del novio (2005), todas ellas igual de inermes y, por qué no, directamente estúpidas, fotocopiadas unas a otras en planteamiento, estilo y ambición"
Si no quieren aprenderse tanto nombre a eludir, también pueden evitar las películas (en general, para que armar líos) que protagonicen en el futuro Matthew McConaughey, Jennifer López, Sarah Jessica Parker, Anne Hathaway, Mandy Moore y, por supuesto, Lindsay Lohan, Britney Spears, alguna que otra desheredada y demás popstars metidas a actrices. Puede que se pierdan alguna joya entre tanto derrame cerebral, pero créanme si les digo que les estoy librando de una pesadilla infinita en technicolor que no para de rebobinarse (que no reinventarse) a sí misma.

Alguno podría pensar por qué Luketic y no otro como mentor de Fletcher para analizar / comparar 27 vestidos, pero es que un servidor no recuerda tal extremo de dejadez narrativa en la obra de otro cineasta. Como cuando Kevin, el personaje que interpreta James Marsden, acude periódicamente a la redacción del rotativo para el que trabaja a darle explicaciones a su jefa sobre el artículo que está escribiendo.
Son cuatro o cinco escenas prescindibles, sobreexplicativas y la mayor parte de ellas absurdas, pues la relación que se establece entre el subordinado y su superior de inverosímil resulta ridícula. Y es que no ésta una película que se va dejando trozos de pan en el camino, como otras muchas del género: ahora las bases han cambiado, y en vez de vendernos una copia inacabada los estudios han decidido que somos todos tontos.
20/02/2008
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