Ceferino Carrión dejó España camino de París de polizón en un carguero. Cuando llegó a Los Ángeles ya se llamaba Jean Leon. Ésta es la historia de un hombre que se transformaba a sí mismo constantemente. ¿Quién fue él? ¿Fue un conductor de taxi o fue el camarero de confianza de Frank Sinatra? ¿Propietario del mítico restaurante La Scala de Beverly Hills? ¿Dio de cenar a Marilyn Monroe en su último día?
Tras el éxito de Jean Leon se esconde un gran fracaso: no consiguió su sueño, ser actor. El director Agustí Vila muestra la melancolía del personaje en la leyenda que el mismo se creó, inspirado en los antiguos documentales de Hollywood. Las declaraciones a cámara de Paul Newman, Dennis Hopper, Angie Dickinson o Robert Wagner son contrastadas con las de sus empleados y amigos que le conocieron de cerca.

Audio: Inglés-castellano-catalán (V.O).
Subtítulos: Castellano, catalán, inglés.
Extras:
-Ficha técnica y artística.
-Biofilmografía del director.
-Entrevista al director.
-Videoclip y tráiler.
Distribuidora: Cameo.
Fecha de lanzamiento: 16 de julio 2008. Precio: 15,95€.
| Robert Wagner | Robert Wagner |
| Dennis Hopper | Dennis Hopper |
| Paul Newman | Paul Newman |
| Barbara Rush | Barbara Rush |
| Angie Dickinson | Angie Dickinson |
| David Goodman | David Goodman |
| Jean A. Leon | Hijo de Jean Leon |
| Dirección y guión | Agustí Vila |
| Producción | Loris Omedes |
| Fotografía | Xavier Gil, David Omedes y Diego Dussuel |
| Montaje | Ernest Blasi |
| Música | Ian Briton |

Rafael Arias Carrión
Detrás de 3055 Jean Leon se esconden otras películas, como detrás del personaje de Jean Leon se esconden otras máscaras.
El título de la película ya nos lleva por un camino directo a Orson Welles, desde RKO 281 (Benjamin Ross, 1999), número de expediente de la película Ciudadano Kane (Citizen Kane, Orson Welles, 1941), una estructura poliédrica sobre un obtuso personaje, Charles Foster Kane, del que se barruntan más sombras que luces. Con Jean Leon sucede lo mismo.

Cuando se llamaba Ceferino Carrión se supo algo de él. Fue un español que nació en Santander en 1926. Padeció, al igual que la mayoría de la familia Carrión, la guerra civil y los primeros coletazos de la posguerra desde el bando de los vencidos. En 1945, tras la muerte de su hermano mayor y el incendio que había asolado Santander en 1941, huyó de España, primero a Marsella y luego a Estados Unidos, adonde llegó escondido en la bodega de un trasatlántico. ¿Qué pasó por la cabeza de Ceferino Carrión en ese viaje hacia Estados Unidos para que, a su llegada al nuevo continente, hubiera muerto Ceferino Carrión y naciera Jean Leon?
Cuando cambió de nombre quiso ser actor y si no lo consiguió sí hizo de su vida una interpretación hasta el punto de que nadie supo quien era. Para estar cerca de actores y actrices, creó un mágico restaurante, prohibido para los fotógrafos, en Beverly Hills, "La Scala", de alta cocina del norte de Italia. Así pudo mantener relaciones muy directas con nombres gloriosos de la industria cinematográfica, Paul Newman, James Dean y Frank Sinatra, por citar algunos.
"Detrás de 3055 Jean Leon se esconden otras películas, como detrás del personaje de Jean Leon se esconden otras máscaras"

Cuando triunfó con su restaurante creó un vino propio, alabado por cinco presidentes estadounidenses -desde Kennedy hasta Reagan-, sirvió la última cena a Marilyn Monroe, y cuando se cansó de Hollywood, porque estaba cambiando demasiado, se marchó camino a Tailandia para volver a empezar. Pero nadie supo quien fue, no hay imágenes en movimiento de él, apenas un puñado de fotos y escasos retazos de lo que fue "La Scala", como si todo hubiera sido una película.
Si, al final de su vida quiso hablar y contar algo, ya fue tarde pues un cáncer de laringe le impedía eso mismo, hablar, contar, narrar. No hubo frase mágica que desvelara el crucigrama de su vida. Pudo ser una broma del destino. Lo que seguro nunca intuyó es que perviviría en el nombre de una calle de su natal Santander.

El detalle de construir una película sobre tan mínimos materiales gráficos es el más notable empeño de su director, Agusti Vila, además de construir una semblanza pero nunca una hagiografía, con el mérito de contar con la presencia como asesor de su hijo Jean A. Leon, y de realizarlo todo a través de testimonios indirectos, con reconstrucciones fotográficas y acogedora música, más las representaciones teatrales de un grupo de actores que muestran episodios de la vida de Jean Leon, a partir de textos de Tenesse Williams, para tratar de dar forma, en su conjunto, a la enigmática vida de un hombre que soñó ser actor pero nunca apareció en ninguna película, ofreciendo un resultado que parece más un recorrido de la historia dorada de Hollywood, de estrellas mágicas que se apagan con el tiempo.
16/07/2008
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