4 meses, 3 semanas y 2 días (4 luni, 3 saptamani si 2 zile) - crítica | Cine Kane 3

4 meses, 3 semanas y 2 días

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Sinopsis

Película ganadora de la Palma de Oro en Cannes 2007. Otilia y Gabita comparten habitación en una residencia de estudiantes. Ambas van a la universidad en una pequeña ciudad de Rumanía durante los últimos días del comunismo. Otilia alquila una habitación en un hotel barato. Han quedado con un tal Sr. Bebe por la tarde. Gabita está embarazada, el aborto es ilegal y ninguna ha tenido que enfrentarse a algo así antes.

4 meses, 3 semanas y 2 días es la primera entrega de un proyecto más amplio titulado Relatos de la edad de oro, una historia subjetiva del comunismo en Rumanía pero sin hacer referencias directas al mismo, que abarca diferentes historias que enfoquen opciones personales en una era de infortunio en la que la gente tuvo que vivir como si fueran tiempos normales.

  • País:Rumanía
  • Año:2007
  • Estreno:25 de enero 2008
  • Duración:1h.53min.
  • Titulo original:4 luni, 3 saptamani si 2 zile
  • Distribuidora:Golem
  • Web oficial: www.4months3weeksand2days.com

Características del DVD

Audio: Rumano (V.O), castellano.

Subtítulos: Castellano.

EXTRAS:

-Corto Alumbramiento.

-Entrevista al director y al director de fotografía.

-Extra Viajando con la película.

-Tráiler y fichas.

Distribuidora: Cameo.

Fecha de lanzamiento: 27 de agosto 2008. Precio: 18,95€

Intérpretes

Anamaria Marinca Otilia
Vlad Ivanov Sr. Bebe
Laura Vasiliu Gabita
Luminita Gheorghiu Sra. Radu
Alex Potocean Adi
Adi Carauleanu Sr. Radu

Ficha Técnica

Dirección y guión Cristian Mungiu
Producción Oleg Mutu, Cristian Mungiu
Producción ejecutiva Florentina Onea
Fotografía Oleg Mutu
Montaje Dana Bunescu

Crítica

Pobres marionetas miserables

Francisco Algarín Navarro

En 1966 fue impuesta en Rumania una ley que prohibía el aborto. La consecuencia, cuando se llegó al final de la era comunista - según indica el pressbook de 4 meses, 3 semanas, 2 días (4 luni, 3 saptamani, si 2 zile, 2007), segundo largometraje del rumano Cristian Mungiu tras Occident (2002)- fue la muerte de un total de más de 500.000 mujeres por culpa de los abortos ilegales. Ésta es la primera película de un proyecto más amplio titulado Relatos de la edad de oro, formado por historias subjetivas en el contexto de la dictadura de Ceaucescu.

La película, ganadora de la Palma de Oro en Cannes 07, parte precisamente de este punto: una chica que quiere abortar, su amiga que decide ayudarla y las dificultades para ello. En los primeros 20 minutos del film vemos cómo las dos chicas hablan y la cámara sigue a una de ellas, Otilia (Anamaria Marinca) recorre la residencia universitaria donde vive, visita a su novio, va a un hotel e intenta encontrar una habitación sin éxito, busca otro hotel donde consigue habitación y finalmente se encuentra con un hombre en la calle, a cuyo coche subirá. En la primera secuencia de la película en la que se nos presenta a las dos chicas, la cámara retrocede acorde con el movimiento de los personajes permitiendo un encuadre más amplio a la vez que el fuero de campo, estableciendo cierta distancia física con los personajes.

Ésta parece ser la propuesta de Mungiu: dos horas de seguimiento a uno de sus personajes, sin implicación en la historia, dejando que la realidad deambule delante de su cámara.

"Y lo que no se podrá entender jamás es la filmación de uno de los planos más miserables de los últimos años: la cara de Otilia, bajo una panorámica vertical hasta el feto ya expulsado en el suelo del baño, para reencuadrarlo y sostener el plano lo suficiente como para que todo sea un poco más sórdido, más reaccionario, más provocativo"

Conviene en este punto hacer referencia a otras dos películas con las que el cine rumano ha obtenido una notoriedad internacional que no gozaba quizá desde Lucian Pintilie. La muerte del señor Lazarescu (Moartea domnului Lazarescu, 2005) de Cristi Puiu -premio Un Certain Regard en Cannes 05- y 12.08 al Este de Bucarest (A fost sau n-a fost?, 2006) de Corneliu Poromboiu, Cámara de Oro en Cannes 06-. Estas películas juegan con la equiparación del tiempo real con el cinematográfico. Las elipsis pretenden ser sutiles y escasas y los tiempos dilatados.

En La muerte del señor Lazarescu todo funciona de forma honesta y el resultado es un recorrido nocturno brutal por los hospitales de Bucarest. El tiempo real se justifica en la progresión de una enfermedad: el tiempo que tarda un hombre en morir y la incompetencia para evitar su muerte. En 12:08, viene determinado inteligentemente por el núcleo central, que es el programa televisivo (tan sólo unas pocas imágenes ajenas a esto lo preceden y otras tantas cierran la película). El programa y sus descansos son un artefacto que tiene como fin el cuestionamiento de una verdad y de una "memoria colectiva e histórica".

4 meses... es una mera copia de la fórmula de sus predecesoras para superarlas: ganar la Palma de Oro. El tiempo real y las elipsis son usados arbitrariamente, y la distancia física no es acompañada por la psicológica: este realismo pretendido no entiende que no sólo consiste en colocar la cámara lejos, sino en apartarse uno mismo para dejar a los demás ver mejor. Mungiu hace gritar a sus personajes, se posiciona y juzga. No deja que el espectador piense por sí mismo. Afortunadamente, no muestra el instante en el que Otilia se acuesta con el hombre que hará abortar a su amiga y el momento de la expulsión del feto. Se puede entender que se hagan visibles las condiciones sumamente insalubres en las que se practica el aborto. Incluso que se muestre el instante en el que se introduce la sonda entre las piernas de la chica. Pero es injustificable que haya una luz en el hotel que parpadee para hacerlo aún más sórdido.

Y lo que no se podrá entender jamás es la filmación de uno de los planos más miserables de los últimos años: la cara de Otilia, bajo una panorámica vertical hasta el feto ya expulsado en el suelo del baño, para reencuadrarlo y sostener el plano lo suficiente como para que todo sea un poco más sórdido, más reaccionario, más provocativo. Duele, pero no sólo porque lo mostrado es terrible: duele por la sangre fría de Mungiu al fabricar ese muñeco, duele por su crueldad con el espectador y sus personajes entendidos como marionetas y duele, y mucho, por su falta de ética al pasarlo todo por su falso tamiz realista.

10/01/2008

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