53 días de invierno es la aventura existencial de unos personajes a los que la vida les da la espalda y ya no les sigue. Cada uno tendrá que enfrentarse a sus propios miedos y frustraciones, buscar por sí solos las respuestas a todas sus preguntas.
Tres personajes coinciden una noche de invierno en una parada de autobús. Los tres asisten al abandono de un perro. Mila, una profesora de instituto que lleva un año de baja tras sufrir una agresión por parte de uno de sus alumnos; Celso, guardia jurado en un centro comercial, casado, padre de un niño y con graves problemas económicos; y Valeria, estudiante de violoncelo, con una turbia relación familiar y amorosa.

Audio: Castellano.
Subtítulos: castellano.
EXTRAS:
-Tráiler.
Distribuidora: Filmax.
Fecha lanzamiento: 16 de julio 2008.
Precio: 15,99€.
| Mercedes Sampietro | Mila |
| Àlex Brendemühl | Celso |
| Aina Clotet | Valeria |
| Maria Pau Pigem | Ángela |
| Montserrat Salvador | Dolores |
| Sílvia Munt | Madre Valeria |
| Celso Bugallo | Vagabundo |
| Abel Folk | Padre Valeria |
| Dirección | Judith Colell |
| Guión | Gemma Ventura |
| Producción ejecutiva | Quique Camín |
| Fotografía | Sergi Gallardo |
| Montaje | David Gallart |

Nuria Dufour
Tercer título en la filmografía de Judith Colell (Nosotras, 2000), con el que la directora ha querido expresar, según palabras propias, la cotidianidad de quienes intentan vivir sus vidas desde la honestidad consigo mismos. Casi dos años después de su rodaje en localizaciones de Barcelona y tras su paso por el Festival de Cine de San Sebastián (2006, Zabaltegui-Nuevos Realizadores) y su participación en la tercera edición de la Semana de Cine Español de Amsterdam (evento que patrocina el Instituto Cervantes de Utrecht), la película encuentra un hueco en las salas comerciales.

En la noche de un invierno cualquiera, Mila, Celso y Valeria esperan en la parada del autobús. Los tres contemplan en silencio cómo al otro lado de la acera alguien sin pudor abandona a un perro y los tres no vuelven a coincidir más en los cincuenta y tres días que recorre la cinta. Interesante manera de presentar a estos observadores-pasajeros de la vida, sujetos invisibles cuyas ficciones, independientes pero complementarias, se intercalan sin llegar a entorpecerse.
"Sencillo en apariencia y de factura sobria, el argumento se mueve a través de identidades tan reconocibles como rechazadas porque incomodan y porque huimos de convertirnos en lo que cada una de ellas representa"
A partir de la determinante coincidencia espacial, el guión entrevera el devenir anónimo de unos individuos que tienen todo y nada que ver entre ellos. Sus historias participan e influyen en las historias de otros personajes secundarios con los que se cruzan cada día. Mila (Mercedes Sampietro), profesora de instituto de edad madura, se reincorpora al trabajo después de un año de baja por la agresión de un alumno, al tiempo que se rebela contra su rutina y la insolidaridad de sus vecinos hacia Dolores, una mujer mayor, enferma de soledad, que recoge perros abandonados. Celso (Alex Bredemühl), guardia de seguridad en un centro comercial, confía en que su economía doméstica mejore, pero un lamentable desacierto conduce a él y a su familia a la deriva. Valeria (Aina Clotet), violonchelista, sufre el desengaño del amor y la depresión amarga de su madre, que se culpabiliza de la marcha de su marido por haber perdido la juventud.

El relato discurre tan próximo a la vida que, como en ella, el final está abierto y a los protagonistas no les queda otra que huir hacia adelante. Y aun a pesar de la melancolía que la película mantiene en cada una de las tramas y sub-tramas, el guión logra un desenlace más o menos feliz sin caer en el sentimentalismo del que abusan otros dramas sociales. Elocuente resulta a este respecto Celso, el vigilante, cuando acaricia a su mascota mientras afirma no está mal la vida de perro: "te sientas y miras".
Sencillo en apariencia y de factura sobria, el argumento se mueve a través de identidades tan reconocibles como rechazadas porque incomodan y porque huimos de convertirnos en lo que cada una de ellas representa: la soledad en Mila, la precariedad en Celso y el engaño en Valeria. Fragmentos reveladores de sucesos palpables por cotidianos, frenados con intención en su desarrollo dramático por los continuos fundidos a negro, quizá demasiados, para marcar la sucesión de unos días, cincuenta y tres, que sólo pasan.

Utilizando en algunos momentos el lenguaje visual y narrativo del docudrama, la directora sigue con la cámara a los tres personajes en que vertebra la acción y se mete con naturalidad en sus vidas y, con ellos, en las de los que forman sus respectivos universos, logrando interpretaciones tan espontáneas que parece como si los actores fueran los propios peatones de la película. Sin embargo ni las historias ni las imágenes logran transmitir la intención de proximidad pretendida. Una producción con mejores intenciones que resultado y con un reparto que destaca por su homogeneidad, el acierto, sin duda, de la cinta.
20/10/2007
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